Texto: Florencia Luján
Imagen: Alma Ríos

El pasado 10 de noviembre iniciaron las primeras actividades de la 3ª Generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes. Treinta y cuatro periodistas de 17 países de América Latina, incluidos cuatro cubanos que lograron romper los problemas de conexión en la isla—, entablaron una conversación con Javier Sinay, cronista y periodista argentino que en 2015 ganó el Premio Gabriel García Márquez de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano.

Dos horas de encuentro e intercambio que arrancaron con un relato:

El Carmen, La Plata, Argentina (2013)

Una noche de verano, hace cinco años, Axel Lucero de 16 años salió de su casa acompañado por un amigo, con el objetivo preciso de conseguir una motocicleta.

Esa misma noche de verano, Jorge Caballero de 25 años, sargento de la Policía de Buenos Aires, se ausentó de su domicilio por unas horas con el fin de ir al gimnasio.

Un semáforo en rojo, en la esquina de un barrio del conurbano bonaerense, fue testigo de la balacera que cambió por completo las vidas de Lucero y Caballero.

La historia de la noche en que un pibe de 16 años quiso robarle a un policía de civil y murió en el intento, se retrata de manera minuciosa en la crónica Rápido, furioso, muerto del periodista Javier Sinay.

Historia con la que ganó el Premio Gabo en septiembre de 2015. La lectura base para la charla.

La pregunta entonces es, ¿cómo identificar, reportear y escribir una buena historia?

La primera sesión de aprendizaje de la 3ra Generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes invitó a responder esta pregunta al periodista argentino, que actualmente trabaja  en el medio RED/ACCIÓN. La respuesta inmediata, resumida y precisa de Javier Sinay fue: “La producción de una crónica consta de tres momentos, el primero es identificar una historia, el segundo momento es reportear y el tercer momento escribir”.

¿CÓMO ACERCARSE A UNA BUENA HISTORIA?

“La historia de Axel Lucero tenía varios ejes: el debate cívico-político de si los policías deben cargar su arma cuando están fuera de servicio; y dar cuenta culturalmente de la moda de las motos entre los jóvenes de barrio”, explicó Sinay.

Entonces, ¿cómo damos, o nos acercamos al menos, a una buena historia?

“El trabajo de mirada, el de identificar una buena historia, parte de una corazonada”,

enfatizó el periodista argentino, a quien llamó la atención la denuncia del abogado Julián Axat, respecto al caso de Axel Lucero. Esta historia comienza con la denuncia de un abogado, un defensor oficial de menores del Estado, de la ciudad de La Plata, que defendía a chicos que habían cometido delitos, y en el año 2013 se dio cuenta de que había seis casos bastante similares de adolescentes que habían estado en conflicto con la ley y habían sido asesinados por efectivos de civil que utilizaron sus armas para matarlos”, explicó.

La denuncia se publicó en todos los diarios del país, pero al no ser un escándalo, pasó desapercibida para muchas personas, excepto para Sinay, quien encontró ahí la oportunidad de contar una buena historia a nivel humano, social y cultural.

Sin embargo no basta sólo con saber identificar una historia, una vez que se siente la corazonada hay que tener en claro los recursos, las herramientas y el camino que se debe seguir para reportear cada una de las partes que conforman dicho relato.

“En este caso el reporteo de esta historia comenzó con la entrevista al abogado de esta causa, que era Julián Axat, no fue muy larga y reveladora, pero servía para comenzar. De ese encuentro me quedé con cuatro casos, uno era el de Axel Lucero. El trabajo de reporteo empieza en el archivo, cuando uno quiere delimitar la cancha donde va a jugar su partido, donde va a contar su historia, tiene que ver lo que se ha dicho o ir viendo otras historias similares, luego hay que ir al terreno”, precisó.

Uno de los ejes que hace más rica a la crónica de Sinay es el de las “vidas cruzadas”, tal como comentó durante la primera sesión de aprendizaje. Axel Lucero y Jorge Caballero eran dos jóvenes y ninguno de los dos estaba listo para lo que sucedería. Quizá el gran reto del periodista fue poder transmitir todo eso en su relato.

“Relacionarse con la fuente no sólo es pedir una entrevista, coordinarla y hacerla, sino también pensar cómo poder obtenerla o pensar qué podes hacer entorno a ella”, dijo ante los jóvenes el autor de Cuba Stone: tres historias. Escuchar a Javier Sinay siempre es un placer, el periodista arroja con total naturalidad frases que quedan por semanas dando vuelta en la cabeza:

“La entrevista no es una charla común, es estar frente al otro para contarlo”.

Y es ahí en ese último tramo de la frase (“es estar frente al otro para contarlo”) cuando se toma dimensión de que el periodismo no es más que un asunto humano.

En varios momentos se abrió el micrófono para que los jóvenes pudieran preguntar. Acá algunos de los cuestionamientos:

Melissa Morales (Chile):  ¿Cómo haces para generar confianza con la fuente?

Javier Sinay: Siempre lo mejor es ir al lugar donde está el entrevistado, donde él se sienta cómodo, por eso trato de evitar ir a bares o cafés, porque son lugares de nadie. Otro factor importante es contarle a esa persona cómo es el estatus de la entrevista, ser sinceros con nuestra fuente es lo único que tenemos para generar empatía

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Carmen Valeria Escobar (El Salvador): ¿Cómo haces para reconstruir el hecho una vez que la fuente ya no está?

Javier Sinay: Si hay chance de ir al lugar es genial porque uno toma dimensión de dónde estuvo esa persona, cómo se siente estár ahí y demás detalles… si pasó mucho tiempo está bueno ir al archivo periodístico, es decir que todo suma en este reporteo previo.

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Una vez que se identifica y reportea una historia, llega el momento de contarla y ahí otra vez una frase de Javier Sinay: “Aunque estemos haciendo periodismo duro y puro, la escritura es literatura”.

En esa línea los consejos del periodista es que hay que saber elegir las palabras que se van a utilizar, para que un texto sea entrañable, pero sobre todo para que sea cálido.

“Escribir es manejar el ritmo: análisis y opción, ensayo y narración, pasado y presente, lo que hace que una escritura fluya y sea interesante es el ritmo”.

Cuando Javier Sinay dio por finalizada la primera sesión de aprendizaje de la 3ra Generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes, un torrente de lluvia arremetió hasta entrada la madrugada en Buenos Aires.

Sin embargo a los integrantes de la #RedLATAM los sacudió una lluvia de consejos, inspiración, ideas y ganas de hacer periodismo duro y puro para América Latina.