Se llama Pavlova.
Si la buscas, la encontrarás bailando en las gradas de la facultad, riéndose con quienes la acompañan entre clases y perdigones. Si no está ahí, quizás esté en la calle, megáfono en mano y voz potente: estamos hartxs de las políticas de despojo.
Morena de pelo rizado, Pav es presidenta del Frente Estudiantil de Pensamiento Crítico, organización surgida en las protestas de junio de 2022 en la Universidad Central del Ecuador. Algunos los llaman ‘revoltosos’, porque cuando el rector impulsa despidos masivos, el gobierno recorta presupuesto o una profesora denuncia acoso, ellos responden con asambleas o plantones para que nada pase desapercibido.
Pav ha tenido que ser fuerte: aprender a habitar sin miedo un espacio masculinizado. Pero lo ha hecho sin perder la ternura, porque para ella “el amor es un movilizante”. Quizás en la facultad la han visto llorar tanto como luchar.
Le falta poco para terminar la carrera. Se ha liberado de la exigencia de querer hacerlo todo perfecto: sabe que algunos deberes llegarán tarde, porque ser activista y estudiante es cansado.
Pavlova ya no tiene miedo. “La dignidad y la felicidad van juntas, y hay que defenderlas hasta el último aliento”.