Fotografía: Cortesía del entrevistado

José Rivera tiene 26 años, vive en Lima, Perú, y su mayor motivación al levantarse es su familia.

Es un joven que la sociedad podría llamar “normal”. Es delgado, mide 1,65 cm y lleva una cicatriz en la mano derecha. Acaba de terminar su carrera universitaria en administración, solía trabajar en atención al cliente y gusta de las competencias de videojuegos. Y ese pasatiempo marcó su vida. 

Entre 2018 y 2021, José pasó un periodo de adicción a las apuestas en línea. La pandemia y la virtualidad lo llevaron a endeudarse por más de US$10.000. “En los juegos Dota 2 y Counter Strike apostaba hasta tres veces por día. Entraba a ver las partidas de torneos y apostaba lo que veía”, cuenta. 

Hoy día estaría aún más endeudado, confiesa, pero cuando notó su abultada deuda se detuvo a pensar en su vida y familia. Se dijo “no más“, pidió la ayuda de especialistas en salud mental y pudo recuperarse.

Me gustaría que no existan las enfermedades, físicas o mentales”, responde José cuando se le pregunta por un sueño. Él sabe que no todxs consiguen librarse de la ludopatía.