Kiriam, 42, La Habana, Cuba

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Kiriam Gutiérrez luce regia sobre el escenario; melena hasta la cintura, pestañas larguísimas y labios escarlata. Esta noche se contonea sobre tacones de quince centímetros con uno de sus atuendos más reveladores: pequeñas plumas aferradas a los senos en desafío a la gravedad.

La actriz, anfitriona del bar más inclusivo de La Habana, da la bienvenida en siete idiomas a gays, lesbianas, travestis, swingers, bisexuales, heteros… Entre canciones defiende el matrimonio igualitario, la no violencia y la igualdad de género.

Termina el espectáculo, desaparecen exotismo y lentejuelas, la mirada sutilmente sensual persiste. En casa, cuida a la madre hemipléjica. Kiriam quería ser neurocirujana, pero en el preuniversitario de ciencias exactas y la universidad no aceptaban su apariencia demasiado femenina, opuesta al nombre que todavía exhibe su carnet de identidad. Durante años miró con odio e impotencia el documento; ahora, se alegra de haber luchado para que no se repita su historia.

Ella profesa la religión afrocubana, “la única que no discrimina”. Es hija del Dios de la Guerra, Oggun. Una guerrera en batalla por el respeto a la diversidad. Su anhelo: “vivir cada día con un poco de felicidad y paz”, en un mundo donde “todos se comprendan mejor”.

 

La habana

Sobre el Autor

Yaritza Hernandez

Cuba (1992). Licenciada en Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana. Ha trabajado en la televisión y varios medios de prensa on-line cubanos. Escribe sobre temas económicos y sociales. Interesada en el periodismo de datos. Es integrante de la Tercera Generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes.