Este texto es parte de Las Hackers, una serie de perfiles sobre las desarrolladoras de mayor impacto en América Latina.

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Texto: Florencia Luján

Ella despierta antes de las nueve de la mañana, prepara su desayuno, luego revisa sus correos electrónicos, lee los mensajes de su equipo de trabajo, y en alguna que otra oportunidad, debe asistir a juntas laborales. Su vida parece tranquila, casi semejante a la de cualquiera, pero no lo es. Paola Villarreal nació en México, tiene 32 años, y actualmente reside en Estados Unidos, en donde trabaja para la organización que promueve el acceso e intercambio de cultura: Creative Commons, (CC), ella es la Directora de Ingeniería de Producto.

“La puerta de entrada de los comunes” es un nuevo capítulo en la carrera de Paola Villarreal, más conocida en el ecosistema tecnológico como “Paw”. Paola tiene frente a sí un reto: operar la base de datos de los contenidos utilizados bajo las licencias de CC, a disposición de las personas para que éstas puedan copiarlos, editarlos, mezclarlos, distribuirlos y usarlos como base para crear, siempre dentro de los límites del derecho de autor.

Su incorporación a la empresa dedicada a promover el acceso e intercambio de cultura está validada por 17 años de experiencia en lo que respecta a temas de código abierto y software libre. Sin embargo antes de avanzar en el relato y profundizar sobre términos técnicos, es necesario rebobinar 20 años y detenernos en una escena que tiene como protagonista a Villarreal, desbordada de curiosidad frente a la primera computadora de su vida.

“Cuando tenía 12 años mi papá me compró una computadora para que, entre otras cosas, hiciera las tareas de la secundaria, entonces ahí comencé a realizar algo que me pareció muy sencillo y además algo que se me hizo muy lógico”, recuerda. Ella se hizo cargo de conectar e investigar el equipo aunque no sabía para qué servía Internet. Sus primeras conexiones a la red fueron aburridas, pero de mucha experimentación, y aunque que ella no lo supiera marcaron de inmediato su futuro.

“En esa época entendía que a cualquier tipo de marca le ponías .com al final y eso era todo, estaba cool pero no había más que mucho texto y pocas imágenes en esos sitios, entonces me resultaba bastante aburrido conectarme a Internet”, cuenta. “Sólo veía páginas como la del energizante Gatorade, sólo por curiosidad, checaba el correo de mi papá y luego me desconectaba, hasta que un día llegó un email que nos invitaba a chatear, entonces comencé a hablar con otras personas de Ciudad de México”.

Así, a través de un chat programado por estudiantes de ingeniería nació su fascinación por la tecnología, la cual  la llevó a aprender a programar de manera autodidacta, solo ayudada por los ciberamigos que frecuentaba en 1997. “Comencé a hacerles preguntas, entre ellas cómo cambiarle el color a la conversación, entonces me instalaron Linux en mi computadora y me enseñaron cómo funcionaba el código C”, explica Villarreal sobre cómo aprendió a programar y cuál fue el primer lenguaje operativo que conoció.

Su vínculo con la tecnología inició cuando encendió su primera computadora y su carrera comenzó cuando la contrataron para crear páginas web, de esta experiencia laboral no da más detalles: para ella sólo fue su primer trabajo. A partir de esos dos momentos clave en su vida, nació una hacker apasionada por los datos abiertos, la tecnología cívica y los derechos civiles en pos de fortalecer los derechos humanos, que sola se abre paso a lo largo y ancho de América Latina.

Paola Villarreal pertenece a un pequeño grupo de mujeres que fueron un poco más allá de los prejuicios familiares, la educación sexista y lo que el contexto sociocultural determina como “apropiado” para el futuro profesional de las latinas.

Paola nunca imaginó ingresar al ecosistema tecnológico por la puerta grande, pero lo hizo al asumir como Subdirectora de Sistemas de la Presidencia de México en 2004, pese a su formación meramente autodidacta: Villarreal apenas terminó la secundaria. A esta experiencia laboral llegó por recomendación, y la resume como algo “interesante”. “Ahí nació mi interés por el software libre, comprendí que eso puede tener un impacto muy grande en las personas, y que particularmente puede cambiar vidas, entonces desde ese momento empecé mi activismo por el libre acceso”, explica sin más.

Su misión en ese trabajo era velar por la seguridad de los servidores y desarrollar sitios web, en esa línea fue junto con su equipo de trabajo, la primera en proponer el uso de las licencias de CC como una buena práctica para los sitios web gubernamentales. Villarreal trabajó un año en la Presidencia de México, de este puesto se llevó una mochila cargada de aprendizajes sobre política, gobierno y código abierto entre otros temas, que desde entonces plasma en su propia página web ━www.paw.mx━.

Paola siguió acumulando experiencia. Tiempo después de su trabajo en Presidencia creó la aplicación móvil EcoBici, un programa de bicicletas compartidas en la Ciudad de México que permitía ver la disponibilidad y el estado de dicho vehículo en la estación más cercana a uno. Y desde el 1 de septiembre de 2016 es becaria en el Berkman Klein Center de la Universidad de Harvard en donde trabaja en su proyecto Data for Justice, cuya intención “es crear metodología y sacar buenas prácticas para analizar inequidades en el sistema de justicia de Estados Unidos, que luego puedan replicarse en otros sitios”.

