Distintas Latitudes entrevistó a diversas mujeres argentinas que se reconocen feministas y maradonianas para conocer su opinión sobre la figura de Maradona y entender por qué lo lloran.


Hay escenas en Argentina que parecen, siempre parecen, realismo mágico. Un velorio multitudinario con filas de más de 3 kilómetros; altares improvisados con velas, camisetas, flores y carteles en estadios de fútbol que, después de mucho tiempo de pandemia, abren sus puertas para recibir a argentinos llorando; disturbios entre la policía y quienes van a dar un último adiós a un futbolista que metió goles icónicos (alguno con la mano) y luego son despedidos en plena Casa Rosada, sede de gobierno de la Nación, con fanáticos que invaden el recinto, trepan las rejas y tratan de despedir a su ídolo en medio de un caos, un desorden, un quilombo bien argentino.

Pero aunque parezca realismo mágico todo lo anteriormente relatado, en realidad, sucedió.  

El 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, falleció en Argentina Diego Armando Maradona, su futbolista estrella, su eterno ícono. El país en redes, en calles, mediante bocinazos, abrazos virtuales y abrazos presenciales sin sana distancia, se conmocionó y empezó así, la despedida: improvisada, mal organizada, caótica, a su eterno campeón.

Pero, junto a su despedida, también inició un debate necesario. Un debate que en Argentina y en los feminismos se dio (y se sigue dando) desde hace tiempo y que, con la muerte de Maradona, se intensificó. Muchas feministas argentinas lo lloraron, otras no.

Y entonces la pregunta: ¿Se puede ser feminista y maradoniana? ¿Llorar a un hombre que tardó en reconocer a sus hijos? ¿Festejar y recordar a un icono también acusado de violencia hacia la mujer? ¿Decir que no, que no se puede llorar -o despedir- a Maradona, es ser “policía del sentimiento”? 

Para averiguarlo, Distintas Latitudes entrevistó a diversas mujeres argentinas que se reconocen feministas y maradonianas para conocer si despidieron a Maradona, si sintieron una contradicción al hacerlo y cuál es su opinión sobre el debate alrededor de la figura de Maradona. Todas las entrevistadas trabajan en áreas de género de distintos clubes argentinos o son referentas del fútbol femenino en el país.

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Maia Moreira trabaja en la Comisión Directiva del Club Atlético Lanús, allá en el barrio que a Maradona lo vio nacer (nació en el Hospital Evita, en Lanús, Buenos Aires, Argentina) y se enteró de la muerte de Diego por un mensaje. Rápida, atónita, sin estar preparada, mandó un whatsapp a un conocido cercano al astro para confirmar.

Ante la falta de rápida respuesta, lo supo: la muerte de Maradona era verdad. 

Lo primero que hizo, después de enterarse, fue buscar refugio en todas las juntadas espontáneas que hubo en honor a Maradona. No quería, no podía estar sola: fue al Obelisco, a la cancha de Argentinos Juniors (el club en donde Maradona debutó en primera división), a la casa de velorios en donde prepararon el cuerpo y también entró a Casa Rosada, después de un largo tiempo de hacer fila, para despedir los restos mortales de Maradona.

En ese momento estaba sola y se quebró pero se sintió acompañada porque desconocidos y desconocidas le palmearon la espalda, le agarraron la mano, la contuvieron un poco. 

Maia es la coordinadora del departamento de Género y Diversidad en el Club Atlético Lanús, es feminista y, claramente, maradoniana. Sobre el debate de si es posible (o no) ser feminista y maradoniana había escrito una nota hace poco en donde empieza diciendo que hay “tantos feminismos como feministas” y que define el “feminismo que habita desde cuestiones que para ella son fundamentales”. Esas cuestiones son el origen de barrio, la crítica a las injusticias, el encuentro, las alegrías de un pueblo.

Después de la muerte de Maradona volvió a esa nota para hablar sobre su sentimiento: “Diego, para mi, es la venganza de los pobres. Es el pibe villero que nos hizo creer que todos podemos cumplir nuestro sueño. Es la exposición mediática y la construcción de opinión desde los medios hegemónicos, desde lo que se debe y no se debe. Es un Dios pero humano, una persona con valores que nunca se olvidó de dónde salió. Un irreverente, un errático (seguro) y alguien que, además de todo, nos regaló alegrías desde un lugar muy colectivo”.

“Eso me pasa a mi con Diego y lo interesante en las contradicciones no es querer justificarlas sino bancarsela y pensar qué vamos a hacer con esto que nos genera contradicción. A mi todo el tema de Diego y el feminismo, por ejemplo, me enseñó algo: a tener una mirada amplia y cautelosa sobre los juicios que hacemos del otro”. 

Y, sobre esos juicios, explicó algo claro: el debate se puede dar, está dispuesta a charlar por qué es Maradoniana y entender a quién no pero el día de la muerte de su ídolo, el día que el debate se fogoneó de nuevo, no era el día para hacerlo: “En todas las guerras, hasta en las más sangrientas, hay un momento en donde se sacan banderas blancas y cada uno retira a sus muertos. Las feministas maradoneanas el miércoles estábamos llorándolo. No era el día para decir qué podemos hacer y qué no”.

Esta aclaración Maia lo hace porque, cuando murió Maradona y muchas feministas subieron a las redes sentidas palabras despidiéndolo, también hubo muchas críticas de feministas que no podían comprender ese dolor. Florencia Alcaraz, una reconocida periodista feminista, twitteó para ellas que nadie “les pide ser fanáticas del Diego” pero que “salir a señalar y patrullar a quienes están tristes y necesitan duelar esta pérdida enorme para nuestro país es más cercano a ser policía que ser feminista”. 

