Texto: Laboratorio Distintas Latitudes

En mayo de 2018, Distintas Latitudes publicó una nota sobre qué tan diversos son los gobiernos en América Latina. Supimos que la comunidad LGBTI+, entre 2000 y 2017, logró una representación de 22 congresistas en la región, distribuidos entre México (4), Guatemala (1), Aruba (1), Costa Rica (1), Venezuela (2), Colombia (2), Ecuador (1), Brasil (2), Perú (2), Bolivia (1), Chile (1), Uruguay (2) y Argentina (2).

Bajo ese contexto y so pretexto del mes del orgullo LGBTI+, decidimos escribir seis microperfiles, como una muestra de representantes de estas poblaciones que han ocupado puestos públicos o cargos de elección popular en distintos niveles y órdenes de gobierno. Sabemos que es apenas un esbozo, no exhaustivo, de las decenas de liderazgos LGBTI+ que existen en la región, que también ya se han contado en otros espacios como “Más allá del Arcoíris” de Alberto Belaunde. Nuestro objetivo: contar sus historias, sus luchas, cómo asumieron su sexualidad y si han posicionado o no la agenda LGBTI+ en la arena política.

Osvaldo López, el senador gay argentino que promovió pensiones para la comunidad trans

El 27 de julio de 2011, Osvaldo López tomó protesta como el primer senador casado con un hombre. También estrechó la mano de algunos de los legisladores que votaron contra la Ley de Matrimonio Igualitario en Argentina, norma que en octubre de 2010 le había permitido contraer nupcias con Javier Calisaya, con quien comparte la pasión y la vocación por la militancia social y política.

“Algunos de los legisladores me vinieron a saludar. Con Javier nos casamos de manera legal, fuimos los primeros desde que se sancionó la ley. No tengo complejos ni traumas por mi elección sexual. Sostengo que los legisladores que votaron en contra de la ley lo hicieron porque fue lo que pensaban. Estoy dispuesto a convivir con la diversidad”, afirmó el senador el día que rindió protesta en una declaración consignada por Clarín.

Dos años después, en agosto de 2013, Osvaldo presentó un proyecto de ley que proponía reconocer el derecho a una reparación económica para las personas trans, a partir de los 40 años de edad, mediante una pensión. También impulsó un régimen de igualación de oportunidades laborales para personas trans.

El representante de la provincia de Tierra de Fuego —lugar donde radica en la actualidad— llegó al puesto luego de la muerte de su compañero de fórmula José Martínez, en condición de suplente. Osvaldo López tiene 47 años, es originario de Malabrigo, provincia de Santa Fe. Estudió abogacía en la Universidad Nacional del Litoral y en sus propias palabras sus comienzos en la política fueron en “una suerte de delegado sindical de hecho en la actividad de la cosecha” en las colonias agrícolas del Chaco Santafecino.

Así fue como inició su trabajo con temas colectivos, laborales, sociales, sindicales y de derechos humanos. La política inevitablemente era el siguiente paso; primero como asesor en un bloque de la Legislatura de la provincia y de ahí, en poco tiempo, al Senado.

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Kátia: la mujer trans que ganó cuatro elecciones en el Brasil rural

En 1992, Kátia Tapety dio un paso adelantado a su época: se convirtió en la primera persona trans en ser electa a un cargo político en Brasil. El puesto fue de “vereadora” (concejal o regidora, en español) en un municipio alejado en el estado de Piauí (nordeste brasileño). El municipio de Colônia tiene solo cerca de 7,500 habitantes, y es una región ubicada en el pleno “sertão” nordestino de Brasil, zona árida, con características desérticas y rural.

En este contexto, resultan curiosas las tres veces que fue electa concejal, en 1992, 1996 y 2000. Inclusive, entre 2001 y 2002 fue presidenta del Concejo Municipal, y en 2004 fue electa vicealcaldesa del municipio, con más del 62% de los votos.

Tapety es parte de una familia tradicional de políticos del estado de Piauí. Sin embargo, esto no potenció su carrera política. Durante buena parte de su infancia y adolescencia sus padres la mantuvieron encerrada en su casa, le tenían prohibido salir. Según ella narra en el documental “Kátia”, que cuenta su vida, sólo después de la muerte su padre la política pudo liberarse un poco.

