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En México, la diabetes es una epidemia que entre 2006 y 2012 se llevó a medio millón de personas. Hace tres décadas era una enfermedad rara en el país, afectaba solo a quienes tenían predisposición genética. Pero en los últimos años tuvo una explosión. La ingesta diaria de bebidas azucaradas, junto con la comida chatarra alta en azúcares, están haciendo estragos. Las empresas multinacionales (Coca Cola, Kellogs, Pepsi, entre muchas otras) han llevado al límite la salud de la población con la producción y comercialización de sus productos. Todo bajo el permiso del gobierno. Las comunidades pobres y desprotegidas, son una vez más las grandes afectadas. ¿Quiénes son? ¿Cómo viven con la enfermedad? El documental Dulce Agonía (producción de El Poder del Consumir y Cacto Producciones) le pone rostro a la diabetes.

La directora de Dulce Agonía, Amaranta Rodríguez, contó a Distintas Latitudes que la idea del documental surgió con un viaje a Chiapas, estado al sur de México con una alta población indígena. Por un conflicto entre la industria de refrescos y los indígenas, visitaron la planta de Coca Cola donde la guía les explicó: “Así es que se busca un producto para cada necesidad, o se crea una necesidad. Lo decimos de acuerdo a la zona geográfica y a la cultura del lugar”. En la región, la publicidad es en idioma originario y la botella de refresco cuesta más barato que en la ciudad. Los vendedores de refresco trabajan para pagar el refresco que consumen.

Rodríguez tiene 30 años y considera la alimentación que tuvo de niña como “normal”. Si bien no se consumían refrescos en su casa, sí comía muchos dulces y tomaba jugos. Fue cuando cumplió los 20 años que empezó a tomar conciencia sobre cómo se producen los alimentos y qué ingredientes contienen. Así cambió su dieta al punto de que no consume refrescos hace muchos años, tiene una ingesta de azúcar muy baja y es vegetariana (“camino al veganismo”).

Amaranta Rodríguez, directora de Dulce Agonía.

Hace nueves años que formó junto con un amigo Cacto Producciones, una productora que dirige sus contenidos hacia causas como salud alimentaria, eficiencia vehicular, cuidado del agua, hiper consumo, cambio climático, entre otros. Eligieron el tema de la diabetes y la obesidad en México porque no se tratan en los medios de comunicación, y los mitos que los rodean son múltiples.

El protagonista principal del documental es Gonzalo Hernández de Actopan, Hidalgo. 45 años, transportista, bigote negro, gorra blanca, manos cruzadas mientras habla. Contó que antes de enterarse de que tenía diabetes su dieta se basaba en comida chatarra, tomaba coca cola tres o cuatro veces por día, y llegó a tener obesidad. Luego vino la gangrena en una pierna, la amputación de un dedo y un testículo. Las largas jornadas de trabajo en la feria recién operado, la búsqueda insaciable junto con su esposa de conseguir recursos para poder costear los tratamientos. Es que 4.5 millones de mexicanos con diabetes diagnosticada no reciben tratamiento médico. La ceguera, la gangrena, las amputaciones son las compañeras de la enfermedad.

“Lo que más me impactó durante todo el proceso fue la muerte de Don Gonzalo, que no alcanzara a ver la película terminada. Estuvimos trabajando con él año y medio, y la convivencia siempre genera lazos. Enterarnos que había fallecido antes de terminar de rodar la película fue un impacto muy fuerte para el equipo y para la producción del documental. Tuvimos que pensar un nuevo giro para la película”, contó Rodríguez. Don Gonzalo no tenía más de 50 años.

Otro de los proyectos de Cacto Producciones (con El Poder del Consumidor) con respecto a la diabetes y la obesidad en México fue en alianza con la Escuela de Música del Rock a la Palabra que dirige el reconocido rockero Guillermo Briseño. Parte de un proyecto que se llama Destapa la Verdad. A través de talleres de concientización sobre el consumo de bebidas azucaradas en el país, los jóvenes de entre 16 y 20 años compusieron canciones en base al tema. Participaron diez bandas y se produjo un disco con 12 canciones: “Dulce Veneno”. Según Rodríguez, “los chavos se emocionaron mucho con el proyecto. Estuvimos trabajando juntos por tres meses, también hicimos un concierto en la Ciudad de México y grabamos dos videoclips”.

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Florencia Pagola (1988) periodista uruguaya. Trabajó en La Diaria. Desde 2015 es una de las integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @FlorPagolaLuc

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