Fotografía: Pedro Heredia

“Aquí encontré suelo fértil para soñar e inspirarme”, dice Pedro Heredia, un naturalista —como se autodenomina— que vive en un bosque semi seco del Área de Conservación Privada (ACP) Milpuj La Heredad, ubicada en la provincia de Chachapoyas, al norte de Perú, y donde se considera un “elemento más del catálogo de la biodiversidad” .  

En este sitio, que su madre María Dolores Arce heredó hace 15 años, Pedro trabaja con la naturaleza para protegerla y restaurarla. Aunque no es científico por profesión, tiene conocimientos de biología que combina con los temas de conservación. Esto le ha servido para comprender los procesos de la fauna y la flora y así ayudar a que Milpuj sea un refugio de vida, como él lo nombra. 

De la mano de un equipo multidisciplinario que colabora con él, usa cámaras trampa y ha instalado bebederos para especies de fauna amenazadas. Ahora, trabaja en restaurar el bosque con especies de flora nativa.

Una de las convicciones de Pedro es que la conservación de la naturaleza es un estilo de vida del futuro para salvar nuestro planeta. “Trabajar en armonía con la naturaleza va a ser la tendencia. Por eso, siento que vengo del futuro”.