A pesar de lo simbólico de su elección para la población LGBTI+, Tapety nunca ha sido fuertemente activista por estos temas. En su pueblo, en todos los años que sirvió como funcionaria pública nunca presentó siquiera una iniciativa para su propia población. De acuerdo con ella, en una región tan aislada y rural, las prioridades de la comunidad eran otras.

“Una de las cosas que más me llamó la atención fue el respeto, la dignidad que ella conquistó, especialmente viniendo de un lugar inesperado, el ‘sertão’ de Piauí. El mérito es todo de Kátia, en la forma en que ella se hace respetar. Creo que ella consiguió crear estrategias para sobrevivir”, dijo al portal brasileño de noticias G1, Karla Holanda, directora del documental “Kátia”.

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Enrique Sánchez, el diputado gay que venció al fundamentalismo en Costa Rica

Las elecciones costarricenses de 2018 quedarán para siempre como un momento agridulce para la población LGBTI+. Por un lado, el fundamentalismo religioso creció como nunca en la arena política: un candidato evangélico estuvo a punto de llegar a la presidencia y 14 de 57 curules del congreso son ocupadas por diputados de esta corriente. Por otra parte, el discurso antiderechos fue históricamente derrotado en la segunda ronda presidencial, y el primer diputado abiertamente gay llegó a la Asamblea Legislativa.

Enrique Sánchez fue electo en febrero de 2018 como diputado de la República por la provincia de San José y por el oficialista Partido Acción Ciudadana. Su campaña estuvo centrada en la igualdad de derechos para todas las personas, en particular para las personas LGBTI+, lo cual por sí solo constituyó un hito discursivo en el país.

“Mi participación en la política partidaria inició en el año 2008, y dentro del Partido Acción Ciudadana teníamos una Comisión de Derechos Humanos y una Comisión de la Población LGBTI+, por medio de la cual fuimos incidiendo para incluir en la agenda programática del partido y en las decisiones partidarias de las representaciones populares cada vez más temas de derechos para la población LGBTI+”, dijo Sánchez a Distintas Latitudes.

De acuerdo con el diputado, en las últimas elecciones las posiciones progresistas tomaron más fuerza dentro del partido, y se logró que éste apoyara el matrimonio igualitario. Así se tomó la decisión de tener una candidatura que apoyara con más vehemencia los derechos LGBTI+, la cual encabezó Sánchez.

“Mis primeras acciones en la Asamblea Legislativa tuvieron que ver con el asumir dentro de la Comisión de Derechos Humanos el impulso a la ley marco contra todo tipo de discriminación, que esperamos que pronto se le dé dictamen. También he definido una serie de proyectos prioritarios junto con organizaciones de sociedad civil”, dijo Sánchez, quien también mencionó entre sus tareas iniciales la coordinación técnica con organismos internacionales para que el Estado costarricense empiece a recolectar datos sobre la población LGBTI+.

Para Sánchez, su elección fue importante porque la visibilidad es en sí misma una estrategia para conquistar derechos: “Solamente hablando abiertamente sobre los derechos que nos han sido negados podemos hacer ver a la gente que los miedos inculcados por la sociedad patriarcal, heteronormativa en la que hemos crecido no tienen razón de ser, y que el avance de derechos sólo nos convierte en una sociedad más justa, en la que los ciudadanos son más felices”.

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Alejandra González, la concejala chilena que se ganó a su gente (y su identidad de género)

Casi 30 años después de presentarse en el circo transformista Timoteo con lleno total, donde se relacionó por primera vez con la diversidad sexual, Alejandra González se convirtió en la primera persona trans en ganar una elección popular en Chile en 2004.

En el país, los concejeros municipales permanecen en el cargo cuatro años y pueden reelegirse. Por ello, Felipe González Pino —el nombre legal de Alejandra que aparece en las boletas— fue electa tres veces consecutivas como concejala de la comuna Lampa, un lugar sumamente machista donde se encuentra la comunidad de Batuco, donde vive Alejandra.

En el año 2000, Batuco se vio afectada por una inundación y el municipio no envió ningún tipo de ayuda. Alejandra fue a la capital del país para gestionar la llegada de asistencia. Aunque ya tenía una vida activa en su localidad, a partir de ese momento creció el cariño de la gente de Batuco hacia ella y fue su misma comunidad la que tres años después la propuso para participar por un puesto en el Concejo Municipal.

