Rakel Hurtado estudió periodismo en Venezuela, pero tuvo que dejar su país junto con su familia. En Chile encontraron un nuevo hogar, donde abrieron Papelón Sabroso, un restaurante que cuenta con tres sucursales y se ha vuelto referencia en gastronomía venezolana dentro de Santiago. 


 

Cuatrocientos cincuenta y cinco mil cuatrocientos noventa y cuatro venezolanos residen hoy en Chile. De acuerdo con una estimación realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) y el Departamento de Extranjería y Migración, son la mayor colonia de extranjeros en el país del vino y las empanadas, seguidos (no tan de cerca) por los peruanos (235,165) y haitianos (185,865). 

Rakel Hurtado (San Juan de Los Morros, 1993) es una de ellos. Periodista, sonriente, con voz clara y rulos alborotados le da la bienvenida a los comensales de Papelón Sabroso, el restaurante que co-fundó con su familia a mediados del 2016 en la calle Dr. Luis Middleton de Providencia, Chile. 

En Papelón, cada miembro de la familia Hurtado aporta desde su área de conocimientos. Rakel, junto con su hermana, ejerce su profesión dándole vida a la parte comunicacional del restaurante, mientras realiza trabajos paralelos en su área. También ha sido garzona, cajera y todo lo que el negocio familiar exija. 

Hoy Papelón Sabroso cuenta con tres sucursales en la Región Metropolitana de Santiago, tiene casi 100.000 seguidores en redes sociales, es referencia en gastronomía venezolana dentro de la ciudad y también un laboratorio de sabores latinoamericanos, además fuente de trabajo, tanto para extranjeros, como nacionales. 

A las 3 en punto, la hora acordada para la entrevista, Rakel llega con un vaso de papelón (bebida típica de Venezuela hecha con panela de azúcar sin refinar, obtenida de la caña de azúcar, diluida con agua bien fría). Ni un minuto más, ni uno menos. Cuando se trabaja en restaurantes, no hay tiempo que perder.

Rakel conversó con Distintas Latitudes sobre cómo es emprender en familia en un país distinto al suyo, cómo vivieron el 18 de octubre de 2019 —fecha en la una revolución social sacudió a Chile— y quién sería, si pudiera ser otra persona. 

¿Qué hacías en Venezuela? ¿De dónde nace la idea de «Chile»? 

Toda la situación de Venezuela nos empujó a salir del país. Vivimos varias situaciones de violencia, pero el punto de quiebre fue cuando un día a mi papá le pusieron una pistola en la cabeza y le dijeron “bájese de su carro”. Afortunadamente, en ese momento, pudimos salir de la situación, pero pudo haber ocurrido una desgracia. 

Eso es lo que de algún modo detonó el plan de irnos. Dijimos: “¿Sabes qué? Nos vamos”. El país venía en declive y yo tengo una opinión muy particular. Probablemente para un país 20 años no son nada, pero para la vida de uno es bastante y uno tiene que aprovechar las oportunidades. 

Entonces nada: en una oportunidad viajamos por Latinoamérica y en ese viaje hicimos muchos amigos de otras nacionalidades que actualmente conservamos y queremos un montón. Algunos de ellos eran chilenos que nos contaron sobre su país y nosotros también analizamos cuál país en la región tenía la mejor economía.

Así vimos la oportunidad de venir a Chile y nos vinimos. Mi hermana llegó primero, después mis padres y yo, que estaba terminando la universidad, llegué de última.

En Venezuela yo estudiaba Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). También trabajaba de fotógrafa en el diario El Nacional, en la revista Eme de mujer y hacía un poco de freelance en redes sociales. 

¿Cómo nace Papelón Sabroso y por qué?

Mi papá tuvo toda la vida un sueño de tener un restaurante. En Venezuela nosotros no hacíamos nada de esto. Cada quien se ocupaba en su área y cuando llegamos a Chile surgió la necesidad de hacer algo porque evidentemente nosotros somos extranjeros y las oportunidades de trabajo no nos son tan fáciles. En el caso de mis padres, ellos, buscando en su área, salían como sobrecalificados y llegó un punto en que ellos dijeron: ¿Sabes qué? Nosotros vamos a hacer algo en donde no dependamos de otros. 

Comenzaron a trabajar limpiando y organizando apartamentos. Duraron con esta pega como un año y en simultáneo comenzaron a hacer comida desde casa. Eso fue maravilloso porque así comenzaron a hacer la clientela y fuimos creciendo, hasta que llegó un punto en que pensamos: en Venezuela vendimos todos y ahora no queremos que el dinero no se nos disuelva. Vamos a hacer algo. Y comenzamos a crecer con el tema de los papelones. 

Yo llegué aquí al 5 de julio del 2016 y Papelón Sabroso abrió el 16 de julio de 2016 de ese mismo año. O sea, una semana después. Mi hermana y yo éramos las garzonas; mi mamá cocinaba y mi papá era el copero. Y ahí estábamos todos: trabajando. Siempre juntos, en ese local que está ubicado en Providencia. 

¿Es muy diferente el Chile que encontraste cuando llegaste al que vives ahora?

Ay, dios mío, ¡qué pregunta tan difícil! Pero sí. Nosotros estamos sorprendidos. Aquí hay un historial con el tema país que lo entendemos, o que tratamos de entender, mejor dicho. A veces se nos hace incierto. Nos pega mucho recordar que estas cosas las hemos vivido en nuestro país. A veces se trata de recibir todo con mucha inteligencia, con mucha precaución, trabajando mucho. Creo que mirando siempre hacia delante, con la esperanza de que todas las cosas van a estar mejor.

