Fotografía: Henry A. Pérez Mora

Un mensaje de WhatsApp de número desconocido notificó a Amelia Calzadilla que no podía regresar a Cuba. Sucedió días después de llegar a España con su familia en noviembre de 2023. Sin delito precedente, le prohibían un derecho: volver a su patria.

¿Qué hizo para merecerlo? 

Con 33 años, graduada de Lengua Inglesa y tres niños a su cargo, Amelia dijo en una de sus transmisiones desde Cuba –entre gritos de desesperación– que su postura política era ser madre y denunció la precariedad de la vida. 

La frase se expandió como pólvora entre otras mujeres cubanas que como ella no tenían con qué cocinar y batallaban cada día por asegurar lo mínimo a sus hijos. 

Tras sus denuncias en Facebook, Amelia decidió salir de Cuba porque no tenía trabajo, ni esperanza de encontrarlo. Aprendió que el régimen cubano asfixia a sus detractores hasta callarlos o exiliarlos.

El día de su salida identificó a agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana. La presión la acompañó hasta el último momento. Quizá estaban allí para cerciorarse de que en efecto se fuera y dos meses después le comunicaban que no podía volver.