Texto: Laboratorio Distintas Latitudes

Integrantes del equipo de Distintas Latitudes estábamos en un billar en el centro de San Salvador. Entre los tragos de cerveza y el calor asfixiante del lugar, alguien soltó la pregunta: ¿Se acuerdan de tal telenovela? Todos mencionaron escenas y títulos de producciones televisivas de diferentes países. La conversación se prolongó varios minutos hasta que se tomó la decisión: haríamos un laboratorio sobre las telenovelas enfocándonos en aquellas que colocaron temas de impacto público.

Mirada de mujer (México), Sin tetas no hay paraíso (Colombia), Rastros de mentiras (Brasil) y La Leona (Argentina) son algunas de las  telenovelas que instalaron debates sobre temas como la reproducción de estereotipos de género y los derechos de la población LGBTI+ en América Latina. Por ello, a partir de éstas hacemos un esbozo sobre su  impacto sociocultural y cómo influyeron en la transformación de la cultura televisiva en la región.

ARGENTINA: MUJERES QUE ABORTAN, QUE LUCHAN, QUE ELIGEN

María Leone, la protagonista de La leona tiene en su taller un cartel con la leyenda “Ni una menos”, ella lidera a un grupo de obreros en la defensa de sus derechos, cuestiona la clandestinidad a la cual deben exponerse las mujeres que deciden abortar, y no es una damisela a la espera del rescate de su príncipe azul.

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El personaje interpretado por la actriz Nancy Duplaá es uno de los personajes femeninos más fuertes en la historia de las telenovelas argentinas. La producción muestra también a otras mujeres que luchan por sus derechos, que deciden abortar y elegir el rumbo de sus vidas. La historia es sobre el romance entre la protagonista y su galán, pero también se centra en la lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras de una fábrica textil, y las batallas  personales de María Leone, “La Leona”.

Incluso al confrontar a uno de los villanos Leone es clara: “¡Nunca voy a ser tuya, jamás, porque yo elijo con quién dormir, yo elijo con quién estar, yo elijo a quién amar, y yo a vos no te amo!”. En la serie además hay referencias a empresas fantasma y fondos buitres, al mayo francés y al movimiento de los Indignados en España.

Antes de comenzar sus emisiones, La Leona ya había desatado polémica en el país debido a que los actores principales se identifican abiertamente con el kirchnerismo; la temática social y obrera de la telenovela se asoció con la misma línea e incluso se acusó a la producción de ser pagada por políticos. Desde redes sociales se impulsó una campaña de boicot con las etiquetas #DecileNoALaNovelaLaLeona y #NoALaLeona. El presidente Mauricio Macri se sumó a la discusión desde su cuenta de Twitter, donde envió buenos deseos a La Leona en su estreno.

La escritora y guionista de Susana Cardozo dijo a la publicación En Perspectiva que quiso tocar el tema del aborto en La Leona, sumarse a la conversación y dejar muy clara su postura. En la novela dos mujeres se encuentran en la sala de espera de una clínica de aborto clandestina y dialogan: “Te sentís una mierda, no te olvidás más. Nosotras decidimos si queremos o no un hijo, pero nos obligan a venir a estos lugares como ratas, donde te podés morir además”.

BRASIL: UNA FÁBRICA DE TELENOVELAS QUE FOMENTAN DISCUSIONES

Félix, interpretado por Mateus Solano, se ganó el cariño de la audiencia y se humanizó a partir de su relación con Niko. Así lo mostró la telenovela Rastros de mentiras (como fue rebautizada en su versión en español). Además del reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo, la novela puso sobre la mesa temas como vientres de alquiler y adopción homoparental. En  su último capítulo tuvo el muy esperado primer “beso gay”, transmitido en horario familiar por TV Globo; la escena que fue censurada en México por TV Azteca.

 

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En Brasil las telenovelas se colocan en el centro de debates sociales con frecuencia. Ejemplo de estas discusiones derivaron del abordaje de temas como la bioética, el cáncer, los derechos de la población LGBTI+, la vida en las favelas y el empoderamiento de las mujeres en O Clone (El clon, 2001), Laços de Família (Lazos de familia, 2000), Amor à Vida (Rastros de mentiras, 2013), Salve Jorge (La Guerrera, 2012), entre muchas otras.

Una de las novelas más recordadas, tanto en Brasil como en otros países de América Latina es “Lazos de familia”. En ella, el tema de cómo lidiar con la leucemia causó una fuerte discusión social, e inclusive repercutió en un aumento notorio en la donación de sangre y de médula ósea por parte de la ciudadanía.

Y en 2013, en medio de polémica e incertidumbre jurídica por el reconocimiento de las uniones entre personas del mismo sexo, Rastros de mentiras se sumó a la discusión a través de la inclusión de  la pareja de Niko y Félix en la trama.

Rastros de mentira ha tenido una de las audiencias más altas entre las telenovelas brasileñas en los últimos años. En su capítulo final tuvo una audiencia de 48 puntos, lo cual equivale a más de 3 millones de televisores sintonizando el programa solo en la Gran São Paulo (área metropolitana extendida).  Asimismo, se creó en los días previos a la final el hashtag #BeijaFelixeNiko, y cuando el beso finalmente se dio fue trending topic en las redes brasileñas.

