Fotografía: Christian Lazo

Cuando Daniel Dhers pisó por primera vez un skatepark a los 13 años supo que quería dedicar su vida al ciclismo BMX.

“Nunca imaginé que iría a unos Juegos Olímpicos. Ya estaba a punto de retirarme y abrieron la categoría”.

Una gran sonrisa, ojos chinos de alegría y la medalla arriba es la imagen inmortalizada de Daniel en el recuerdo de los venezolanos.

No solo es conocido por su talento sino también por su sencillez y humor. A menudo pasa por un local de stand up caraqueño para lanzar sus mejores chistes. Su carácter tampoco pasa desapercibido, pues en una llamada con el presidente le dejó claro que su compromiso es con el deporte y no con la política.

Para Daniel, los deportes extremos son un sube y baja de emociones por el riesgo que implican.

“Una vez en una competición en Brasil tuve un accidente muy fuerte. Quería dejarlo todo, pero no podría vivir sin hacer lo que amo”.

Dhers es la muestra de que nunca es tarde para soñar. Pasó de aprender a manejar bicicleta a los 12 años a convertirse en pionero de la categoría del ciclismo BMX al ser medallista en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.