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La obra de Mayra Da Silva es bien prolífica. La fotógrafa uruguaya tiene como eje de sus trabajos la afrodescendencia, la migración, pero también lo urbano, lo barrial, lo íntimo. Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación, con especialización en afrodescendencia y políticas públicas. Se define como investigadora fotográfica y una artista visual en construcción. “Hago una investigación de campo antes de idear cualquier proyecto, o de sacar fotos. Me pregunto a dónde van las personas que quiero registrar y las actividades que realizan. Trato de estar presente en los lugares donde socializan y viven. Me gusta involucrarme”, explicó Da Silva.

Tiene 34 años y un pelo crespo y abundante. Parte de su familia es afrodescendiente y trabaja en la Secretaría de Comunicaciones de la Intendencia de Canelones (departamento ubicado al este de Montevideo, y al sur del país). Es activista en los temas que se siente identificada y comprometida, y cree profundamente en los espacios no convencionales. En su trabajo la estética y la moda independientes están bien marcadas, como una forma de generar impacto. Junto con Distintas Latitudes habló de proyectos y más proyectos, y sus reflexiones sobre los temas que se especializa.

Sus comienzos fueron colaboraciones en los temas afrodescendencia, género y diversidad, aportando un enfoque visual, y trabajando con organizaciones sociales. Para el 2014, quedó seleccionada para el proyecto “Documentación, promoción y difusión de las llamadas tradicionales del Candombe, expresiones de identidad de los barrios Sur, Cordón y Palermo de la ciudad de Montevideo”, financiado por el Fondo de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Las llamadas son una fiesta popular de Candombe (declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO) que se realiza en Montevideo cada mes de febrero durante Carnaval. Año a año, en uno de los eventos más destacados donde desfilan cuerdas de tambores como una de las máximas expresiones de la cultura afro en el país. Así comenzó Da Silva a acercarse a los barrios, conversar con las familias sobre candombe, y hacerse conocida en la comunidad afrodescendiente. Su registro visual dio cuerpo al libro “Candombe imágenes”.

“El proyecto de candombe me abrió muchas puertas y me dio experiencia, pero no volvería a trabajar en el tema. Me parece que otros temas necesitan más atención, y no los estamos tratando desde lo artístico”, dijo. Parece que el candombe eclipsara las expresiones de la cultura afrouruguaya, por lo que su lente comenzó a buscar otros espacios, personajes y expresiones.

En paralelo, desde 2013, la fotógrafa trabajaba en su proyecto personal “Montevideo Afrotown”. Un registro fotográfico de modelos afrodescendientes (vestidos con ropas second hand) en 20 barrios periféricos de la ciudad de Montevideo. En principio, una apuesta a la estética vintage, a los colores y encuadres, y a la moda independiente. Pero una visión más amplia muestra un compromiso con “redescubrir la belleza y estética afro”, reivindicar la identidad a través de la moda, y hacer foco en los barrios y los lugares cotidianos como locaciones olvidadas.

Para eso, Da Silva tomó como referencia el trabajo de artistas visuales norteamericanos y africanos, y se preguntó: ¿Qué pasa con la estética y la moda afro en Uruguay? “No pasa nada. Tenés algunas modelos que aparecen en campañas. Ahora ves una publicidad y por lógica hay un negro, te das cuenta que es por lo políticamente correcto. Igual hace tres años eso no pasaba”, agregó. En el 2016, dio por finalizado Montevideo Afrotown. Casi después de un año, Da Silva repasa las críticas y lo que le dejó el proyecto:

“Al principio nunca imaginé el impacto que después tuvo Montevideo Afrotown, pero sabía que sí iba a tener una discusión importante de fondo porque la temática no se toca. Se le criticó mucho que era un proyecto muy estético. Y si bien el proyecto tiene un componente estético muy fuerte, yo quise abordar la relación con el entorno de esas personas. Yo no saqué las fotos en espacios preparados, lo hice en los barrios. Al llegar con los modelos a los lugares, veías la reacción de los vecinos pensando que éramos la mega producción extranjera. Jamás pensaron que somos de Uruguay. Fue un intento de romper con el imaginario colectivo y los prejuicios raciales”.

Por eso, Da Silva es tan crítica con la estética y los mensajes que proyectan los medios de comunicación sobre las personas afro. Hace un mes, Natalia Oreiro, actriz uruguaya (radicada en Buenos Aires) y embajadora de Unicef, salió en la tapa de la revista argentina Gente con un niño africano en brazos. Las críticas llovieron, entre ellas de la de Da Silva: “es un niño de África con una mujer blanca que aparece como la salvadora. Están bien claros los roles. Ese niño negro y pobre en situación de vulnerabilidad. Es un juicio a la revista y a los comunicadores, hay mucho debilitamiento con el tema, no saben cómo abordarlo”.

En Uruguay, la población afrodescendiente constituye el 10% de la población total. Si bien se han hecho esfuerzos por parte del Estado para reducir la brecha racial en el país, el colectivo afro sigue siendo estigmatizado y poco visible. La precariedad laboral, los bajos niveles de acceso a la educación y los bajos recursos económicos son las principales situaciones que los afectan.

Otros proyectos:

Siguiendo la línea étnico racial, Da Silva trae un proyecto audiovisual entre manos desde el 2015. “Dominicanas” es un intento de abordar el flujo migratorio desde otros países latinoamericanos hacia Uruguay, a través de las mujeres de República Dominicana. Primero lo pensó como un registro fotográfico, después se dio cuenta que podía reflejar mejor la situación con la voz de las mujeres. Se contactó con ellas visitando sus barrios, fiestas y lugares de encuentro. “Al principio no entendían mucho, algunas nos confundían con la prensa. Hasta que en un momento se dieron cuenta que realmente nos interesaba saber de ellas. Fue un laburo de confianza y empatía, porque es muy íntimo lo que hacemos” dijo.

Además, las ganas de hacer un trabajo autoreferencial derivaron en “No soy yo, es mi pelo”. Decidió utilizar el cabello como un aspecto identitario muy fuerte para las mujeres afro, y que muchas veces eligen alisar. Le pareció interesante armar una muestra fotográfica donde su pelo es el protagonista, y mostrar las diferentes etapas de lavado y secado, cómo va mutando su forma en ese proceso. A lo que le agregó un relato vivencial de una niña de 10 años con pelo afro.

Con otro de sus trabajos, además de explorar la estética vintage y kitsch, vuelve a enfocarse en la descentralización. En el departamento de Canelones visita a señoras de entre 70 y 90 años para retratar sus hogares. Le llama “Señoras del Interior”. Casas con una estética única, mujeres que usualmente viven solas y tienen muy presente la referencia de lo religioso. Desde el interior del país, en Canelones, un lugar muy familiar para la fotógrafa.

Parte de la selección de fotografías de Señoras del Interior

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Florencia Pagola (1988) periodista uruguaya. Trabajó en La Diaria. Desde 2015 es una de las integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @FlorPagolaLuc

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