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Honduras vive una aguda crisis, por la incertidumbre en torno a un proceso electoral sumamente cuestionado. Las manifestaciones de quienes consideran que se está dando fraude llevaron al gobierno a imponer un toque de queda, que tan solo en la primera noche dejó un saldo de 7 personas fallecidas. La violencia ejercida por el Estado está siendo ampliamente denunciada. Y ante esto, ¿qué tienen que decir los gobiernos de América Latina?

La mayoría de los países que se han pronunciado lo han hecho de forma “tibia”, sin condenar los actos de violencia por parte del Ejército y el saldo mortal que esto ha producido. Según una revisión de Distintas Latitudes, la mayoría de los pronunciamientos condenan la violencia en abstracto, sin señalar de dónde proviene. Solo la cancillería de Venezuela se refirió directamente al uso de la violencia que han hecho las fuerzas armadas del país.

Por otra parte, países como Brasil, Argentina, Uruguay, Ecuador, Colombia y Perú no cuentan con pronunciamientos oficiales de sus Ministerios de Relaciones Exteriores sobre este tema.

En el caso de los países para los cuáles sí se encontraron pronunciamientos oficiales de los gobiernos (México, Guatemala, Costa Rica, Chile y Venezuela) los contenidos son bastante similares, con excepción del comunicado venezolano. En los enlaces se pueden encontrar los pronunciamientos.

El pronunciamiento mexicano señala que: “El gobierno de México, a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores, hace un llamado a las fuerzas políticas y al pueblo de Honduras para que en un marco pacífico y de respeto se esperen los resultados oficiales y definitivos del proceso electoral”.

Por su parte, las autoridades guatemaltecas dijeron que: “Ante los sucesos que han tenido lugar en diversas localidades de Honduras, el pueblo y gobierno de Guatemala insta a la las instituciones y población hondureña en general, a actuar con mesura dentro de la vocación de paz y armonía”.

La cancillería tica indicó: “Costa Rica, como país defensor de la paz y de los derechos humanos, hace un llamado a la calma y al respeto por la institucionalidad mientras se esperan los resultados oficiales de las elecciones presidenciales celebradas en Honduras”.

Mientras que el gobierno chileno dijo que: “El gobierno de Chile manifiesta su rechazo a los recientes hechos de violencia con motivo de las elecciones en Honduras y expresa sus condolencias por las víctimas ocasionadas”.

Y la cancillería venezolana manifestó que: “El Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela condena enérgicamente los lamentables hechos que se desarrollan actualmente en la hermana República de Honduras, donde nuevamente sectores de la oligarquía de ese país pretenden dar un zarpazo a la democracia”.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador se limitó a compartir el contacto de sus consulados en Honduras, sin ni siquiera indicar por qué estaba dando esa información en este momento.

¿Por qué el silencio y las “medias tintas”?

¿Por qué son tan tibios los gobiernos latinoamericanos para condenar la represión y la violencia estatal en Honduras, cuando por ejemplo son mucho más rápidos los pronunciamientos ante situaciones similares si suceden en Venezuela?

De acuerdo con el analista político costarricense, Francisco Barahona, por un lado, está el hecho de que las autoridades diplomáticas tienden a ser “cautelosas” ante los resultados electorales de otras naciones.

“El Tribunal (Supremo de Elecciones de Honduras) aún no se ha pronunciado oficialmente diciendo quién ganó las elecciones”, dijo Barahona.

Sin embargo, el analista criticó esa cautela, en particular en el caso de su país, Costa Rica, que internacionalmente se promociona como una nación defensora de los derechos humanos y la paz.

“La Cancillería costarricense es sumamente cautelosa. Antes de tomar cualquier riesgo empiezan a valorar cómo reaccionan los otros países primero, para ‘no meter la pata’. Esto a mí me parece un error, porque Costa Rica es un país que, sobre todo en materia de pureza electoral, de derechos humanos y democracia, no debería estar con ese cálculo preventivo. Debería ser líder, y eso no ha sucedido durante toda la administración del actual gobierno”, dijo Barahona.

En este planteamiento coincide el Centro de Investigación y Asuntos Políticos (CIEP) de la Universidad de Costa Rica, que en un comunicado dijo que: “Nos parece que la posición del gobierno de Costa Rica, expresada en el comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Internacionales, ha sido cuando menos superficial y omisa. No se mencionan ni las más evidentes irregularidades en el proceso de conteo de votos señaladas por los propios observadores internacionales ni las violaciones de derechos humanos que han sufrido ciudadanos y ciudadanas del hermano país centroamericano”.

La posición del gobierno costarricense causó molestias en redes sociales, en donde los usuarios reaccionaron con indignación ante un comunicado que consideraron tibio e inapropiado.

Para los demás países que se pronunciaron, no se encontraron publicaciones sobre sus comunicados sobre la situación de Honduras en sus redes sociales.

De acuerdo con la periodista hondureña, Jennifer Ávila, fundadora del medio Contra Corriente, la comunidad internacional no ha cumplido con su responsabilidad en Honduras, y considera que inclusive los pronunciamientos de los observadores internacionales sobre lo dudoso del proceso electoral solamente se han dado por presión popular.

Dicen que estas elecciones fueron las más observadas en la historia. Vinieron varias delegaciones europeas, latinoamericanas, norteamericanas, de la ONU, de la OEA, y el gobierno se jactó de eso. Sin embargo, justo ocho días después de que no tengamos resultados completos por parte del Tribunal Supremo Electoral, las misiones más importantes, de la ONU y la OEA, han dicho que no se pueden dar resultados porque no existe certeza de que estos se den de forma correcta. Es decir que el proceso estuvo viciado“, dijo Ávila.

“Si ya no había confianza, ahora mucho menos con este pronunciamiento de la observación internacional. Sin embargo, esos pronunciamientos se dieron por la presión popular, porque este país ya está prácticamente estallando, y no tuvieron ya opción“, agregó.

Mientras tanto, en todo lo complejo y doloroso de la crisis que vive el país, un poco de esperanza ha aparecido en Honduras, pues la Policía Nacional se ha rebelado y ha señalado que no se unirá a la represión del pueblo liderada por el ejército.