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Matias Di Santi, jefe de redacción de Chequeado (Argentina); María Fernanda Cruz, jefa de redacción de La Voz de Guanacaste (Costa Rica); Paco Mekler, OPI Analytics (México); Romina Colman, periodista de datos en La Nación Data (Argentina). Los cuatro tienen una fuerte relación con el periodismo de datos, y trabajan en unidades de investigación de datos en medios masivos como La Nación, o en redacciones pequeñas como Chequeado o La Voz de Guanacaste. En el marco de Abrelatam/Condatos 2017 discutieron junto con Susana Arroyo (Hivos) sobre cómo es hacer periodismo de datos.

A pesar de compartir una misma línea, cada uno enfoca su trabajo de forma diferente. Di Santi en Chequeado sigue tres líneas dentro del periodismo de datos: fact-checking (verificación de datos en el debate público), verificar fake news, e investigación. Su redacción está compuesta por siete periodistas con capacitación en uso de datos. En el caso de La Voz de Guanacaste, Cruz contó que la redacción está compuesta por un diseñador, una fotógrafa, dos periodistas y un editor web. “Todos nos encargamos y capacitamos para todo”, dijo. Para esta pequeña redacción, primero está la historia y las necesidades de la comunidad, después la búsqueda de los datos para potenciar esa historia.

En OPI Analytics las dinámicas son distintas. Según Mekler, trabajan en periodismo de datos para medios de comunicación con los que se reúnen y les plantean los temas. Para La Nación Data es muy importante estar unidos con la redacción del diario, intercambiar temas y complementar trabajo. Siempre intentan tener varios proyectos en marcha y los temas a tratar también son propuestos por los ingenieros o los programadores. “Tratamos de ver lo que nadie ve: la letra chica de las normativas y estar atentos a lo que pasa en la calle”, dijo Colman. El ejemplo que dio fue el de un número de teléfono que encontró en la calle para hacer reclamos vecinales en la ciudad de Buenos Aires. Pensó que detrás de esa número hay una base de datos. Surgió la investigación.

Colman agregó un dato interesante: “Parece que todos los proyectos que presentamos son casos de éxito y terminan en reportajes, pero en realidad muchas veces no podemos continuar porque las bases de datos no son de calidad, o los datos no tienen una historia detrás. No todas las ideas tienen que terminar en un reportaje, hay que dejar descansar los datos y retomarlos después”.

La calidad de los datos es un tema que inquieta, es que según Di Santi hay que tener mucho cuidado con los datos que se usan. Dio el ejemplo de Argentina que entre 2007 y 2015 el principal estatuto de logística estuvo intervenido por el gobierno anterior. En cambio, Cruz dijo que tiene que ir más allá en Guanacaste por lidiar con la falta de información. Muchas veces “los datos no existen, los tienen super escondidos o los tienen en papeles. Los mismos funcionarios no tienen ni idea de los datos que tienen y somos nosotros quienes construimos las bases de datos con la información que nos dan. La generación de la información es un paso adicional que tenemos y nuestro mayor reto”.

Los periodistas de datos destacaron la colaboración entre medios y entre los mismos periodistas. La colaboración de la población que les aporta temas a través de las redes sociales. El involucrarse con otras disciplinas, bajar del pedestal por creer que son los únicos dueños de la verdad. Pero también debatieron sobre la poética de los datos, como comunicarlos de formas más claras y concretas.

Una idea final quedó flotando en la sala: los datos por sí solos no son sagrados, sin un buen manejo no sirven de nada. No hay que olvidar que las personas son la historia y que los datos solo aportan a esa historia que se quiere contar.

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Florencia Pagola (1988) periodista uruguaya. Trabajó en La Diaria. Desde 2015 es una de las integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @FlorPagolaLuc

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