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Wilfredo Miranda, joven periodista que narra la crisis en Nicaragua

Por marzo 4, 2019 septiembre 13th, 2019 Sin comentarios
wilfredo miranda

Ilustración: Alma Ríos

Wilfredo Miranda, periodista nicaraguense, conversó sobre la política desde diversos ángulos como la corrupción, por ejemplo.


Wilfredo Miranda (Nicaragua, 1991) es un periodista que, a pesar de su corta edad, ha cubierto e investigado la violencia política desde ángulos diversos: corrupción y despojo a comunidades indígenas; ejecuciones extrajudiciales; represión de protestas sociales; asesinato de colegas periodistas; entre otros temas.

También ha vivido la violencia política en carne propia. Miranda es periodista de investigación de la revista Confidencial y del programa de TV Esta Semana, espacios periodísticos liderados por Carlos Fernando Chamorro, que desde enero de 2019 generan su contenido fuera de Nicaragua. Buena parte de los equipos periodísticos de ambos medios han sido obligados a un exilio involuntario por las presiones y el acoso a la prensa independiente por parte del régimen del presidente Daniel Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo.

Wilfredo, quien reside por ahora en Miami, fue galardonado en enero de 2019 con el Premio Iberoamericano de Periodismo “Rey de España”, por su investigación “Disparaban con precisión: a matar!”, donde documentó ejecuciones extrajudiciales y el uso de armas de alto calibre por parte de francotiradores contra manifestantes desarmados.

Miranda ha sido colaborador de Univisión Noticias y CityLab Latino. Le gusta leer, la rumba, la cerveza, el vino y el ron. Fue integrante de la 2da generación de la Red LATAM de Jóvenes Periodistas de Distintas Latitudes (2016-2018). Conversamos con Wilfredo sobre política en Nicaragua y otros temas:

Wilfredo: ¿Cómo describirías lo que pasa en Nicaragua a una persona que acaba de despertar de un coma de 5 años?

Uff. Difícil. Esa persona encontraría el mismo país gobernado por un régimen autoritario encabezado por Daniel Ortega (Presidente) y Rosario Murillo (Vicepresidenta y esposa de Daniel Ortega). La principal diferencia sería que esta persona vería gente en las calles, gente que despertó de un letargo, gente que no acostumbraba reclamar por sus derechos humanos, civiles y políticos. Encontraría que el gobierno ahora es una dictadura manchada de sangre. Encontraría que la alianza entre el gobierno y el gran capital se quebró. Encontraría un país en quiebra, quizá con la misma pobreza y con desigualdad rampante, pero al mismo tiempo con un pueblo que se levantó y decidió salir a las calles a protestar.

¿Confidencial sigue operando y haciendo periodismo de investigación?

Pese a que la policía asaltó y confiscó nuestras instalaciones, Confidencial sigue operando. Es decir, como dijo Carlos Fernando Chamorro, nuestro director: la redacción de Confidencial no está en ese edificio que sigue ocupado por mando militar y por la policía, sino en los cerebros de los periodistas.

Y los periodistas están, estamos, trabajando, tratando de investigar en condiciones adversas de hostigamiento.

Una parte de nuestra redacción está en Managua. Nuestro director Carlos Fernando y parte del equipo están en Costa Rica, en San José, transmitiendo desde allá los programas de televisión, luego que el gobierno ordenó sacarlo del aire. Yo estoy en Miami, otra parte de la redacción está en México y se sigue trabajando desde donde sea.

Confidencial no va a fallar y pese a las dificultades que supone la distancia vamos a seguir investigando. Lo que quería el régimen era callarnos, y no nos ha callado. Ni lo va a conseguir.

¿Cómo es hacer periodismo de investigación desde el exilio?

No tengo una respuesta definitiva, porque apenas llevo un mes y medio fuera. Digamos que apenas me siento exiliado. Por ahora no he tratado de hacer una investigación periodística de gran escala, porque este tiempo he tratado de ocuparlo en mi estatus migratorio, en la manera en cómo estoy sobreviviendo aquí, en el exilio.