En 2004, el día que Alejandra iba a asumir y jurar el cargo por primera vez, el alcalde de ese entonces le llamó y le dijo: “Felipe, tengo un problema. Necesito que vengas a jurar con terno y corbata”. Quería que se vistiera como hombre. Aunque Alejandra se molestó y le dijo que iría como ella quisiera, al final accedió a tomar protesta como el alcalde le pidió.

Durante el tercer periodo de Alejandra como concejala, la alcaldesa Graciela Ortúzar se refería a ella como Felipe, no como Alejandra, y en reiteradas ocasiones se burlaba de su identidad de género. Alejandra la denunció por discriminación. Después, fue perseguida, le enviaban mensajes para amenazarla, apedrearon su automóvil e incluso fueron a la casa de su madre para intimidarla. En ese tiempo la coalición política “La Nueva Mayoría” no quiso lanzar a Alejandra como candidata a la alcaldía de Lampa, por lo cual se postuló como concejala nuevamente y perdió la elección por vez primera.

Pero en diciembre de 2017, la Corte Suprema de Justicia falló a favor de Alejandra con una histórica sentencia que reconoció por primera vez la discriminación arbitraria por razones de identidad de género. La alcaldesa Ortúzar tuvo que dirigirse a Alejandra como Alejandra, terminar sus acciones discriminatorias y pagar una multa. Además se reconoció el derecho de Alejandra a utilizar el nombre que eligiera y a ser respetada, independientemente de si obtuvo un cambio de sexo y nombre legal. A finales de mayo de 2018, la Corte Suprema de Chile emitió un fallo que obliga al Estado a facilitar el cambio de nombre y sexo sin condicionarlo a una intervención quirúrgica o tratamiento hormonal.

Durante su carrera política la gente se refería a Alejandra como “uno de los pocos concejales que atiende público de lunes a viernes, y viene mucha gente a verlo para contarle sus problemas y pedirle ayuda o solución. Siempre nos escucha y nos orienta”. Tras perder la elección Alejandra regresó a Batuco, a trabajar en la peluquería que tenía antes de comenzar su carrera política, en donde quiere seguir trabajando y haciendo incidencia política en temas como la lucha contra el VIH/SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual en Lampa.

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Tamara Adrián, la diputada y activista trans que defiende derechos más allá de Venezuela

 Tamara decidió que tenía que asumir su destino cuanto tenía poco más de treinta años e inició su reasignación sexual. Eran los años 90. Antes, tuvo que ir y salir del clóset y contuvo las ganas de expresar y verbalizar que no se “entendía como niña”, pero tampoco se “entendía como varón”. Siempre fue Tamara Adrián Hernández y su identidad no cabía en un molde.

Tamara nació en Caracas en 1954, en aquellos años era impensable hablar de la transexualidad en Venezuela. Incluso en 2018 hay resistencias —el cambio de identidad sexogenérica sigue sin ser reconocido legalmente en el país—. Pero Tamara, formada en una familia de activistas sociales, no se quedó quieta. Su transición se prolongó 12 años.

“(La reasignación sexual) causa, por supuesto, muchísimas discriminaciones, violencias, segregaciones, pero siempre digo que hoy por hoy yo he sido más discriminada en la actualidad por ser una mujer que por ser una persona trans”, dice Tamara sin titubeos a Distintas Latitudes.

La vida de Tamara cobró relevancia por su participación en la vida pública como abogada, profesora, activista por los derechos de la población LGBTI+ y por ser la primera diputada transgénero en la Asamblea Nacional de Venezuela en 2016, como parte de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). Su incursión como legisladora se dio tras la invitación del líder opositor Leopoldo López en 2009.

“La acción política es necesaria desde el momento en que, viniendo de la sociedad civil organizada y como abogada, te das cuenta de las limitaciones de acción que tiene esa sociedad civil. Hoy por hoy hay una tendencia mucho más marcada de las personas LGBTI+ en política, aunque todavía es relativamente limitada, particularmente en el caso de las personas trans”, comenta Adrián vía WhatsApp.

