Foto: Parte del gabinete de Carlos Alvarado, Facebook del presidente.

A pesar de que las mujeres son la mitad, y en algunos países más de la mitad de la población, en América Latina aún falta un gran recorrido para que su representación esté garantizada en los gobiernos de sus países. Lo mismo pasa con personas afrodescendientes, jóvenes, personas LGBTI+ y personas con discapacidad, por citar algunos grupos que componen las sociedades latinoamericanas.

Este 8 de mayo, el nuevo presidente de Costa Rica, Carlos Alvarado, recibió oficialmente el mandato, junto con su gabinete, en una fecha histórica para el país, marcada por simbolismos y mayor representación para diferentes grupos. Con 38 años, Alavarado es el presidente más joven de las Américas y está entre los tres jefes de gobierno más jóvenes del mundo. Su vicepresidenta, Epsy Campbell Barr, se convirtió en la primera mujer afrodescendiente en asumir una vicepresidencia en todo América continental, y el gabinete de Alvarado está compuesto en un 54% por mujeres.

Además, el pasado 1 de mayo, asumió el primer diputado abiertamente gay electo en Costa Rica, Enrique Sánchez. Este 8 de mayo, en una ceremonia marcada por gestos como la llegada de Alvarado en un bus impulsado por hidrógeno, y la presidenta del Congreso, Carolina Hidalgo —la tercer mujer en asumir la presidencia del Congreso en Costa Rica y la más joven, con 35 años—, quien llegó en bicicleta, y un estudiante trans portando el pabellón nacional, el ambiente fue de transformación generacional en la política costarricense. Pero, ¿cómo caminan otros países de América Latina en este contexto?

Mujeres en los gabinetes

En el caso de la representación femenina, los números no son alentadores. Según información del Observatorio de Igualdad de Género de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), el país con mayor representación de mujeres en su gabinete ministerial es Nicaragua, con un 57%. Le seguiría Costa Rica, con su actual gabinete de 54% de mujeres, y en un lejano tercer lugar Chile, con un 39%. En los siguientes puestos la representación es aún menor: en Colombia y Bolivia, un 29%, Ecuador 28%, Perú 27%, Uruguay 20%, y potencias regionales como Brasil y México con apenas un 18% y un 13%, respectivamente (en Brasil la representación femenina en el gabinete llegó a 0% cuando el gobierno fue tomado por Michel Temer).

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Esta imagen circuló en redes cuando Michel Temer asumió la presidencia en Brasil y nombró un gabinete sin mujeres, personas negras ni mulatas.

“La importancia de tener un gabinete compuesto mayoritariamente por mujeres en Costa Rica tiene que ver, primeramente, con el significado simbólico, tanto para las mujeres jóvenes como para las niñas, en cuanto a la capacidad de las mujeres de estar en esos puestos. No existen barreras legales para la participación de las mujeres, pero muchas veces ellas no participan porque no se veía como algo que podían hacer las mujeres”, dijo a Distintas Latitudes Hellen Chinchilla, activista feminista de la Asociación Ciudadana ACCEDER.

“Existe algo que se llama techo de cristal, que hace que las mujeres lleguemos a un punto en el que tenemos miedo cuando llegamos a un espacio muy alto, y los espacios no son amigables con las mujeres. Eso sí, no porque sean mujeres van a defender los derechos de las mujeres, pero el componente simbólico es importante”, agregó.

Para Chinchilla, el reto para que haya más mujeres  en los gobiernos de América Latina radica en que tiene que haber un cambio sobre cómo comprendemos la igualdad y la necesidad de acciones afirmativas para la igualdad formal.

“Se tienen que hace mayores esfuerzos y acciones afirmativas para que haya mayor igualdad en la participación. Esto tiene que ver, también, con que desde niñas, como mujeres, tengamos referentes: hay tantas diputadas, yo también quiero ser diputada; ella fue presidenta, yo también quisiera serlo”, dijo Chinchilla.

