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Santiago Maldonado no aparece, el aborto sigue siendo ilegal, el cine nacional independiente está en peligro de extinción y hay más: la lista de injusticias se actualiza constantemente en la agenda Argentina. Es entonces cuando gran parte de la sociedad sale a las calles a visibilizar todas estas causas y a pedir respuestas a un gobierno que, hasta el momento, ha hecho oído sordo y decide llamarse a silencio.

El epicentro de estas manifestaciones es Buenos Aires, donde en la tarde del viernes se llevó a cabo un Besazo en repudio al accionar de la Policía de la Ciudad, quien detuvo a dos mujeres por besarse. Una vez más las organizaciones sociales convocaron a tomar los espacios públicos para apoyar a la comunidad LGTBI, que a diario sufre de la estigmatización y la discriminación  en todo los países del mundo.

Mariana Solange Gómez y Rocío Girat se encontraban dentro de la Estación Constitución, cuando un efectivo policial se les acercó para pedirles que dejen de fumar, ya que ese no era un lugar habilitado. El hombre agredió a Mariana de manera física y verbal no sólo por fumar sino también por besar a Rocío, testigo principal de los golpes y el arresto a su esposa, a quien el individuo trató todo el tiempo de pibe.

Los colectivos de mujeres y de diversidad no tardaron en concentrarse frente a la comisaría donde detuvieron a Mariana, quien permaneció en la unidad hasta las nueve de la noche de ese lunes. Una vez en libertad ella y su pareja encabezaron la protesta que se replicó en varias provincias del país y que a través de un besazo masivo exigieron disculpas públicas y repudiaron la violencia policial.

“En este mundo tan peligroso tenemos que estar juntxs”, decía uno de los tantos carteles presentes en la concentración frente a la Estación Constitución, que ofició de escenario de cientos de besos y abrazos. Otra pancarta más ambiciosa rezaba unas líneas de la canción Antipatriarca de la música chilena Ana Tijoux: “Tú no me vas a humillar, tú no me vas a gritar; tú no me vas a silenciar, tú no me vas a callar”.

También se hicieron presentes los cánticos feministas y los colores de la bandera del orgullo LGTBI, dos infaltables en este tipo de concentraciones que además se dan en paralelo en las redes sociales. Con sólo poner los hashtag #Besazo y #Tortazo, en las diversas redes como Facebook, Twitter e Instagram se podían observar imágenes y videos en directo de la movida con la que cerró la semana.

La noche sorprendió a las personas hablando, cantando, bailando, tomando y fumando, de a poco se fueron desconcentrando y analizando dónde seguir con la lucha: en un bar, en una fiesta o en una casa. Después de estas manifestaciones toca poner el cuerpo en donde sea necesario, porque este es un trabajo constante en el que nunca hay que bajar los brazos, ni siquiera con la policía amenazando gatillar.

Camino a casa se observan miles de besos heterosexuales en cada esquina de la ciudad o en cada fila para entrar a una pizzería, esas personas aun no sienten miedo de ser arrestadas por un beso. Mariana y Rocío no se callaron y denunciaron por todxs aquellxs que no les da la voz para gritar  “vivxs y libres nos queremos”.

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Florencia Luján (Argentina, 1992). Periodista, siempre que se pueda.

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