Tuvo respuestas a favor y muchas otras en contra. Algunas de ellas: “Un pedófilo no merece nada”, “Muchas de las que pasamos por abusos y violencia de género nos sentimos muy tristes al ver nuestros espacios colmado por su figura”, “RIP coherencia”, “feminismo de cartón”.  

Ante las respuestas, hizo un tweet adicional diciendo: “Que sea siempre desde la empatía lo que construimos”. 

Rocío Ferrer, ilustradora de Editorial Chirimbote (una reconocida editorial feminista), expresó esto mismo con una imagen que compartió en su Instagram cuando Maradona murió. 

La misma decía “Déjenme llorar” y, poco tiempo después, compartió un video explicando por qué el posteo y por qué el pedido: “No voy a aceptar el disciplinamiento y que me vengan a decir qué puedo sentir y qué no. Yo no niego ni negué nunca lo que hizo Diego, me enfrenté a él desde lo discursivo más de una vez pero ¿quién puede negar lo que significa para muchas de nosotras? ¿Y por qué tendríamos que negarlo? Ser feminista no es negar lo popular ni es cancelar a quien piensa distinto. Ser feminista no es ir a moralizar en los posteos ajenos, explicó. La cuenta no tiene comentarios (ni a favor ni en contra) porque los desactivó.

También agregó que se puede construir desde la diferencia en el feminismo y que no quiere seguir explicando por qué ama (y critica también) a su icono: “Yo quiero un feminismo que construya desde el amor”.

Florencia Duarte, una feminista integrante de Agrupación Naranja del Club Atlético Banfield e integrante de la Coordinadora de Hincha, también piensa lo mismo: “Lo que pasa con Maradona es lo que pasa con la vida misma: no podemos escapar del debate y estoy dispuesta a debatir pero con respeto. A mi me dijeron feminista de cartulina por despedir entre llantos al Diego y yo me pregunto quiénes son para decirme qué puedo sentir y qué no. Está más que claro que no era perfecto, yo no digo que lo era, pero era popular y ese es el feminismo que quiero yo. Además, imponer o medir qué se puede sentir atrasa y refleja una lógica patriarcal contra la que luchamos. Hablemos y entendámonos. No nos critiquemos. Aceptémonos”.

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En Plaza de Mayo, el día de la despedida (caótica) a Diego Armando Maradona, de las vallas y rejas colgaban carteles, camisetas, recuerdos que los simples mortales le querían dejar a su Dios

Una de las banderas que más destacó fue el pasacalles que colgó La Poderosa, una agrupación villera. El mismo decía: “No sabemos a qué planeta te fuiste pero nadie olvida de dónde saliste” haciendo referencia al origen villero (y jamás negado sino, por el contrario, reivindicado) de Maradona. 

A esa bandera (y a tantas otras) Mónica Santino, ex jugadora de fútbol, impulsora y directora técnica de fútbol femenino y referente en el Club La Nuestra de la Villa 31, la vio.

La vio mientras hizo, durante tres horas, la fila para despedir a Maradona, para dar el último adiós a un hombre con quien se siente muy unida. ¿Las razones? Muchas. Una de ellas: el amor por la pelota, el arte del fútbol.

“Yo soy feminista, peronista, lesbiana y maradoniana. Soy montones de cosas, como todas las personas”, explicó. “A mi a Maradona me une el amor por la pelota, el querer jugar siempre. La valentía, el coraje, la dimensión que le dio al futbolista y el  considerar el ser futbolista como un arte. Me une la belleza por el despliegue de su fútbol y también su figura política, porque considero que Maradona era político”.

“También me une a él el no olvidar nunca su origen y el enfrentamiento a los privilegios y a los poderosos. Por eso soy feminista y maradoneana: porque desde los feminismos populares me une todo eso a él”.

“Y además porque yo considero al feminismo un movimiento social que lucha contra las opresiones y porque creo en el feminismo interseccional: en aquel feminismo que se planta mirando y observando todas las categorías de opresión como el racismo, la homofobia, la transfobia y fundamentalmente las cuestiones de clase. Por eso desde la interseccionalidad incluimos esta categoría de análisis al pensar en Maradona”, cuenta Mónica, quien después recuerda todo lo que, en la despedida de Diego, también pudo ver.Hombres llorando en Plaza de Mayo, camisetas de “clubes rivales”, camisetas de clubes de barrio, niños y niñas llorando aunque nunca lo vieron jugar, mujeres con el pañuelo verde despidiéndose: “Fue un collage maravilloso, ¿sabés?”.

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Tras 10 horas de velorio, disturbios en la despedida y altares en todos lados, el cuerpo de Maradona ya reposa en el cementerio de Bella Vista, junto a sus padres. 

La despedida en Argentina aún no termina, los canales de televisión siguen pasando en loop el Mundial 86 pero este debate promete seguir mucho más allá de la muerte “del diez”: interseccionalidad, feminismo popular, cancelaciones, ídolatrías, límites. 

Otras lecturas

Para alimentar el debate, Distintas Latitudes comparte otras notas de periodistas y feministas argentinas al respecto. Si querés enviarnos alguna, desde cualquier ángulo, podés hacerlo a [email protected]

 

Imagen de portada: Rocío Rojas.
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Flavia Fiorio

Argentina, 1993. Le gusta contar historias en 20 mil caracteres, no en 180. Trabajó en Política Argentina, El Destape y colaboró en medios como Cosecha Roja. Es fanática de los perfiles. Disfruta ir por la vida buscando personajes curiosos, particulares, a los que ella llama “esos que parecen salidos de un cuento de García Márquez”.

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