Por Gloria Alvitres, desde Lima, Perú

Fueron casi 30 mil personas las que marcharon hacia el Palacio de Justicia en Lima el 28 de diciembre de 2107. La movilización era la tercera de una serie de protestas contra el indulto a Alberto Fujimori dado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski la víspera de navidad. Así la crisis política se trasladó a las calles tras semanas de tensión.

Kuczynski pasó de llamar “golpista” al fujimorismo y acusarlos de romper el orden democrático a liberar al líder histórico de dicha organización en tan solo una semana, lo que se ha descrito como un pacto entre el gobierno. Lo más sorprendente es que el indulto se tramitó en solo 13 días, una rapidez burocrática que nunca se ha dado en estos casos como lo han descrito el portal Convoca.pe y Ojo Público.

Una vacancia anunciada

Empecemos por lo primero. El gobierno de Kuczynski ha sido muy débil desde el inicio. El actual presidente ganó las elecciones en 2016 con 50.12% frente a 49.87% de Keiko Fujimori. De hecho, diferentes agrupaciones de izquierda, centro y derecha tuvieron que hacer un llamado público a votar por PPK para evitar que ganara Fuerza Popular, el partido de los Fujimori. La candidata no solo demoró en felicitar al presidente electo, sino que anunció una rotunda oposición al gobierno.

Aunque Keiko Fujimori perdió la presidencia, su bancada ganó la mayoría en el Congreso, con 73 congresistas. El fujimorismo se convirtió desde el primer día en una fuerza importante de presión hacia el ejecutivo. Solo en el 2017, los miembros de esta bancada presionaron para que se destituyera a dos ministros de educación, en medio de las protestas por sueldos en este sector. Hubo riesgo de una censura al gabinete completo. En agosto, ya se voceaba en los medios un posible pedido de vacancia presidencial, que se dio de la forma más inesperada.

En medio de una gran cadena de escándalos de corrupción, en las que destaca el caso LavaJato, la bancada del Frente Amplio, un sector de la izquierda peruana, ingresó el pedido de vacancia por incapacidad moral junto al APRA y Fuerza Popular. La intención era destituir a Kuczynski. El presidente estaba comprometido en unos depósitos realizados por Odebrecht a una de sus empresas cundo fue ministro de economía durante la presidencia de Alejandro Toledo y se le acusó de conflicto de interés. Luego de reiterados mensajes a la Nación, en uno de ellos dio a conocer que de ser vacado, sus vicepresidentes renunciarían, produciéndose así, nuevas elecciones. Kuczynski llamó a esta estrategia un “golpe de estado disfrazado” por el fujimorismo. Unos días después, PPK accedió a comparecer ante el Congreso y defenderse. La votación sobre la vacancia fue apretada. Nuevo Perú abandonó el Pleno en señal de protesta y 10 congresistas fujimoristas se abstuvieron de votar, entre ellos, Kenji Fujimori, hijo de Alberto Fujimori, y con ello, Kuczynski conservó el puesto.

Alianza PPK- Fujimori

La noche del 24 de diciembre y ante reiteradas negativas del gobierno, se produjo el indulto a Alberto Fujimori, acusado por crímenes de lesa humanidad. Fue condenado en el 2009 por los siguientes delitos: Los casos conocidos como Barrios Altos y La Cantuta donde el Grupo Colina, por órdenes del gobierno asesinó civiles. Otros crímenes que le imputan son corrupción, espionaje a opositores, peculado y falsedad ideológica al entregar 15 millones de dólares a su ex asesor Vladimiro Montesinos. También se le juzgó por la compra de líneas editoriales, desviando fondos de las Fuerzas Armadas y el Servicio de Inteligencia para este propósito.

Los familiares de las víctimas de asesinatos por parte del Grupo Paramilitar COLINA, presentaron un pedido de anulación del Indulto ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Algunos funcionarios y políticos de la bancada de PPK en el Congreso renunciaron mostrando su desacuerdo con la decisión del presidente. Alberto De Belaunde, Vicente Zeballos, Gino Costa anunciaron su separación de la bancada. Máximo San Román, consejero presidencial dio a conocer su renuncia, así como el ministro de Cultura Salvador Del Solar. Periodistas, conductores de Canal 7, televisora de propiedad estatal, también salieron de sus puestos en protesta por el indulto, sumando un total de 20 funcionarios y trabajadores del Estado. El indulto le ha traído al presidente que un grupo de sus simpatizantes y aliados lo termine por dejar.

Su ministro del interior, Carlos Basombrío, había presentado su renuncia durante el pedido de vacancia , esta semana se dio a conocer que en su reemplazo el cargo se le asignó  al ex director de la Policía Nacional, Vicente Romero , quien además fue aliado del fujimorismo en los 90s. Por las redes sociales circuló una foto de la época en la que repartía calendarios con Keiko Fujimori en la campaña de su padre. Con este primer cambio se espera que otros aliados del fujimorismo ingresen a puestos claves del gobierno, concretándose un cogobierno.

Neoliberalismo que no se cuestiona

El gobierno de Kuczynski, con su debilidad institucional y sin bases sociales ha terminado por ser absorbido por el fujimorismo. Solo en medio ambiente, este año,  emprendió reformas en los ECAS de aire y agua, reduciendo estándares de calidad ambiental. Las demandas sociales se desbordaron por la poca capacidad de negociación del gobierno y la estigmatización de las protestas: se llamó en reiteradas ocasiones terroristas a los gremios docentes.  Desde el sector salud también aparecieron demandas más pequeñas.

El gobierno de Pedro Pablo Kuczynski no ha buscado mayores reformas. Por el contrario, los gremios sindicales han cuestionado la tendencia a privatizar la educación y la salud. En el proceso de reconstrucción del norte peruano – que fue afectado por lluvias y desbordes- tampoco se involucró a la sociedad civil y en menor medida a gobiernos regionales. Se ha dejado en manos de los grupos empresariales el trabajo.

Uno de los motivos por el que un sector de la izquierda, el Frente Amplio, quiso vacarlo, fue justamente por sus vínculos con sectores empresariales corruptos y por acusarlo de lobbysta. En su último mensaje a la Nación, Kuczynski llamó a la calma y pidió a la sociedad no dejarse llevar por el odio. Con esta alianza se siente seguro de terminar su mandato, pero las organizaciones sociales y la izquierda que lo llevaron al poder están pidiendo su salida y una nueva constituyente. Su gobierno está arrinconado y quienes ahora piden su cabeza son muchos de los que apostaron por evitar su vacancia.