COLOMBIA: LAS NARCONOVELAS Y LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVOS ESTEREOTIPOS DE MUJER

Catalina se colocó coqueta frente al auto del Titi ━el narcotraficante que le pedía a La Diabla que le llevara chicas que por dinero cumplieran sus deseos━. En ese momento ocurrió: Catalina fue rechazada. Esto la llevó a decidir que no descansaría hasta agrandarse los senos, para  alcanzar los lujos y estatus social y económico que tanto ambicionaba.

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Así inició la teleserie colombiana Sin tetas no hay paraíso en 2006. Esta se convirtió en la pionera en Colombia e Hispanoamérica del exitoso género de la narconovela o narcoserie.

Tal fue la controversia que causó durante su transmisión que en el municipio colombiano de Pereira, donde se desarrolla la trama, el alcalde y los ciudadanos marcharon en protesta porque “la serie atenta contra el buen nombre de las mujeres de la ciudad y por estigmatizar a sus ciudadanos como narcotraficantes, a las mujeres como prostitutas”, manifestaron.

Y es que, precisamente, las telenovelas con temáticas del narcotráfico llegaron, primero, a irrumpir en la ficción de América Latina, y, en segundo, a romper el estereotipo de los personajes prototípicos, sobre todo de las mujeres: jóvenes, bellas, pobres, que sufren por amor, que son ingenuas, y así se comenzaron a construir nuevos personajes femeninos.

Sin tetas no hay paraíso mostró por vez primera y en horario estelar en los hogares colombianos la imagen explícita de la violencia de género.

Varios años después, aquellos 23 capítulos que conformaron la trama colombiana tuvieron al menos un par más de adaptaciones producidas en otros países como España y Estados Unidos.

MÉXICO: LA RECONFIGURACIÓN EN LAS HISTORIAS PARA ATRAPAR A LAS AUDIENCIAS

Una joven ingresa a un restaurante y atrae la mirada de los comensales. Entre ellos está una pareja acompañada por sus amigos. El hombre inicia una serie de comparaciones entre la edad de aquella joven y la mujer, su esposa. Enlista tantos detalles sobre su físico “tenía unos senos como estatua de bronce”, dice. Ella responde: “tenía, tenía, tenía, era, ¿se puede saber en qué momento me mataste, Ignacio?”. La mujer, María Inés, se levanta de la mesa.

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Esa decisión marca el tono de la historia: una mujer de 50 años constantemente se levanta de la mesa para transformar su vida. Ignacio le es infiel, su familia no es perfecta. María Inés toma las riendas de su futuro, en el que se incluye establecer una relación con un hombre menor que ella.

La historia de Inés era diametralmente opuesta a las contadas en las telenovelas que producía Televisa las cuales solían estar apegadas, muchas, a la tradición costumbrista iniciada desde el cine mexicano (con el repertorio de personajes femeninos abnegados, sufridos, complacientes). “La veo [Mirada de mujer, adaptación mexicana de la colombiana Señora Isabel] porque el tema central es la mujer, pero no la buena y sufrida de todas las telenovelas, sino la que lucha, la que siente, la que vive, la real”, eran palabras que solían decir las televidentes de aquellos años. El tema de género cobró así otra dimensión, la cual ha seguido expandiéndose con el empuje desde la cultura pop y otros ámbitos, de la agenda feminista y LGBTI+.

Así, a finales de los 90 inició la reconfiguración de los contenidos televisivos para las grandes audiencias. No podría entenderse este cambio sin el contexto de la irrupción de nuevos competidores como lo fueron Televisión Azteca y Argos, productores de Mirada de mujer, para Televisa. La empresa de familia Azcárraga por primera vez supo lo que era no ser el único productor de entretenimiento para grandes audiencias en el país.  

El cambio que vivió México a nivel de contenidos televisivos hacia finales de los 90 con Mirada de mujer es un precedente para el que se vive actualmente, sobre todo ante la expansión del acceso a Internet y la influencia de plataformas como YouTube y Netflix, que han obligado a las televisoras mexicanas a dar cabida otros nichos y sectores en sus historias, por ejemplo, Televisa —que vive una crisis económica y de audiencias no antes vista y que ahora produce telenovelas y series— incluyó entre sus parejas protagónicas en Papá a toda madre (2017) a una homosexual que quería adoptar. Un guiño previo a la agenda LGBT+ se dio en 2013, cuando en Amores verdaderos se realizó la primer boda gay en una telenovela.

La disputa por ofrecer a las audiencias algo que las atraiga ahora no es tan sencillo.

ESCUCHA LOS SOUNDTRACKS DE LAS TELENOVELAS 📺🎵

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Laboratorio Distintas Latitudes es un ejercicio de investigación y experimentación periodística que realizan los reporteros y editores con temas diversos. El objetivo es aportar nuestra mirada ante la realidad, mientras aprendemos. En esta colaboración participaron: Lizbeth Hernández, Ketzalli Rosas, Tania Chacón y Alma Ríos en México; Diego Pérez Damasco en Costa Rica y Florencia Luján en Argentina.