Texto: Gloria Alvitres

Fotografías: Giovanni Murga

La paralización lleva más de dos meses en el Perú y no hay acuerdos con el Estado.

Un maestro se aferró a la pierna de un congresista en Lima para no ser detenido. Cinco policías lo jaloneaban para llevárselo a la patrulla y ya está. Un revoltoso más en la carceleta. Los periodistas miraban la escena y  el congresista, contrariado acertó a pedir que la policía no se lo lleve. En la Plaza San Martín, histórica por las luchas sociales, se escuchó un grito de aliento. Detrás de esa escena, miles de maestros y maestras se encontraban hace una semana acampando o llegando todas las tardes para  protestar por mejores condiciones para enseñar en un país que invierte un poco más del 4% de su PBI en educación.

A nivel nacional en Perú, la huelga de maestros lleva cerca de dos meses y el presidente Pedro Pablo Kuczynski se pronunció haciendo un llamado “de regreso a clases” y afirmando que no se aceptarán a grupos violentistas, dando a entender que dentro del movimiento de protesta habría grupos subversivos. Generó así una nueva ola de críticas de parte las organizaciones sociales y los maestros.  La ministra de educación, Marilú Martens ha presentado su carta de renuncia al ejecutivo tras los cuestionamientos de parte de la oposición en el Congreso a su gestión.

Las dirigencias de profesores en huelga han anunciado un paro indefinido nacional.  Pedro Pablo Kuczynski se encuentra otra vez, con un país convulsionado, ya que otros grupos del sector salud y judicial han anunciado huelgas. El panorama es sumamente complejo.

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Los profesionales peor pagados

Para ser maestro en el Perú hay que ser valiente. El sueldo promedio de un profesor asciende actualmente a 360 dólares al mes. Dinero que con las justas llega a cubrir el costo de una canasta familiar promedio. Con ese dinero, el maestro sostiene a su familia y  debe capacitarse, pues a partir de la Ley de la Carrera Pública Magisterial, se crearon una serie de evaluaciones para generar ascensos en el magisterio y promover la calidad educativa. Una de las demandas es que esa Ley se modifique. Pedro Castillo y otros dirigentes del gremio docente señalan que Las evaluaciones son insuficientes y no tienen una propuesta metodológica adecuada. Además, con un sueldo tan bajo ¿Es posible capacitarse?

En la zona rural del país la situación es más complicada para los maestros. La profesora Zulamith de Chanchamayo nos cuenta que tiene 12 años ejerciendo de docente.  Cuando le tocó trabajar en una comunidad nativa tenía que viajar un día para llegar y cruzar el río en bote. Entonces, vivía en un cuarto asignado a los maestros. En julio, los niños y niñas faltaban a clases porque era época de cosecha, entonces, ella los buscaba en los sembríos, hablaba con los padres.  ¿Y su familia?, Zulamith regresaba a su casa cada 15 días. Cuando había crecida del río y no se podía cruzar, se tenía que quedar. Ella trabajaba en condiciones precarias como muchos maestros: sin carpetas, sin materiales, con escasos útiles escolares. La misma historia en muchas regiones peruanas de la sierra y la selva.

En la ciudad, la situación de los maestros solo es un poquito mejor. No cruzan ríos, pero la mayoría están bajo la modalidad de contrato, como explica el especialista en políticas educativas del Instituto Peruano de Educación en Derechos Humanos y la Paz-IPEDEHP, Pablo Zavala.  “El problema es que no hay una política de estabilidad laboral para ellos. Se creó un sistema laboral donde no existen maestros con contrato permanente. Ellos se presentan a los concursos públicos pero no tienen los mismos beneficios que los maestros en planilla. No se les reconoce vacaciones, 15 días a lo mucho; no se reconocen años de servicio ni beneficios. Trabajan 5, 10 años como contratados y si se jubilan no tienen ningún respaldo”, afirma.

Por condiciones dignas de trabajo, los maestros se empezaron a movilizar en la ciudad del Cusco al sur del Perú, donde la huelga llegó a los 58 días. Ante la falta de respuestas por parte del Estado, la movilización fue creciendo a otras regiones como Puno, Arequipa y Tacna. En Lima, solo algunas voces en las Plazas anunciaron el Paro. Los grupos de regiones fueron llegando poco a poco y ante la falta de soluciones, una mañana fueron miles.

La división dentro del movimiento sindical

La semana pasada algunos diarios en Lima anunciaron el fin de la movilización. La Ministra de educación había firmado una serie de acuerdos con los dirigentes nacionales del Sindicato. Sin embargo, cientos de maestros seguían en Plaza San Martín y esa misma noche negaron que la huelga haya terminado.  El movimiento sindical no solo está dividido, sino que en palabras de los propios maestros, “ya no confían en la central sindical asociada al partido político – Patria Roja”.

Las bases se rebelaron a la dirigencia central y el gobierno tiene complicado el diálogo. Pese al anuncio del gobierno de aumentar a fin de año, el sueldo a 530 dólares, las protestas no han parado. Se ha ejercido represión por parte de la policía.  Aunque la ex ministra de educación, ha señalado que grupos radicales, vinculados a grupos violentistas como Sendero Luminoso estarían detrás de las movilizaciones. Esta versión ha sido desmentida en reiteradas ocasiones por Pedro Castillo, uno de los voceros de los maestros en huelga. Pero el gobierno insiste en deslegitimar las protestas, lo ha generado un ambiente hostil hacia el gobierno.

Políticamente el gobierno de Kuczynski tiene varios tropiezos. Dos ministros que han sido retirados por el Congreso, uno de ellos interpelado y cuestionado duramente por la oposición.  Con la renuncia de Marilú Martens es la tercera ministra en retirarse en menos de un año.  Los profesores están tambaleando la frágil gestión del gobierno de Kuczynski.