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Un matrimonio joven observa la cartelera del cine con entrada en mano, van a ver Zama ─la última película de la directora y guionista argentina Lucrecia Martel─ basada en la novela de Antonio Di Benedetto. Dos amigas están en la misma situación, pero aún no deciden qué mirar: una quiere ver Alanis de Anahí Berneri y otra Los que aman, odian de Alejandro Maci, ambas producciones también son nacionales.

El motivo por el cual las personas en la sala se desesperan por elegir un film nacional es el precio de las entradas, que desde el 1 de octubre a la fecha costarán sólo 35 pesos , habitualmente salen entre 200 y 300 pesos. La Semana del Cine Argentino, una iniciativa del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y el Ministerio de Cultura de la Nación, es la responsable de este precio promocional para todo público.

Una iniciativa que logró que más de 800 mil personas fueran el domingo al cine a ver películas argentinas, algo poco común al menos en la Ciudad de Buenos Aires, que llena salas con films internacionales. Las producciones más convocantes fueron Zama, Los que aman odian, El futbol o yo, Mamá se fue de viaje, La Cordillera, Nieve Negra y Alanis, sin embargo la lista de producciones nacionales es mucho más extensa.

La Semana del Cine Argentino tiene como fin promover las producciones que se realizan en el país, las cuales gozan de un reconocimiento extraordinario en América Latina y el resto del mundo. En esa línea es una pena reconocer que “la semana” de la que todos los medios de comunicación nacionales hablan, sólo se reduzca a cuatro días en los que los espectadores hacen malabares para poder asistir.

La última semana de septiembre se realizó una Movilización en Defensa del Cine, la cual exigió por el frene al vaciamiento del INCAA, la reincorporación de los despidos y mejores condiciones de trabajo. Dentro de este contexto socio-cultural se lanzó la Semana del Cine Argentino, un cachetazo a los trabajadores audiovisuales que día a día le ponen el cuerpo a la producción nacional que tan bastardeada y ninguneada está.

Diego Batlle es crítico de cine y director del sitio OtrosCines.com, reconoce que es una buena movida de marketing, nada más: “Suma espectadores a ciertas películas, pero no cambia en nada el panorama”. La situación de la industria cinematográfica en Argentina no es buena, el periodista explica que hay una grieta notable entre “pocos estrenos con mucho público” y “muchos lanzamientos con escasa convocatoria”.

“El cine argentino tiene una rica tradición, y desde hace 20 años, una Ley de Cine que permite contar con un Fondo de Fomento para la producción con apoyo estatal, que se suma a la inversión privada”. “El cine industrial ha mejorado mucho en calidad, pero los films de autor se lanzan casi sin marketing y publicidad, y no logran un público medianamente masivo, muchos de estos casos pasan inadvertidos en la cartelera”.

De esa manera explica y describe Batlle la situación actual del cine argentino, que por más que lance iniciativas como la que finaliza hoy, tiene que rever de forma urgente sus políticas para avanzar. De seguir las productoras grandes podrán seguir filmando, ya que cuando hablamos de cine; también hablamos de cifras de dinero siderales destinadas a fomentar el arte y la cultura, dos patrimonios invaluables en peligro de extinción.

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Florencia Luján (Argentina, 1992). Periodista, siempre que se pueda.

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