Texto: Luis Cáceres desde Perú

Las mujeres levantaron sus voces el año pasado, pero la historia se repite. El Gobierno, el Congreso y la Fiscalía de la Nación no escucharon sus reclamos. De acuerdo con el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, de enero a setiembre del 2017 se han registrado 94 feminicidios y 175 tentativas del mismo delito. Ante la inacción y olvido, desde las 2 de la tarde del sábado 25 de noviembre, diversos grupos ciudadanos, artistas y colectivos llegaron hasta el Paseo de los Héroes Navales, frente al Palacio de Justicia en el Centro Histórico de Lima. La marcha empezaría dos horas más tarde.

Hace un año, activistas fueron “vestidas de luto” como señal de protesta por los diversos tipos de violencia hacia la mujer en el Perú e influenciar a la opinión pública que combata a jueces indiferentes antes hechos que afectan a madres, hermanas y amigas. Ahora, con faldas rojas encabezaron la marcha gritando “justicia y reparación” y alzando sus pañuelos blancos, al unísono, con elegancia. Hicieron referencia a la Marinera, el baile nacional, gracias a una banda de músicos que las siguió hasta el final. A su vez, compañeras del colectivo #NiUnaMenos pegaron stickers que decían “volvemos a las calles” en los escudos del cuerpo policial. Ello incentivó a los seis bloques que conformaron la movilización: mujeres sobrevivientes de violencia de género, además de los familiares víctimas de feminicidio y desaparición; organizaciones feministas, integrantes de la comunidad LGTBI; estudiantes, miembros de la sociedad civil y partidos políticos respectivamente.

Las estadísticas revelan que el Perú enfrenta un serio problema social y de inseguridad para la mujer. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal),  Perú ocupa el octavo puesto entre las naciones con mayor número de feminicidios. Esta cifra es superada por Honduras, con 466 feminicidios; El Salvador con 371; Argentina con 254; Guatemala con 211; República Dominicana con 188; Venezuela con 122 y Bolivia con 104. “Perú, país de violadores” fue una de las frases que estuvo presente a lo largo de la marcha en contra de la violencia machista porque el pasado 22 de octubre ocurrió una desgracia que hizo saltar la conciencia pública nacional, una colaboradora en el Censo 2017 (a cargo del Instituto Nacional de Estadística e Informática–INEI) fue violada mientras cumplía con su labor. El delincuente señaló que siguió ultrajando a la víctima porque “no se defendió”. Siguen equivocados quienes piensan que hemos llegado al siglo XXI.

 

“¡Tocan a una! ¡Tocan a todas!”, “¡Amiga, hermana! ¡Si te pega, no te ama!”, “Esto es una lucha, no una pasarela”, fueron otros gritos a la par. En medio de música y diversas representaciones artísticas, entre bombos y platillos, pasando por el Congreso de la República en la avenida Abancay, llegaron al último punto de congregación: la histórica plaza San Martín tres horas después. Y de esta forma, una vez más, se reivindicaron libres y resistentes. “¡Dicen que las mujeres no saben luchar! ¡Ya verá el gobierno, carajo, lo que va a pasar!”.