Fotografía: Mariana Guerrero

Lleva el cabello trenzado de los colores de la bandera de Colombia, amarillo, azul y rojo; y un vestido propio de la comunidad afro en la que nació, en Riosucio, Chocó, de donde tuvo que huir, sin mirar atrás, junto a su familia, cuando fue abusada sexualmente a sus 11 años. Cada uno de sus movimientos está vigilado por dos guardaespaldas que la protegen por las amenazas de muerte que ha recibido. La más reciente, en 2023.

Yolanda Perea es símbolo de la lucha contra la impunidad, que es del 97% para los casos de violencia sexual en el país. Tras varios años de resistencia y juntanza de mujeres, una demanda que lleva su nombre permitió que la JEP abriera el macrocaso 011 que busca reparar a todas las víctimas de violencia de género durante el conflicto. 

Su vida ha transcurrido entre la guerra, la paz y la resistencia. Su misión es “reconstruir el tejido social” que se fragmentó cuando el cuerpo de las mujeres se utilizó como botín de guerra. “Ninguna se buscó esta forma de violencia y esa es una de las barreras que hay que tumbar: dejar de culparnos por el horror que vivimos”, asegura Yolanda.