Texto: Diego Pérez Damasco
Fotos: 
Lizbeth Hernández

El papel de Facebook y otras redes sociales en la difusión de noticias e información es un tema que lleva años siendo polémica y se coloca en el centro del debate de cómo debe adaptarse el oficio periodístico a las tecnologías digitales. Por ello, no es de extrañar que se generara un intenso debate de ideas en el conversatorio titulado “¿Un nuevo periodismo para la era de las redes sociales?”, que se llevó a cabo el 15 de mayo en el marco del Foro Centroamericano de Periodismo, en San Salvador.

La mesa de discusión fue moderada por el director de El Faro, José Luis Sanz, y contó con la participación de Luis de Uriarte, partner del Facebook Journalism Project para México y Centroamérica, Renata Ávila, abogada guatemalteca de derechos humanos y derechos digitales en la Web Foundation, María Teresa Ronderos, directora del programa de periodismo independientes de Open Society Foundation, y el periodista argentino Diego Fonseca.

Sanz abrió el conversatorio preguntando a los panelistas cómo las redes sociales han transformado el periodismo y cómo éste puede irse adaptando en un contexto que cambia tan rápidamente.

Para Ronderos, aunque se cree que el Internet rompió el modelo de negocios de los medios, ese no es el problema del periodismo, sino de la industria. Para ella, el Internet es positivo para el periodismo, porque le trajo mucho público, y además es un instrumento enorme para colaborar con otros periodistas a nivel regional y mundial. Además, se pueden establecer conversaciones permanentes con la audiencia. Sin embargo, ella reconoce que existe un problema en la relación del periodismo con las redes sociales, en particular en términos de la mediación entre contenido y audiencias.

“Lo grave es que el periodismo perdió el control editorial. La gente toma los pedazos (del contenido) y los usa como quiera en diferentes redes sociales. El editor del medio ya no es el editor, ahora es Facebook, Twitter, etcétera. Como el control ya no está en los medios, una decisión de Facebook, como un cambio en el algoritmo puede significar la pérdida de la mitad de la audiencia”, dijo Ronderos, quien además considera que en este contexto el papel del periodismo es de construcción conjunta con la audiencia, de manera más horizontal y con el reto permanente de reiventarse.

¿Contenidos atractivos para la gente o para Facebook?

Por su parte, Ávila, de Web Foundation, considera que en este momento el mercado de la información y las noticias vive un momento similar al de la industrialización de la comida. Por eso, en su  organización se refieren al modelo actual como “dietas informativas”.

“Cuando tenemos dietas informativas en internet nos gusta lo dulce, y dejamos los vegetales, buscamos lo exótico, pero no lo fundamental. Antes teníamos el control remoto, podíamos cambiar de canal, tomar la revista, el periódico. Podíamos leer algo que ya estaba curado, preseleccionado. El consumo era local, entendíamos la línea del material que leíamos. Cuando las plataformas como Facebook se vuelven curadores, son nuestros chefs. Lo que se muestra en nuestros timelines va a ser decidido por alguien más, como sucede en los buscadores”, dijo Ávila.

Para ella, el gran problema es la falta de transparencia sobre el algoritmo de Facebook, y el que define lo que se nos muestra en los timelines, indpendientemente de los medios y páginas que siga cada persona. Ávila considera que esto implica que ahora alguien más tiene ese control.

En respuesta, Uriarte, partner de Facebook Journalism Project, señaló que más bien el reto para el periodismo en este momento es construir historias que sean apetecibles para las personas que están en las redes, utilizando las nuevas herramientas que éstas ofrecen.

“¿Apetecibles para las personas o para Facebook?”, preguntó José Luis Sanz en respuesta.

Regulación para las redes

Al periodista Diego Fonseca no le gusta Facebook. Sin embargo, asegura que cuando una persona acepta ser parte de este red, está aceptando los términos de ser parte de un mercado que no es transparente.

“No me cae simpático Facebook, pero el exceso de demonización de Facebook me parece malo. Me parece que hay que regular a Facebook, como hay que hacerlo con Twitter, Google. La tecnología avanza más rápido que la legislación”, dijo Fonseca.

En su opinión, estos monopolios de la información deben romperse, y que en este sentido Europa está haciendo mucho más, mientras que Estados Unidos y América Latina no está haciendo prácticamente nada. Él considera, además, que la prensa debería mover esta discusión a nivel internacional.

Fake news y redes sociales

María Teresa Ronderos, de Open Society Foundation, considera que además del peligro de vigilancia comercial y hasta política que existe a través de las redes sociales, también está el peligro de la desinformación y de la información deliberadamente fabricada, para influir en el debate público, que debería ser auténtico y transparente.

“El problema no es la información falsa, sino que parece verdadera. Y no se sabe de dónde viene. Te la recomienda tu familia. Y la replica un público que está acostumbrado y que le tiene fe a la palabra escrita”, dijo Ronderos, quien resalta el papel de los medios que están tratando de verificar esta información.

Según Uriarte, desde noviembre pasado, Mark Zuckergerb anunció que Facebook asumiría esa responsabilidad de generar conversaciones más significativas y combatir la información falsa y el click-baiting. Por ejemplo, señala el caso del medio Verificado, en México, con quien Facebook ha trabajado.

¿Y ahora?

El panel concluyó con el reconocimiento de la enorme cantidad de retos a la que se enfrenta el periodismo en las redes sociales, entre ellos, la necesidad de regulación de los grandes monopolios de la información digital, como Google y Facebook, y también el reconocimiento económico por parte de Facebook de las grandes cantidades de dinero que recibe por tener en su plataforma los contenidos periodísticos de medios de comunicación.

“Hay esfuerzos de grants, pero comparativamente con las ganancias y utilidades [de Facebook] es poco, y el mundo se quedó sin financiamiento para el periodismo. El periodismo cuesta. Debería haber diálogo, regulación, boicoteo… Muy bonito que sus usuarios compartan nuestros bienes, pero lleguemos a un acuerdo. Especialmente en países donde hay pocos medios independientes”, dijo Ronderos.

Por su parte, Fonseca considera que una parte importante del futuro de los medios de comunicación y del periodismo en particular, está en el reconocimiento de que ahora más que nunca no hay que hablarle a todas las audiencias; es decir, ser generalista. La generación de comunidades, redes y nichos es ese nuevo espacio. Si esta conversación se centrará o no dentro de las grandes redes sociales de hoy en día es lo que está por verse.