Representaciones más diversas

En América Latina y el Caribe un tercio de la población es afrodescendiente. Aunque la población afrodescendiente representa cerca de la mitad de los habitantes de Brasil, cerca del 15% en Panamá y más del 10% en Colombia, la representación política de este grupo en los países del continente, fuera del Caribe, es baja.

“Para mí, es demasiado poderoso que por primera vez una mujer afrodescendiente asuma un cargo de tal magnitud como el ser vicepresidenta de un país, en este caso Costa Rica. Históricamente la población afrodescendiente en América Latina ha estado en círculos generacionales de pobreza y exclusión, brechas que aún persisten, pero que este tipo de acciones representan una esperanza para seguir luchando contra el racismo estructural desde los espacios de toma de decisiones que se nos negó por mucho tiempo y es un reto para que el movimiento afrodescendiente en otros países de la región sigan fortaleciendo sus procesos de formación e incidencia política para llevar propuestas a favor del ejercicio de nuestros derechos”, dijo al respecto el activista independiente afroperuano Orlando Sosa Lozada a Distintas Latitudes.

Para Sosa, lo principales retos para que haya más representación de personas afrodescendientes en la política latinoamericana es necesario el fortalecimiento del movimiento afro en América Latina y el Caribe, dejando los esencialismos de lado y tejiendo puentes de diálogo con otros movimientos sociales.

“Además es necesario dialogar con los partidos políticos y formar parte de estos procesos para que las personas afrodescendientes que lleguen a espacios de toma de decisiones tengan consigo un background marcado por experiencia política desde los movimientos sociales para que lleven propuestas a favor del ejercicio de los derechos y el desarrollo de las/os afrodescendientes en América Latina y el Caribe”, dijo Sosa.

En el caso de las personas LGBTI+, de acuerdo con un estudio elaborado por la organización peruana Promsex, entre 2000 y 2017 han existido en América Latina 22 congresistas LGBTI+, los cuales se han distribuido entre México, Guatemala, Aruba, Costa Rica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Chile, Uruguay y Argentina.

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Datos de congresistas LGBTI+ de América Latina de Promsex, entre 2000 y 2017.

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Datos de congresistas LGBTI+ de América Latina de Promsex, entre 2000 y 2017.

Sin embargo, en el mismo período, al valorar puestos de confianza nombrados por el jefe o jefa de gobierno, como ministros, el número se reduce a 5: 2 ministros en Costa Rica en el gobierno que acaba de concluir, 2 en Colombia y una en Ecuador. El gobierno de Alvarado no nombró a ninguna personas abiertamente LGBTI+ en su gabinete.

“Es muy positivo que haya congresistas LGBTI+ que lleven la voz de una población que ha sido vulnerabilizada por la sociedad y por el Estado. Sin duda es importante tener representantes que se enfrenten a una oleada conservadora muy fuerte en la región”, dijo David Arguedas de Promsex a Distintas Latitudes, quien coincidió con Chinchilla en la importancia simbólica de la representación, para que más personas, en este caso LGBTI+ participen en la política.

“Hay un gran desafío, primero con la organizaciones activistas, porque es necesario que se involucren de manera más activa en la militancia, ya sea de partidos políticos. El activismo es una gran ventana, pero se necesita tener esa representación”, agregó.

Para Arguedas, también se requiere una mayor formación política de las personas LGBTI+ lideresas, pues una vez que están en el escenario político deben conocer a profundidad todos los temas de la agenda.

Por ahora, los gobiernos y parlamentos de América Latina solo están representando, en su mayoría, de forma parcial la gran diversidad de personas que componen las sociedades de sus países. Los datos de representación de mujeres y personas LGBTI+, así como la poca presencia de personas afrodescendientes en la arena política, demuestra la necesidad de más acciones afirmativas, que garanticen ese espacio mínimo de acceso a las voces de todos los sectores.

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