Mucho se habla en la actualidad de la Movilidad Alternativa, cada día más países en el mundo cuentan con vías exclusivas para los ciclistas –espacios por donde podemos transitar sin riesgos–, lo que ha permitido una nueva apropiación del espacio público por parte de los pedaleros urbanos. Estas calles que, hasta hace poco, en países de América Latina, se encontraban tomadas por la Movilidad Motorizada (autos y motocicletas), cada día son recorridas por los ciclistas, quienes representan una forma de movilidad sana, descontaminante y descongestionadora; son alternativas para resolver los atascos en las grandes urbes de la región.

 

Si bien Quito es una ciudad única por su topografía, cultura y urbanismo, no ha dejado de ser mágica, grande, bella y amigable para cada uno de los que vivimos o simplemente la redescubrimos día a día. Situada al sur de la línea equinoccial, en las faldas del Atacaso, del Guagua Pichincha y del imponente Rucu, Quito se levanta a 2,850 metros y se extiende como una serpiente de concreto donde lo pasado perdura con fuerza y se funde con lo moderno, aunque lo antiguo y lo moderno no dejan de repelerse y atraerse a la vez.

 

Muchos han catalogado a Quito como una ciudad difícil para ciclear, pero eso está completamente fuera de la verdad; es cierto que la topografía de Quito es algo enmarañada, pero eso no impide que muchos niños, niñas, adolescentes, adultos y adultos mayores tomen cotidiana o esporádicamente sus caballitos de metal y se desplacen por la ciudad.

 

En Quito, el movimiento ciclista se ha fortalecido con el paso del tiempo. Cada día se ve a más personas que optan por la movilidad alternativa como un medio de transporte óptimo, sobre todo a raíz de la medida implementada por el Municipio capitalino del “Pico y Placa” que empezó en marzo de 2010. Ésta implica que cada día salgan de circulación entre las 07:00 y 09:30 y las 16:00 y 19:30 un gran número de vehículos. Ahora, los ciudadanos dejan un día a la semana los vehículos en las casas y usen la bici como forma de movilidad. Para aquellos que prefieren otros medios de transporte, se ha optado por promocionar el transporte público, carro compartido o incluso se incita a convertirse en un peatón más de Quito.

 

La bici en Quito y sus alrededores ha servido como un medio de transporte alternativo, utilizado para desplazamientos cortos y largos. En las zonas aledañas a la capital ecuatoriana el uso de la bici es mucho más notorio que en la ciudad, dada la estructura urbana de Quito. Pero a partir del 2003 un grupo de capitalinos, llamados Biciacción, inició actividades de promoción del uso de la bicicleta en la ciudad.

 

El primer intento formal que tuvo la ciudad para posesionar el uso de la bicicleta fue la creación del Ciclopaseo, espacio ciudadano donde se cerraban 10 kilómetros de las principales calles de Quito, en forma longitudinal, para uso exclusivo de los ciclistas. Esta actividad surgió por iniciativa de los varios grupos de ciclistas urbanos y se realizaba una vez al mes y acogía a 3000 ciclistas que salían a las calles para apropiarse de este espacio público que hasta ese momento era utilizado únicamente por los autos. Con el paso del tiempo, el movimiento del Ciclopaseo iniciado por la gente de Biciacción –y ahora a cargo de CiclóPolis– fue creciendo. Hoy día se cierran 30 kilómetros de las calles de la ciudad cada domingo, uniendo así el norte y sur por medio del Ciclopaseo. Según David Almeida, subdirector de CiclóPolis al momento aproximadamente 30 mil quiteños disfrutan de esta actividad.

 

Otra iniciativa fue los Viernes de Pedales (VdP), donde ciclistas urbanos salían el último viernes de cada mes con pitos, globos y mucha algarabía a tomar las calles de la ciudad con la finalidad de manifestar la necesidad que tenían por movilizarse de forma segura por las calles, ya desde 2005, los ciclistas quiteños. Esto generó que el Municipio de Quito creara ciclovías. A la fecha, esta red cuenta con 65.25 kilómetros en toda la capital.

 

Dichas iniciativas facilitaron la movilidad alternativa y favorecieron que los ciudadanos optasen por la utilización de la bici como medio de transporte alternativo. Según un estudio realizado por CiclóPolis en el 2011, aproximadamente 1000 ciclistas se desplazan diariamente en la ciudad. Con el tiempo fueron apareciendo otras organizaciones que empezaron a fortalecer el uso de la bici en la ciudad.

 

El colectivo Andando en Bici Carajo (ABC), creado en el 2007, es una minoría activa conformada por ciclistas urbanos, independientes y usuarios cotidianos de la bici que promueven actividades como los Alycats, que son carreras urbanas en tráfico abierto en las noches, lo cual sirve para que los ciclistas se visibilicen no sólo en espacios de esparcimiento, sino como actores reales de apropiación de las calles. Otra iniciativa que promueve este colectivo son los piques que reúnen un gran número de ciclistas para compartir un momento de distracción. Por su parte, las mujeres también tienen su espacio de carreras urbanas denominadas Carishinas Race. Iniciadas en 2010, se trata de carreras que, al igual que los Alycats, suceden de noche con tráfico abierto, donde aproximadamente 70 mujeres compiten cada tres meses.

 

Biciacción, como una de las organizaciones de bicis más antigua de la ciudad y formada en 2003, también propone actividades que fomenten el uso de la bici en la ciudad y fuera de ella, inculcando el uso de la bici como medio de transporte, como una forma de recreación y una solución a la congestión.

 

Cicletadas el Rey inició sus actividades en 2009 con la finalidad de, según lo señaló Frank Fuentes, de promocionar el ciclismo a través de pedaleadas urbanas nocturnas, al igual que el ciclismo rural. Para Cicletadas el Rey, conocer los atractivos del país y de la ciudad a través de la bici es reconocerlo desde otra perspectiva. El Bike Polo es otra iniciativa que junta a un grupo grande de ciclistas para disfrutar de un espacio de entretenimiento con sus bicis.

 

Coincidentemente, el 22 de septiembre de 2010, Día Mundial sin Auto, BICIudad inició sus actividades llevando a 100 funcionarios de instituciones públicas a sus trabajos en bici. Ahora, está organización realiza el Pedal Cultura cada último sábado de mes, donde se junta lo divertido de movernos en bici con la cultura.

 

Estas y otras iniciativas que tienen lugar en Quito han logrado visibilizar a los ciclistas y han generado que día a día los conductores de vehículos respeten más a aquellas personas que decidieron moverse de otra forma.

 

2010 fue un año positivo para las bicis en Quito, dado que se iniciaron las Masas Críticas, donde el segundo jueves de cada mes a las 18:00 los ciclistas urbanos se reúnen de forma voluntaria en la Plaza Foch, ubicado en la zona de la Mariscal (centro urbano comercial), para tomar las calles de la capital. Salen, hacen bulla, se mueven en la ciudad. La idea de la Masa Crítica es apropiarse de un carril de las calles por parte de los ciclistas y pedalear, parar el tránsito y lograr que los conductores y motociclistas vean que en las calles de Quito también nos movemos en bici.

 

Dadas todas estas iniciativas, movimientos y actividades, los y las quiteñas tienen cada vez más espacio para compartir entre ellos una forma nueva de movilizarse, de conocer la ciudad y, sobre todo, de apropiarse de los espacios públicos. Las calles también son de los ciclistas: cada día debemos ser más en movimiento y crear una ciudad más amigable para todos.

 

“Yo soy mi carrocería”

Graffiti urbano