Las noches de jueves, una docena de mujeres se junta para crear, discutir, compartir. La voz de Yili Rojas es dulce, pero corta el chip-chip de las cuchillas en el linóleo y el murmullo en español, alemán y turco. “Bienvenidas, estamos aquí para aprender y desaprender”, anuncia.
A su marcado acento colombiano se le escapan consonantes brasileñas. De adolescente, su familia bogotana —muy de izquierda pero muy patriarcal, dice— la mandó “al exilio” en Brasil. Allí estudió Arte y se inició en el trabajo comunitario. Su segunda migración fue a Berlín en 2010, persiguiendo ambas pasiones. Da las gracias a su oficio: “La gráfica es mi pasaporte”.
Hace cinco años fundó un taller de linograbado y formación política para mujeres migrantes. En alemán “imprenta” y “presión” se dicen igual: Druck. El nombre del colectivo juega con ese doble significado: Frauen machen Druck. Las mujeres hacen imprenta. Hacen presión.
Sus proyectos han tejido una red de 120 mujeres, “berlinesas por elección” que se acompañan ante la creciente xenofobia en Alemania. “Valorizamos ser migrantes”, explica. Las participantes más antiguas imparten talleres a otras. Frauen Machen Druck ha mostrado ya sus obras en espacios de arte de todo el mundo.