Texto: Florencia Luján

Camino hacia la línea “D” de subte, contenta de poder marchar una vez más, como aquel miércoles 3 de junio de 2015 —fecha en que se realizó la primera movilización de Ni Una Menos en Argentina—. Antes de bajar a la estación observo el cartel que indica que estoy en la Facultad de Medicina: es verde, pienso y luego sonrío tímidamente.

| Verde como el color que vestiría ese día a las calles del centro de Buenos Aires. 

Dentro del vagón registro cuatro mujeres que, al igual que yo, se dirigen a Plaza de Mayo convocadas por un nuevo Ni Una Menos, una consigna que se instaló hace tres años y desde entonces excede al grito inicial.

| No más femicidios en Argentina. No más femicidios en América Latina.

Después de recorrer cinco estaciones, lo que equivale a 20 cuadras, se oye desde los altoparlantes de la línea de subte: “Usted está en Catedral, estación terminal”, y de pronto, al abrirse las puertas del vagón, todo se tiñe de color verde, un verde que representa la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito (#AbortoLegalYa 💚). Con un pie en la calle y otro aún en la estación, consigo mi primer pañuelo verde, que simboliza la lucha por la despenalización del aborto, el cual lleva inscrito en blanco el lema de dicha campaña: “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Plaza de Mayo está repleta de mujeres de entre 15 y 30 años, que portan en sus cuellos los pañuelos de la campaña por el aborto legal, a diferencia de años anteriores, éste es el primer Ni Una Menos que se tiñe por completo de verde. La razón más allá de la adhesión a la causa, es que luego de 15 jornadas, 108 horas de exposiciones, 500 expositores y expositoras y cientos de cartas públicas, el proyecto de legalización del aborto, llegará el 13 de junio a la Cámara de Diputados, para someterse a una votación que será histórica.

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El reclamo central de este Ni Una Menos fue el derecho al aborto legal, seguro y gratuito.

Avenida de Mayo, situada en el barrio porteño de Monserrat, está cortada de punta a punta, por motivo de dicha movilización, en cada una de sus esquinas se encuentran diversas organizaciones, colectivos y grupos feministas, decido ir hacia la calle Piedras, que está a tres cuadras, en donde concentra Ni Una Menos, las pioneras de esta consigna que hoy cumple su tercer aniversario. De camino tomo algunas fotografías con la cámara de mi mamá, una Canon Powershot Sx530, hago unos retratos de adolescentes y jóvenes que portan en sus cuellos, muñecas, cabellos y mochilas los pañuelos verdes: todas ellas lucen hermosas, alegres y empoderadas.

De pronto una mujer me pregunta:

━Excuse me, do you speak English?
━ So ━respondo, dudando de poder ayudarla
━What’s happening? ━insiste
━Ni Una Menos
━I don’t understand
━Me too… hashtag me too ━le digo y dibujo un numeral en el aire
━Oh, ok… it’s fabulous. Fabulous, girl ━expresa y luego me choca los cinco.

Retomo mi recorrido hasta llegar a la calle Piedras, donde encuentro una bandera color magenta, que dice en letras mayúsculas NI UNA MENOS: VIVAS Y LIBRES NOS QUEREMOS, ya llegué al punto de salida que elegí para marchar. Sobre el asfalto unos carteles portan las siguientes frases “La deuda es violencia” y “Hago cuentas todo el día”, porque otro reclamo de esta movilización es el rechazo al pacto del Presidente Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el pago de la deuda externa, entre otros pedidos.

| Vivas, libres y desendeudadas nos queremos.

María Florencia Alcaraz ━Integrante del Colectivo Ni Una Menos y Co-Fundadora del sitio LatFem━ camina de un lado a otro con un megáfono, desde el cual entona “la cumbia del aborto legal”, como menciona una mujer detrás mío. “No me arrepiento de luchar contra el sistema patriarcal, yo quiero que el aborto sea legal y que se haga en cualquier lugar”, canta un grupo de mujeres, al ritmo de No me arrepiento de este amor de Gilda.

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El reloj de un barcito en la esquina de Piedras marca las 17.30, hora en que las integrantes del colectivo Ni Una Menos comienzan a desplegar un rollo de friselina verde, el cual será portado por todas las mujeres y hombres que marchen con el movimiento. Saco mi pañuelo verde, lo ato alrededor de mi cuello y me pongo debajo del manto verde que en cuestión de segundos estará desplazándose por Avenida de Mayo, el escenario de todas las manifestaciones sociales porteñas, una intervención que, pienso, al día siguiente algunos medios denominarán “la ola verde” del feminismo (aunque eso nunca sucedió, ninguno hizo eco de la marea feminista).

