María Eva Juncos comenzó a trabajar de taxista en 2009, en una empresa de la provincia de Santa Fe, y luego de escuchar a cientos de pasajeras contar acerca de acoso en ese escenario, creó la primera aplicación móvil en Argentina dedicada a ofrecer servicio de taxis conducidos por mujeres. SheTaxi se lanzó en la ciudad de Rosario en diciembre de 2016, y seis meses después llegó a la provincia de Córdoba, en donde ya se registraron 30 conductoras para prestar este servicio.

Durante diez años la creadora de esta plataforma condujo a diversos destinos a mujeres que celebraban el hecho de que sea una persona de su mismo género la que las transportara, en ese sinfín de viajes Juncos entabló conversación con amas de casa, maestras y secretarias entre tantas otras profesionales. Una de esas tantas historias que llegó a sus oídos la conmovió e indignó al punto de idear una aplicación novedosa junto a  Pablo Botta, ingeniero en Sistemas, quien anteriormente había desarrollado apps sobre transporte sustentable y otros proyectos afines al rubro.

Buenos Aires y Mendoza, otras dos provincias argentinas, también evalúan la posibilidad de brindar este servicio, que ya cuenta con más de 10 mil descargas por parte de usuarios de Rosario y Córdoba, donde ya funciona la app. Distintas Latitudes dialogó con María Eva Juncos acerca del desafío que significó emprender, cómo lo llevó a cabo y también sobre el trasfondo de esta iniciativa: la violencia machista que sufren a diario las mujeres en América Latina.

“Solicité un crédito de 30 mil pesos para el desarrollo de la aplicación y eso que tuve la suerte de contar con un ingeniero impulsor de la accesibilidad web y el software libre: fue un proceso rápido y fácil… todo se ideó y creó durante 2016″, cuenta Juncos. “Después junto a mi hermana y una amiga nos propusimos tener un espacio en redes sociales, lo que nos ayudó a lograr visibilidad a través de Facebook, Twitter e Instagram”, añade la taxista sobre la fase inicial.

 

EMPRENDIMIENTO & GÉNERO

Ninguna mujer debería sentir miedo o desconfianza al pedir un servicio de taxi, sin embargo es una situación que se repite todos los días en Argentina y en cada pueblo, ciudad, provincia y país del mundo. Testigo de ello son cada una de las pasajeras que transporta a diario María Eva Juncos, y las más de 70 conductoras registradas en la aplicación, que busca poner un freno al acoso en este círculo.

“Nuestras clientas frecuentes son mujeres de entre 15 y 35 años, que nos solicitan a la hora del famoso ‘regreso a casa’, entre las nueve de la noche y dos de la mañana generalmente”, explica la conductora. La creadora de esta aplicación deja en claro dos cuestiones respecto a este emprendimiento, en primer lugar expresa que SheTaxi es una propuesta interesante y en segundo lugar un retroceso para la sociedad.

“Sería ideal que hombres y mujeres convivamos en todos los ámbitos con respeto, pero lamentablemente hoy nosotras necesitamos de esta herramienta”, opina María Eva en cuanto a su reciente proyecto. Aún no cumplió un año de vida pero la gran repercusión que tuvo en la prensa argentina, ayudó a que el emprendimiento hoy cubra con sus gastos fijos y que se proyecte a futuro a lo largo y ancho del país.

SheTaxi aspira a muchísimo más y varias son las razones que impulsan este entusiasmo que tiene María Eva Juncos, sin embargo todas apuntan a apoyar la lucha contra la violencia de género. Desde diversos aspectos como brindar seguridad a las usuarias y ofrecer una fuente de trabajo a otras mujeres, entre otros proyectos que tiene en mente Juncos pero que por ahora prefiere mantenerlos en secreto.

 

ACOSO EN PRIMERA PERSONA

Una pasajera frecuente de SheTaxi, como tantas otras mujeres, vivió muchísimas situaciones de acoso por parte de taxistas hombres: una escena que se repite pese a la visibilidad de algunos casos. “Desde el tono de voz, miradas a través del espejo retrovisor y hasta el roce de manos al pagar mi viaje, innumerables son las historias que puedo contar sobre viajar sola con un hombre desconocido”, aclara.

“La vez que más vulnerable me sentí fue una noche que viajaba a mi casa y el conductor del vehículo se puso a ver en su celular videos pornográficos, aguanté esa escena horrible durante media hora”. Quien cuenta éste relato explica que prefirió no bajar del auto porque era tarde y la zona por la que transitaba era peligrosa, sin embargo confiesa que nunca sintió tan amenazada como esa vez que recuerda.