Texto: Xochiketzalli Rosas

No era la primera vez que revisaba un texto periodístico para hacer la corrección de estilo, para sopesar la información y las fuentes contenidas, para verificar datos y corroborar si se había logrado el enfoque del tema —llevo un par de años combinando mi labor como periodista con la de editora—; sin embargo, sí era la primera vez que lo hacía con textos de jóvenes con una potente mirada regional. Todo un reto y un gran aprendizaje.

Y esto sucedió porque este 2017 tuve la oportunidad de integrarme al equipo de Distintas Latitudes, como la coordinadora editorial de un medio digital que además de tener como valuarte los temas de América Latina, también cuenta con un ejército de jóvenes periodistas desplegados en toda la región, ávidos de contar historias: las de sus países, las de sus comunidades y las de los otros, esas en las que también se identifican y les son cercanas.

La integración fue inmediata y el diálogo constante. No sólo con los 30 integrantes de segunda Generación de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas de 18 países de la región, también con los más de 70 que también se postularon y formaron una Red ampliada; además de los periodistas que se encontraban de fijo en el equipo de DL. Todos jóvenes talentosos que continuamente se veían rebasados por un voraz ímpetu periodístico.

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Jóvenes de la Red en la Feria Internacional del Libro en Costa Rica.

No había día que no conversara con los chicos y las chicas de distintos lugares de la región sobre lo que ocurría en sus países, delineando enfoques de notas o de reportajes, o a veces simplemente intercambiando puntos de vista sobre los fenómenos coyunturales.

Así, para el cierre del año fue un gran orgullo para Distintas Latitudes echar una mirada atrás y encontrarse con la publicación de siete investigaciones regionales, que abordaron temáticas como políticos prófugos, la deforestación y el embarazo infantil en la región; 16 reportajes que tuvieron como eje rector lo caliente, libidinoso, cachondo, pervertido y febril de los personajes que se retrataron y 356 notas que incluyeron una serie de perfiles sobre la situación de los derechos para las comunidades LGBTI en América Latina, perfiles de grupos y organizaciones feministas, algunas historias de los distintos emprendimientos de la región y una serie de entrevistas con las promesas de los jóvenes escritores de Latinoamérica.

El trabajo que se puede apreciar a través de las publicaciones en el sitio web no sólo representa el crecimiento que la plataforma ha tenido, con una mayor disciplina y organización por parte del equipo de DL, sino también ha significado un crecimiento profesional para los periodistas de este medio digital.

Así, la mirada y la pluma de Diego Pérez Damasco, de Costa Rica, Florencia Pagola, de Uruguay, y Florencia Luján, de Argentina —el equipo base de reporteros de DL— se fue puliendo no sólo para encontrar historias, que saciaban su curiosidad periodística e intereses temáticos, también en la forma en la que las escribían; además, fueron construyendo una agenda de contactos en toda la región, que además de entablar relaciones les permitió agudizar sus habilidades reporteriles.

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Marco, de México, María, de Venezuela, Ketzalli, de México, Florencia, de Argentina, Diego, de Costa Rica, Luis, de El Salvador, y Jordy, de México, de paseo en el volcán Irazú en Costa Rica.

De esta forma, coordinar este equipo de jóvenes periodistas, además de los chicos de la red ampliada y los equipos de cobertura (como el de la Digital Media en Buenos Aires, Argentina), me permitió no sólo conocer nuevas personas y temas, también me abrió un mundo de posibilidades para  incentivar y experimentar en los enfoques, las formas y el tratamiento de los temas periodísticos. La aventura de la edición me volvió una mejor lectora y a su vez una mejor periodista. Cuando escribo quiero saciar a mi yo lector. Sin duda, para mí DL este 2017 fue un reto y aprendizaje invaluable y, sobre todo, una forma de trabajo que nunca había experimentado: con un equipo talentoso, participativo y de forma horizontal, sin que las jerarquías importaran, y eso fue lo que más disfrute.

Por eso, para este 2018 el reto se muestra mayor, porque queremos mantener el nivel y el número de nuestras publicaciones y propuestas periodísticas, pero también queremos ir por más, experimentar y volvernos más multimedia. Ambicionar ser un referente periodístico de la región no nos resulta tan descabellado ni imposible. El equipo de Distintas Latitudes tiene en mente proyectos periodísticos en lo individual y en lo grupal, pero siempre con una mirada regional. Ya los conocerán. Porque el objetivo y las motivaciones siguen siendo las mismas: contar historias, crear comunidad y diálogo, para así poner la vista en América Latina, esa región tan poco comprendida.

 

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