Antes de comenzar a marchar recuerdo la primera movilización de Ni Una Menos, a la que asistí con mi hermana menor y dos compañeras de la facultad, Camila y Abril, y pienso en cuánto cambié desde aquella tarde en la que, con un nudo en la garganta, grité “Ni una menos”. Hago memoria sobre ese día, me emociono hasta las lágrimas, me angustia pensar en las niñas, adolescentes, jóvenes y mujeres que ya no están para luchar con nosotras, pero se me pone la piel de gallina al imaginar el futuro que les espera a mis sobrinas: Morella, Ángela y Victoria.

Una vez desplegada la friselina verde comenzamos a marchar, entonando un cántico que crece a medida que nos acercamos al Congreso de la Nación, en donde plantaremos bandera: “Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. Cuando llegamos a la Avenida 9 de Julio, luego de recorrer tres cuadras, una mujer se nos acerca y nos dice que la sigamos, vamos a desviarnos para luego quedar en la primera fila frente al escenario en donde se leerá el documento oficial que se realizó en las asambleas previas al #3J, que se realizaron todos los viernes del mes de mayo en la Mutual Sentimiento, ubicada en el barrio porteño llamada Chacarita.

Cuando retomamos la marcha, aún nos quedan siete cuadras para llegar, comienzan a caer las primeras gotas de lluvia, que luego se convierten en una llovizna incesante. Lejos de desalentarnos, esa llovizna nos anima a seguir marchando, no nos importa nada porque estamos juntas, cantando con fuerza hasta quedar afónicas:

“Poderrr, poderrr
¡Poder popular!
Ahora que estamos juntas,
ahora que sí nos ven.
Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer.
Arriba el feminismo, que va a vencer, que va a vencer”.

Meto la mano en mi mochila, tomo mi celular y pongo la opción grabar, el muy oportuno se queda sin batería y no me queda más que registrar mentalmente, las voces afónicas, los rostros gozantes, los cuerpos mojados por completo. Organizaciones, grupos y colectivos feministas nos abren paso, para que crucemos rápidamente la Plaza del Congreso, hasta llegar al escenario en donde las activistas feministas Mariana Britos, Sandra Chagas, Monica Berruti y Paula Arraigada leerán el documento oficial correspondiente a este año.

Estamos frente al Congreso de la Nación Argentina, después de haber caminando duranre 15 cuadras, bajo una friselina verde cantando más fuerte que nunca, detrás nuestro otras miles de personas llegan a con sus pañuelos, carteles y banderas, de fondo suena la canción Antipatriarca de Ana Tijoux. El escenario está abarrotado de mujeres, entre ellas la presencia de Nora Cortiñas ━Co-Fundadora de Madres de Plaza de Mayo-Línea Fundadora━ emociona a todas las presentes que la reciben con una cortina de silbidos, gritos y aplausos.

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“No queremos pagar un peso más de la deuda externa, porque no es nuestra”, expresó Nora Cortiñas.

Sandra Chagas, representando a afrodescendientes, comienza a leer con notables nervios y emoción, el documento oficial titulado: Sin aborto legal no hay Ni Una Menos. No al pacto de Macri con el FMI. No al pago de la deuda externa. Mariana Britos en representación de las migrantes le precede con la lectura: “Que se apruebe el proyecto de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, ¡NO OTRO”, arranca.

Mónica Berruti, trabajadora del subte víctima de represión, y Paula Arraigada, activista trans, se encargaron del segundo y tercer reclamo dentro del documento: “Abajo el ajuste de Macri, basta de despidos, basta de suspensiones y represión”. “Ni una menos, basta de femicidios y travesticidios: el odio hacia las mujeres, las lesbianas, las travestis, las bisexuales y las trans es asesino. El machismo es fascismo”, culmina.

| Documento Oficial Ni Una Menos

Las imágenes finales de todas las movilizaciones anuales en el marco de Ni Una Menos siempre son emblemáticas, a mi cabeza viene ahora la del 3 de junio de 2015, el Congreso de la Nación iluminado por completo de color violeta. La marcha de este año no es la excepción, al pronunciarse desde el escenario que el próximo miércoles 13 de junio, nuestros pañuelos se volverían a encontrar, cada una fue desatándose los suyos y alzándolos, dando como resultado la representación gráfica de “la ola verde” que atravesó el microcentro porteño.


|No me queda nada más por contar, esto fue tan sólo un prólogo de lo que sucederá el miércoles en Argentina.

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