La Directora de Ingeniería de Producto de Creative Commons tiene una mirada pícara y desafiante, frente a la cual han desfilado cientos de situaciones entre las que se destacan aquellas en las que sintió en el cuerpo la brecha de género. Paola Villarreal comenta que siempre ha trabajado en grupos diversos y que la desigualdad en el sector nunca ha sido un “tema muy escabroso”, sin embargo confiesa haber vivido situaciones en las que integrantes de su equipo de trabajo no quisieron hacer caso a sus indicaciones, peticiones o directivas sólo por el simple hecho de ser mujer.

“Me han despedido por no lograr que alguien trabaje para mí, en el momento una no se da cuenta porque está metida con sus cosas y siempre tiene el síndrome de ‘quizás fui yo la que falló, pero después te das cuenta de lo que realmente pasó”. Villarreal piensa que todo esto es un problema social y cultural, en el que es necesario  trabajar de manera urgente para que haya más oportunidades para las mujeres y sobre todo para concientizar a las personas sobre cómo tratan a las mujeres respecto a los hombres.

Aquellas programadoras o desarrolladoras que llegan a ocupar cargos de poder dentro de empresas u organizaciones, sufren de algo a lo que Paola se refiere como “doble estándar”, que a su entender es lo que echa hacia atrás todo lo construído. Si ella fuera hombre seguro la llamarían “líder”, pero como es mujer se refieren a ella como “intensa”, expresa Villarreal que, si bien no profundiza mucho en la problemática, cuenta que ha vivido ésta y muchas otras situaciones similares.    

En más de una oportunidad Paw ha demostrado en sus redes sociales la alegría que le provoca ser parte de Creative Commons, en donde todos los días trabaja por cumplir su mayor anhelo profesional: “lograr que la mayor cantidad de personas tengan acceso a la cultura”. “Creo que lo que hago en la organización tiene mucho sentido, porque ponemos a disposición contenidos de alta calidad en un formato que no es opresivo y que puede reutilizarse y modificarse”, confiesa sobre su meta profesional a mediano plazo.

Villarreal trabaja en la base de datos de contenidos de CC, para procesar las grandes cantidades de información y para poder hacerlas accesibles utiliza diversos sistemas de manejo de datos como PostgreSQL, Hive, Spark, Elasticsearch y otros. “El objetivo es encontrar las piezas que se han utilizado bajo las licencias de la organización y luego categorizarlas, curarlas y ponerlas a disponibilidad de los usuarios lo cual es un reto muy fuerte”, detalla.

Sus momentos de trabajo son por la tarde, entre las tres y las cuatro, cuando realmente puede enfocarse en programar o desarrollar en su computadora. Los lenguajes que desarrolla hoy por hoy son Python, C# y JavaScript.

Cada una de las cualidades técnicas que se le atribuyen a Paw fueron aprendidas a base de una personalidad curiosa. Entre sus logros más recientes se encuentra The Augmented Narrative Toolkit, un marco web de código abierto que permite a desarrolladores crear piezas narrativas que integran y aprovechan las visualizaciones de datos y elementos multimedia con etiquetas HTML simples, CSS3 y JavaScript.

“El objetivo de Augmented Narrative Toolkit es que los desarrolladores puedan definir gráficos, mapas y otras acciones en HTML, tan fácilmente como agregarían una imagen”, explica Paola sobre el fin de la iniciativa. Ante la pregunta de cómo sobrevive entre todos esos proyectos que tiene en ejecución pero también que tiene en mente, Paw dice que para ella la programación y el desarrollo aún son como un hobby, aunque eso siempre suene algo trillado en el ambiente.

Villarreal en ese sentido expresa que lo que más satisfacción le da la tecnología es ayudar a las personas y de ahí su conclusión de que el trabajo con datos y tecnología abierta son fundamentales para la justicia social en la región. Sin embargo también hay cosas que no le gustan y le parecen absurdas, como creer que van a cambiar el mundo con la tecnología: “Me molesta mucho porque lo único que hacemos es automatizar el status quo que está plagado de clasismo”, agrega.

Además, confiesa que es muy peligroso que abramos el espacio a tecnologías simplemente porque son tecnologías, y no midamos  el impacto que ésta genera en la sociedad, es un punto importante a tener en cuenta para el desarrollo de la región.

Su actitud es tajante cuando se refiere a los grandes desafíos que tiene América Latina, en términos de innovación y tecnología: “Exportamos mucho talento pero desafortunadamente hacia economías más fuertes, esto no es nada alentador”.

“Debemos fomentar una generación con talento cívico, articular mejor todas las profesiones con las tecnología, tenemos mucho potencial pero estamos algo rezagados, debemos dejar de ser consumidores de tecnología pasivos”, sentencia. Paola Villarreal es una de esas tantas mujeres que exportó su talento hacia economías líderes como las de Estados Unidos, lugar en donde vive actualmente, pero que con cada paso que da está más cerca de volver a su México natal, para poner a prueba una vez más todo lo aprendido y también todo lo vivido afuera.

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