En casi todo el mundo, las organizaciones y personas LGBTI+, así como sus aliadas, celebran durante junio el mes del orgullo, en conmemoración de los disturbios de Stonewall en 1969 en Nueva York, que dieron un nuevo nacimiento a las luchas LGBTI+ en Estados Unidos e influyeron en muchos otros países.

América Latina no es la excepción. Y en el caso de Costa Rica, una de las actividades que se realizan durante junio y que se comienza a convertir en tradición es el Festival San José Diversa, un espacio artístico, cultural y de reflexión de diversos temas. Este año, entre el 1 y el 10 de junio se llevó a cabo su cuarta edición, cuyo eje temático fue el erotismo, pero en el que se abordaron también muchos otros temas, incluyendo la presentación del ebook de Distintas Latitudes, Imparables.

No obstante, en un contexto político de crecimiento astronómico de la bancada evangélica en el Congreso, por primera vez la organización de este festival chocó con la persecución y el intento de censura.

Además de participar en la presentación de Imparables, también apoyé en la organización del resto del Festival San José Diversa, por lo cual experimenté de primera mano estos actos.

En el transcurso de una semana, al menos cinco actos de intimidación por parte de distintas autoridades pretendieron que la organización del evento diera marcha atrás o se cohibiera de realizar eventos similares a futuro.

La fracción legislativa que quería prohibir un acto cultural

Durante los últimos días de mayo, el Festival San José Diversa fue anunciado en las redes sociales y también a la prensa, lo cual generó una serie de notas y discusiones sobre los contenidos centrados en el erotismo. Algunos de los talleres del Festival se titulaban, por ejemplo, “Juguetes sexuales artesanales”, “¿Sexo en espacios públicos?” y “¡Hagamos un trío!”. Aparentemente, esto causó alerta entre las diputaciones del partido evangélico, Restauración Nacional, quienes se aprovecharon del hecho de que el último evento se llevaría a cabo en un parque municipal, para solicitar al Concejo Municipal del ayuntamiento de San José que prohibiera la actividad.

En una moción enviada al Concejo Municipal de la capital costarricense el 29 de mayo, solicitan “respetuosamente a tan estimables Regidores y Regidoras, investigar si dicha actividad cuenta con los permisos respectivos […] ya que la línea de exposición que trae el grupo organizador atenta clara y abiertamente contra los valores y principios que comparten la mayoría de los costarricenses y el orden público consagrado en la Constitución Política en su artículo 28”, según reza el documento del cual Distintas Latitudes posee una copia.

Cabe resaltar que el mismo artículo de la Constitución Política al que hace referencia la bancada evangélica, prohíbe el uso de motivos religiosos en campañas electorales, una causa por la cual el partido recibió reiteradas llamadas de atención del Tribunal Supremo de Elecciones durante la última contienda.

El diputado de izquierda, José María Villalta, acusó a la fracción legislativa de Restauración Nacional de querer devolver al país “a la edad media” a raíz de los intentos de censura de este festival.

La prohibición municipal

Aunque un municipio no puede prohibir eventos que se realizan en espacios privados, el Concejo Municipal de San José, con amplia representación evangélica, pasó a conocer la solicitud de la fracción legislativa porque había una convocatoria a un evento en un parque municipal, sin conocimiento previo del ayuntamiento.

El regidor de San José, Juan Diego Gómez, conversó con Distintas Latitudes sobre la votación de esta moción en la Municipalidad de San José, en la que se terminó la prohibición de la realización del evento de cierre del Festival San José Diversa en el espacio público municipal donde se tenía planeado (Parque Francia), pero con motivaciones basadas en la discriminación.

“La posición que yo sostuve en ese tema es que hay que verlo desde dos puntos de vista:  la intención y  lo legal. Desde el punto de vista legal, el problema que tuvo esta actividad del Festival es que nunca tramitó la solicitud de permiso de espacio de uso público, y eso debe ser aprobado por la municipalidad”, dijo Gómez.

“La moción que se presentó en el Concejo Municipal señalaba que debía haber intervención policial en caso de que el evento se realizara sin permisos. Sin embargo, lamentablemente la discusión en el plenario municipal se fue más hacia el tema de la diversidad. Mi posición es que había un vicio administrativo, pero que no podía existir una censura hacia el evento, se esté de acuerdo o no con él, porque al final de cuenta estamos hablando de un tema de derechos humanos”, agregó el regidor. A pesar de ello, la moción fue finalmente aprobada por el Concejo Municipal.

La preocupación por los niños de la Comisión de Espectáculos Públicos

El día de la inauguración del Festival, la Comisión de Control y Calificación de Espectáculos Públicos (entidad encargada de definir la calificación de edad de los espectáculos, películas y programación televisiva), a través de su secretaria, envió un mensaje al Facebook del Festival San José Diversa, solicitando que alguien de la organización se comunicara con la directora ejecutiva de la Comisión por teléfono, pues necesitaban detalles de lo que se iba a realizar.

Esta Comisión terminó solicitando un detalle de todas las actividades del evento, con la edad mínima de ingreso. Esto obligó a la organización a solicitar identificación en la inauguración del evento y tener alguien en la entrada verificando la edad de los participantes.

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Las preguntas incómodas de la Policía Municipal

Los señalamientos por parte de Restauración Nacional hicieron que la inauguración de San José Diversa tuviera una enorme visibilidad. El espacio diseñado para albergar 50 personas no dio abasto, así que decenas de personas hicieron fila por horas afuera del local a la espera de su turno.

De acuerdo con Miguel Castillo, uno de los asistentes, la Policía Municipal estuvo rondando la fila durante casi una hora, preguntando a todos los que esperaban afuera de qué era el evento y por qué estaban allí. Al final, simplemente se fueron, pero su presencia durante tanto tiempo causó preocupación entre participantes y organizadores del evento.

Policía versus tortilleras

El evento de cierre titulado “Hagamos tortillas”, organizado por el colectivo Beso Diverso, se llevó a cabo con normalidad en el Parque Francia, pese a la prohibición de uso del espacio realizada por el Concejo Municipal de San José. Sin embargo, las organizadoras subieron imágenes a sus redes sociales de una patrulla que estuvo vigilando y anotando lo que se llevaba a cabo en el evento.

Si bien, en términos generales no se pasó más allá de la intimidación, la preocupación que queda es que este caso genera un precedente negativo en la relación entre autoridades y colectivos LGBTI+ a la hora de llevar a lo público la discusión sobre sexualidad de perspectivas no heteronormadas. La gran pregunta es si esto seguirá sucediendo o, inclusive, escalando en dimensión.