¿Cuál es la historia detrás del Cachapa Roll y el Roll de Pabellón? 

Mi mamá es muy inventiva y ella es como la gerente gastronómica de los restaurantes. Un día inventando dijo: “Quiero hacer algo diferente. Vamos a hacer un sushi fusión”. Entonces tomó todos los ingredientes del pabellón y los juntó dentro de un roll. Así salió ese majestuoso invento que es el Pabellón Roll. 

También tenemos el Cachapa Roll que es increíblemente bueno. Tiene chuleta ahumada, queso, plátano y más queso rallado por encima. Viene acompañado de natilla y es súper rico.

Para los venezolanos es como una grata sorpresa. Les parece extraño, pero lo prueban y les encanta. Para el chileno es algo nuevo, un sabor distinto, exótico, pero realmente hemos tenido muy buena aceptación. 

¿A quién te gustaría recibir en Papelón Sabroso como comensal por estos días?

Ay, ¡a tío Simón! Mira, yo creo que para nosotros los venezolanos sería un honor volver a compartir con él (a Rakel se le hacen agua los ojos ). Que esté vivo sería muy bueno. Que viniera y probara los platos que hemos creado. Y viera todas las cosas que venezolanos talentosos han creado alrededor del mundo también…

¿Es difícil llevar un negocio en familia? ¿Cómo es trabajar con «mami papelón»? 

Para nosotros realmente ha sido bastante llevadero porque toda la vida hemos trabajado juntos desde muy pequeños, aunque siempre dicen que trabajar en familia es un rollo. ¡Ojo! Nosotros no nos escapamos de eso, porque siempre tenemos nuestras diferencias, pero son cosas que siempre se pueden llevar y que poco a poco vamos superando en equipo, con amor y en familia.

¿Cómo vivieron los últimos meses del 2019? 

Fue complejo porque la entrada de dinero evidentemente no era la misma y nosotros tenemos gastos fijos. Recuerdo que duramos un par de semana cerrados porque uno de nuestros restaurantes está ubicado cerca del Palacio de la moneda. Y como dirían los chilenos: ¡Puucha! 

Afortunadamente, pudimos avanzar y todavía estamos en el proceso de seguir adelante. No ha sido nada fácil, aunque ciertamente, en vista de la situación, dijimos: ¿qué podemos ofrecerle a la gente ahora? Y surgió esta idea de vender comida al vacío como carne, pollo y hasta cachapa. Fue muy chévere y al día de hoy todavía nos piden. 

¿Qué le recomendarías a otros migrantes que quieran emprender en Santiago? 

Que no trabajen en un restaurante (Risas). Cada quien tiene experiencias distintas pero no es un secreto para nadie que trabajar en comida es bastante esclavizante. Aunque uno se lo disfruta. El tema de atención al público por lo menos yo me lo disfruto un montón.

Les puedo recomendar que siempre estén con mente positiva. El hecho de cambiar de país no es nada fácil, así estés solo, acompañado, en familia, o como estés. Siempre hay que trabajar con amor; hacer las cosas bien. Eso es súper importante: saber que estamos en un país muy distinto, con leyes muy distintas. También creo que en la unión está la fuerza. O sea el esfuerzo que tú le pongas, el amor que tú le pongas a lo que tienes; la dedicación; saber que esto nos costó un montón de esfuerzo, trabajo y dinero.

Yo creo que si uno trabaja con esas premisas, todo va a fluir.

¿Cuál es tu platillo chileno preferido? ¿Cuál nos recomiendas? 

Recuerdo que una vez probé el pastel de choclo (pasta horneada de granos tiernos de maíz) que me hicieron unos grandes amigos. Me pareció divino. También las chorrillanas (popular plato chileno a base de papas fritas, carne cortada a trocitos, cebolla frita y huevo revuelto), aunque no las como mucho pero me parece divertida. Y claro, el Mote con Huesillo (postre chileno, sin alcohol, que se compone de una mezcla de jugo acaramelado, con mote de trigo y duraznos deshidratados) también es un check para mí. 

Si pudieras ser o hacer cualquier otra cosa, ¿qué serías o qué harías ahora mismo? 

Ay, dios mío. Estas preguntas son profundas e intensas. ¿Qué podría hacer? Viajar me encanta. Creo que viviría viajando toda la vida. Europa creo que sería una de mis destinos favoritos próximos. Me encanta también Japón porque tienen una cultura que me llama bastante la atención y también me gustaría ir a África porque amo amo amo y me parece que es algo superior su cultura. 

Y si pudiera ser alguien diferente… creo que esta pregunta es muy profunda…Pero no quiero ser como nadie.

Yo quiero ser quien soy y ya estoy bien así.

 

Ilustración: Alma Ríos.

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Génesis Méndez

Venezuela (1993). Licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Central de Venezuela. Trabajó en el diario El Mundo Economía y Negocios. Desde 2016 genera contenidos para empresas en Venezuela, Panamá, Estados Unidos y Chile. Actualmente se desempeña como Social Media Manager en Santiago de Chile y busca impulsar www.caracopolis.com, un compendio de crónicas sobre el desarrollo sostenible en Latinoamérica. Le interesa lo urbano, la tecnología y la economía. Busca especializarse en periodismo transmedia y marketing digital.

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