Pese a que ser la primera diputada transgénero la ha puesto bajo los reflectores, incluso del cine, Tamara Adrián no exalta su llegada a la Asamblea Nacional. De lo que sí habla es de las dificultades para legislar. Tamara explica a DL que el chavismo controla la Asamblea, lo que ha generado que el Tribunal Supremo de Justicia esté “totalmente arrodillado ante el poder de Maduro”. Por lo que hacer el trabajo para lograr aprobar leyes a favor de la comunidad LGBTI+ ha sido prácticamente imposible.

Sin embargo, Tamara habla de que a la par, como ha hecho en toda su trayectoria, continúa su trabajo pro LGBTI+ en el ámbito internacional. Adrián participa en distintas organizaciones como Global Action for Trans Equality y All Out.  “La historia de todas las personas trans se parece”, dijo Tamara Adrián al inicio de la charla con DL, no obstante, la suya va impactando otras vidas más allá de Venezuela.

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Carina Vance, la ministra ecuatoriana que buscó curar la homofobia

El primer insulto fue el presagio de lo que vendría enseguida: escupitajos, patadas y humillaciones verbales. Todo duró apenas unos minutos, en un bus cualquiera, en una ciudad europea. Carina Vance tenía 13 años. Iba tomada de la mano de su novia cuando un grupo de chicos y chicas subió, las vio e iniciaron las agresiones que fueron de menos a más. Esta muestra de homofobia marcaría a Carina de por vida.

Desde su nacimiento, la vida de Carina Vance ha fluctuado entre Estados Unidos y Ecuador, siempre en movimiento. Siempre en ascenso. De Oakland a Quito. Del Williams College en Massachusetts y la Universidad de California en Berkeley al Ministerio de Salud de su país.

El 12 de enero de 2012, el presidente Rafael Correa nombró a Vance, quien dirigía la Fundación Causana —a favor de los derechos de las lesbianas—, como la funcionaria encargada de la salud pública de Ecuador. Su nombramiento no estuvo libre de polémica. “Una mujer abiertamente lesbiana en salud”, titularon varios medios ecuatorianos.

Como ministra, Vance tuvo que velar por la salud y la atención sanitaria en un país de 16 millones de personas. Sin embargo, emprendió también una lucha directa contra las “clínicas que curan la homosexualidad” por violar los derechos humanos. Según un reportaje del medio mexicano Reporte Índigo, que cita información de El Telégrafo, en 2013 había 227 centros de este tipo en funcionamiento en Ecuador. Los tratamientos costaban 2 mil dólares por mes y seguían existiendo por falta de control estatal. Vance pudo cerrar apenas unas cuantas de estas clínicas, pero logró rescatar a decenas de mujeres.

“El Ministerio de Salud está a cargo del tema de las clínicas llamadas de deshomosexualización, donde las más afectadas son mujeres secuestradas, torturadas y violadas, recluidas por sus propias familias”, expresó en entrevista a El Telégrafo en marzo de 2012.

En 2014, Vance mantuvo un perfil bajo durante la campaña por el matrimonio igualitario, pues su jefe, el presidente Rafael Correa, estaba en contra. Mientras se discutían iniciativas para incluir el matrimonio igualitario en Ecuador, Correa expresó: “Entiendo que para ellos es prioridad, pero para la inmensa mayoría, esta clase de temas: matrimonio gay, identidad de género, etcétera, no son la prioridad. Y tenemos que tender a las prioridades de las grandes mayorías”. Al año siguiente, en 2015, Vance dejó el Ministerio de Salud.

Quizá su mayor éxito como ministra fue la sensibilización a más de 500 mil funcionarios públicos quienes aprendieron —en los hechos— que orientación sexual, identidad de género y expresión estética deben ser respetados y protegidos.

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Laboratorio Distintas Latitudes es un ejercicio de investigación y experimentación periodística que realizan los reporteros y editores con temas diversos. El objetivo es aportar nuestra mirada ante la realidad, mientras aprendemos. En esta colaboración participaron: Jordy Meléndez Yúdico, Lizbeth Hernández, Ketzalli Rosas, Tania Chacón y Alma Ríos en México; Diego Pérez Damasco en Costa Rica y Florencia Luján en Argentina.

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