Por nuestra parte, lo que toca es hacer alianzas colaborativas con otros medios de comunicación de la región, con otros colegas que siguen resistiendo allá adentro y mientras la carreta vaya caminando ahí, lo que va adentro se va acomodando y vamos a descubrir las formas de cómo podemos seguir haciendo periodismo de investigación en el exilio, porque lo vamos a seguir haciendo.

En un entorno tan complejo, ¿cuándo fue la última vez que soltaste una carcajada?

¡Hombre!, yo no he dejado de sonreír o de carcajearme, por mucho que la policía nos haya hostigado.

En mi caso particular desde abril me tuve que mudar tres veces de casa por el acoso sistemático, llegaron a intentar requisar mi vehículo, me golpearon y yo creo que en todo este momento nunca he dejado de sonreír ni menos de carcajearme.

Igual hay mucha indignación, mucha rabia con lo que ha sucedido con los ciudadanos, con los periodistas, con nuestros colegas Miguel Mora y Lucía Pineda que están presos y el asesinato de Ángel Gahona, pero creo que en medio de todo no he dejado de carcajearme pues, porque siempre uno… me acuerdo de esa canción de Luis Enrique, nuestro salsero famoso de Nicaragua, que hay que buscarle la vuelta a la vida.

Para miles de personas la salida de Ortega y Murillo del gobierno es una condición indispensable para retomar la normalidad del país. Pero suponiendo que eso sucediera: ¿quién o quiénes podrían hacerse cargo de un país polarizado y en crisis?

La salida de Ortega y de Rosario Murillo es la demanda, es el clamor popular después de la masacre. Más de  350 muertos, miles de heridos, 760 presos políticos, más de 70 mil nicaragüenses refugiados, más de 200 desaparecidos, todo esto según organizaciones de derechos humanos. Y es decir, hay un reclamo de justicia sostenido por la masacre que ha sucedido en Nicaragua.

Fue un crimen de lesa humanidad y la salida de Ortega sería el primer paso para aplicar justicia universal a los asesinos, a los criminales de la policía, los paramilitares, quienes cometieron las ejecuciones extrajudiciales, como yo demostré con investigación, disparaban con precisión a matar. Es decir, no se sabe… hay liderazgo en Nicaragua, hay liderazgo estudiantil, de la sociedad civil, de empresarios y creo que la personas que asuma las riendas va a tener que asumir las riendas a través de un proceso democrático que pase a través de elecciones limpias, libres y transparentes. Y ahí el líder tendrá que surgir.

Yo soy uno de los que creen que son las circunstancias las que van a catapultar a un líder, por lo pronto si me preguntas quién podría tomar, yo podría dar una respuesta colectiva. La unidad azul y blanco donde orbitan la mayoría de las personas de la oposición mixta en todos los sentidos: estudiantes, campesinos, empresarios y todo el país que quiere un cambio democrático, que quiere justicia y sobre todo que quiere que Daniel Ortega y Rosario Murillo, los dictadores asesinos, salgan del poder.

En un contexto de polarización y crisis como en Nicaragua (o como Venezuela, o tantos otros en nuestra región), ¿cuál es el papel del periodista de investigación?

En especial en contexto de esta crisis recuerdo palabras de un editor polaco al que cita Javier Darío Restrepo en una de sus crónicas y dice que el periodismo se vuelve más importante que el pague en contextos como este, y Nicaragua lo ha demostrado.

El periodismo ha desafiado al régimen que intenta o ha intentado poner un apagón informativo para que no se informe sobre lo que pasa en Nicaragua, y el reto del periodismo investigativo es ir hasta el fondo y también no sólo lidiar con el gobierno, sino lidiar también con quien está en contra del gobierno y lo ve todo en blanco y negro. Es decir no sólo hay blanco y negro, también hay grises y es lo que trata de hacer el periodismo de investigación, es decir, escudriñar para luego crear memoria histórica en los casos de los crímenes de lesa humanidad como lo que ha sucedido en Nicaragua.

