Fotografía cortesía de la Asociación Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá.

Panamá es conocido por su canal, sus rascacielos y su acelerado desarrollo económico, en relación con otros países de América Central. Sin embargo, ¿qué tanto avance tiene el país en derechos para las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersex (LGBTI)?

A pesar de los avances en actitudes de las autoridades, todavía persisten prohibiciones que podrían considerarse absurdas. Por ejemplo, las personas LGBTI no pueden ser policías.

De acuerdo con el activista panameño Ricardo Beteta, de la Asociación Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá, hasta hace poco él mismo hubiese pensado que no había persecución contra quienes defienden a la población LGBTI en el país.

“Hace cuatro meses te habría dicho que no, pero unos activistas GLBTI, incluyéndome, fuimos detenidos por la Policía Nacional por apoyar una marcha de las trabajadoras sexuales en junio donde fuimos privados de nuestra libertad por tres horas sin cargos. Gracias a la Defensoría del Pueblo y activistas de derechos humanos fuimos soltados. Ser activista es de riesgo ahora en Panamá”, dijo Beteta a Distintas Latitudes.

Posición oficial

En 2014, el entonces ministro de Gobierno de Panamá, José Ricardo Fábrega, presentó un proyecto de ley para modificar la prohibición al reconocimiento del matrimonio entre personas del mismo sexo, en particular el reconocimiento de matrimonios realizados en otros países.

De la misma forma, tanto el presidente anterior (Ricardo Martinelli), como el actual, Juan Carlos Varela, se han expresado contrarios a la discriminación por orientación sexual e identidad de género. Lo mismo ha hecho el defensor del Pueblo de Panamá, Alfredo Castillero. Sin embargo, de momento no se registran mayores avances de protección legal y jurídica, según la revisión realizada por Distintas Latitudes.

Contexto político

De acuerdo con Beteta, el movimiento LGBTI en Panamá es muy joven e “inmaduro”. Considera que hay muchas divisiones y rivalidades entre los grupos por situaciones de financiamiento e incluso por manipulación de las autoridades.

Sin embargo, desde las autoridades políticas del país se ha dado una reciente apertura a la discusión de los derechos de esta población.

“El presidente (Juan Carlos) Varela, la vicepresidenta (Isabel) Saint Malo, el procurador de la Administración, el Defensor del Pueblo y la Primera Dama han hablado abiertamente sobre la cero discriminación y estar a favor de una norma de protección a parejas del mismo sexo”, dijo el activista.

Actualmente, se está explorando el lograr el avance de derechos LGBTI mediante la vía judicial.

Uniones, identidad y antidiscriminación

En Panamá no existe el matrimonio entre personas del mismo sexo. Es más, el matrimonio igualitario está prohibido en la Ley 7 de 2014, de Derecho Privado Internacional de Panamá, en su artículo 40. Tampoco existe algún proyecto de ley para lograr este reconocimiento.

“Lo que existe son dos demandas de inconstitucionalidad generadas por la Fundación Cyrus Vance y gestionada por la firma Morgan y Morgan en Panamá. Se está demandando el Código de la Familia donde dice que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, cuando en la Constitución dice que es entre cónyuges. La Corte Suprema de Justicia acogió la demanda y estamos a la espera de una resolución por parte de la Corte”, dijo Beteta.

Mientras se espera, las parejas del mismo sexo no cuentan con ningún tipo de protección.

En el campo de la identidad de género, el Registro Público permite el cambio de nombre bajo el concepto de “uso y costumbre”. Sin embargo, el sexo o género registral no puede ser cambiado.

“La Asociación Hombres y Mujeres Nuevos de Panamá ha estado promoviendo desde hace más de 10 años un Proyecto de ley de No Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género en la Asamblea Nacional de Diputados sin mayor éxito. En la Administración Martinelli logramos que fuese refrendado, pero nunca llegó a primer debate por presiones de grupos religiosos y fundamentalistas”, dijo Beteta.

Este texto incluiría disposiciones contrarias a la discriminación.

“De acuerdo a la legislación panameña no existimos, más aún, persisten normas y leyes que nos sancionan; ejemplo, la ley orgánica de la Policía Nacional donde se le prohíbe a gays y lesbianas formar parte de este estamento de seguridad”, dijo Beteta.

Reformas urgentes

Teniendo en cuenta este panorama, ¿qué reformas harían falta para que en Panamá mejoren las condiciones de vida para las personas LGBTI? Según las respuestas de Beteta, serían las siguientes:

  1. Que el Estado reconozca a las personas LGBTI como sujetas de derechos.
  2. La eliminación de normas discriminatorias.
  3. La aprobación de leyes que favorezcan la igualdad, como la iniciativa de No Discriminación por Orientación Sexual e Identidad de Género, que lleva 10 años en la Asamblea Nacional de Panamá.

Panamá está a la espera que su Corte Suprema de Justicia se pronuncie sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sin embargo, aunque el pronunciamiento fuera favorable, quedan muchos pendientes, a nivel jurídico y social, para que las personas LGBTI puedan vivir en igualdad plena.