El papel del periodismo de investigación es vital y es difícil hacer periodismo de investigación en un contexto tan polarizado pero creo que ese es el reto, además el reto del periodismo de investigación tiene que combatir ahora una cosa que se llama las fake news, es decir, a diario circulan un montón de fake news que también le imponen un reto a los periodistas para tratar de investigar al margen de toda esa vorágine de información y polarización.

¿Nacatamal, gallo pinto o chilaquiles con pollo?

Sin duda nacatamal con gallo pinto. Y si le agregas unos maduritos fritos tienes una bomba de desayuno. Chilaquiles sólo cuando estoy en México, pero la verdad es que sí extraño mi nacatamal y mi gallo pinto.

¿Debe Estados Unidos apoyar la “democratización” en América Latina? ¿O esto puede abrir nuevos flancos de confrontación?

El papel de Estados Unidos es bien complejo si tomamos en cuenta el pasado intervencionista y evidentemente eso ya quedó atrás, o sea un contexto de guerra fría y cuyos remanentes de eso se han agarrado esa izquierda Disney, como el Chavismo, como el Orteguismo en Nicaragua de combatir según ellos esa herencia nefasta de Ronald Reagan y compañía.

Pero yo creo que el rol de Estados Unidos en América Latina sigue siendo preponderante en países como el de nosotros, en el caso de Nicaragua es nuestro principal socio comercial, es decir, yo no quiero Estados Unidos resuelva los problemas de Nicaragua, pero creo que sí puede dar pauta de cómo seguir adelante en una crisis. Es un actor evidentemente muy importante, con mucha influencia porque no hay que negarlo, pero creo que evidentemente el papel de Estados Unidos es clave en el sentido de que en Nicaragua se han cometido crímenes de lesa humanidad y hasta donde han dejado ver la administración de Obama y la administración Trump, es que sí han impuesto sanciones como a Venezuela y Nicaragua pero los problemas de los nicas lo tenemos que resolver los nicas.

En Nicaragua necesitamos otra presión internacional para ahogar a un régimen que no está dispuesto a ceder un poder y eso le importa seguir matando, seguir encarcelando. Y es decir, sólo Estados Unidos a través de su poderío económico puede presionar al régimen de Daniel Ortega. Evidentemente va a abrir nuevos flancos de confrontación, va a abrir esa izquierda Disney que no han querido criticar a los regímenes de Daniel Ortega y Nicolás Maduro, en principio por complicidad y ahora con elementos de Estados Unidos les sale fácil, es decir, hay un boicot para un golpe de Estado para sacar a estos gobiernos.

En situaciones de estrés, ¿hay algo que te relaje particularmente? ¿Alguna canción, un playlist, un libro?

En situaciones de estrés a mí lo que me relaja es una cervecita y una buena plática.

¿Cuál es el futuro del periodismo en Nicaragua?

El periodismo de Nicaragua va a seguir, pero sí atraviesa horas bajas. El gobierno de Daniel Ortega ha desatado una campaña sistemática de hostigamiento contra los periodistas independientes. Hay más de 50 periodistas en el exilio, en Estados Unidos, en España, en otros países de Centroamérica, pero que están sobreviviendo, que no han callado, a pesar de todos los retos de informar desde fuera. El futuro del periodismo en Nicaragua es resistir. No es la primera vez que nos enfrentamos a una dictadura, ya lo hizo antes con la dictadura de Somoza. Al periodismo independiente de Nicaragua le auguro larga vida mientras los periodistas estén decididos a no claudicar.

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Jordy Meléndez Yúdico

1986. Internacionalista por El Colegio de México. Me gustan los tequeños venezolanos y el sancocho colombiano. Director de Distintas Latitudes. @Jordy_MY

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