¿Qué retos enfrenta el futbol femenil en América Latina? ¿Qué logros ha alcanzado? ¿Cuáles son las diferencias salariales respecto a los pares masculinos?

 


 

Según el conteo de asistencia de clubes, el duelo oficial de futbol femenil con más asistencia de aficionados en la historia era el Manchester City vs Birmingham City de la FA Cup, al cual acudieron 35 mil 271 personas en mayo de 2017. Era. Ese récord mundial se lo arrebató el partido de vuelta Tigres contra América en la final del torneo de Apertura 2018, al cual asistieron 41 mil 121 espectadores.

Además de ese juego, otros seis partidos de futbol entre mujeres latinoamericanas se encuentran dentro del top 10 con mayor asistencia. Cuatro mexicanos, uno brasileño, y uno colombiano.

Estos récords son buenas noticias para este deporte en América Latina. Pero no todo es felicidad. Para poner en perspectiva:

  1. Alex Morgan, una estrella de la selección femenina de Estados Unidos, gana 3 millones de dólares (USD) al año. La delantera brasileña y ganadora por cinco años consecutivos de la FIFA World Player, Marta Vieira Da Silva, percibe 317 mil USD en un año. Una diferencia de 10 a 1. Ya ni hablar de lo que ganan jugadores hombres como Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, que ganan 79,6 millones y 73,8 millones de USD respectivamente.
  2. Argentina (2 veces campeón del mundo; 14 veces ganador de la Copa América) y Uruguay (2 veces campeón del mundo; 15 veces ganador de la Copa América), aún a pesar de su gran tradición futbolera, no pagan a las jugadoras de sus ligas de primera división. Es más, en la mayoría de los casos, sus jugadoras deben poner de su bolsa para cubrir uniformes o viajes, e incluso costear cuotas para poder jugar.

En Distintas Latitudes nos propusimos investigar cuál es la situación de las ligas femeniles de primera división en Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay y responder ¿a qué retos se enfrentan las ligas de estos cinco países? ¿qué logros han alcanzado? ¿le ofrecen lo mismo a sus jugadoras que a sus pares masculinos?

Brasil

En el país de las de las 5 copas del mundo, el futbol mueve 282 millones de dólares cada año. De este monto, el porcentaje que perciben las jugadoras es apenas una pequeña fracción. El salario más alto en la liga femenil es de 1,216 USD mensuales, en el club Santos de São Paulo. En la liga masculina, el jugador mejor pagado, Paolo Guerrero del Flamengo, tiene un salario mensual de 231,211 USD. La diferencia con respecto al mejor salario de la liga femenina es de 190 a 1. Cabe mencionar que en la liga femenil, tres de cada cuatro jugadoras no reciben más de 438 USD al mes.

Con esto se evidencia que, a pesar del creciente interés del público por el futbol femenino, y la enorme popularidad de figuras como Marta Vieira Da Silva, considerada una de las mejores jugadoras del mundo, la diferencia de ingresos entre hombres y mujeres sigue siendo abismal.

En Brasil, desde 1993 se llevan a cabo de forma ininterrumpida campeonatos de primera división de futbol femenino. Desde 2013, se juega el formato del Campeonato Brasileño de Fútbol Femenino, conocido como “Brasileirão Feminino Série A1”.

En Brasil se consideran equipos profesionales aquellos que tienen “carteira assinada” con sus jugadoras, es decir, una relación contractual, con todos los derechos y garantías laborales.

La liga femenil no se encuentra totalmente profesionalizada. Consta de 16 equipos, sin embargo, solo ocho son considerados como profesionales: Inter y Santos de la Série A1, y América de Minas Gerais, Atlético de Minas Gerais, Ceará, Chapecoense Cruzeiro y Grêmio de la segunda división.

En su edición de 2017, el campeonato femenil batió récords de asistencia en estadios. La semifinal entre Iranduba y Santos tuvo una audiencia de 25 mil personas en el Arena da Amazônia, cuando el promedio de asistencia en el campeonato estatal masculino es de 3 mil personas en ese estadio. La final femenil de Santos contra Corinthians tuvo una audiencia de 15 mil personas. A nivel televisivo, el interés también ha aumentado. Por dar un ejemplo: las participaciones de la selección nacional femenina en los pasados Juegos Olímpicos tuvieron más audiencia televisiva que la final del campeonato del futbol masculino de primera división.

México

El grito estalló. Arlett Tovar anotó el primer gol de la noche. Esa anotación fue la primera, de un total de tres, que permitió obtener al Club Deportivo Guadalajara el campeonato del primer torneo de la Liga MX Femenil en México. Fue un momento clave para las mujeres que juegan futbol en el país, pero esa noche, la del 24 de noviembre de 2017, representó apenas uno de los grandes momentos de una nueva etapa.

La liga femenil va construyendo sus hitos poco a poco. Ya impuso un récord mundial de asistencia al convocar a 41 mil 121 espectadores para el partido de vuelta Tigres contra América en la final del torneo de Apertura 2018.  

Esto es positivo para liga femenil cuyo proyecto de profesionalización fue aprobado por la asamblea de dueños de los clubes de futbol mexicanos en diciembre de 2016. Sin embargo, no es todo. Veamos por qué.

En esta liga compiten 16 equipos, hay 406 jugadoras registradas para quienes, de acuerdo al diario El Economista, la Federación Mexicana de Fútbol estipuló un salario mínimo de 190 USD. Sin embargo, los equipos América, Tigres y Pachuca han invertido más dinero en salarios. Según el diario La Jornada las futbolistas mejor pagadas en México ganan un estimado de 1,600 USD mensuales. Pero esto es nada, si lo comparamos con el salario de sus contrapartes masculinos. El jugador francés naturalizado mexicano, André Pierre Gignac,quien juega para el club Tigres, recibe al mes unos 308 mil USD. Por otro lado, los jugadores Eduardo Vargas de Tigres, y Oribe Peralta del América, perciben al mes 238 USD y 215 USD, respectivamente. 

Además de la brecha salarial, la Liga MX Femenil tiene otros retos ante sí. En entrevista con Distintas Latitudes, Marion Reimers, periodista de Fox Sports y presidenta de Versus, una organización que combate la discriminación de género, clase y raza en el periodismo deportivo dijo: “Las mujeres, para empezar, deben tener horarios definidos para entrenar, horarios en los que no tengan que esperar a que, por ejemplo, otro equipo deje de ocupar las instalaciones; que los traslados estén mucho más seguros; que incluso los entrenadores y cuerpos técnicos reciban talleres de entrenamiento y futbol con perspectiva de género, porque, al final del día, siguen viendo esto como de ‘ay, les estamos dando la oportunidad’”.

Así que el balón está en la cancha e importa seguir su rumbo y las condiciones para que las mujeres puedan jugar, pues como matiza Reimers: “el fútbol forma parte de la identidad y de la vida pública en América Latina de una forma súper profunda, y las mujeres estamos absolutamente aisladas de la participación de esa vida pública y de esa formación de la identidad”.

Colombia

El 4 de julio de 2014 Colombia entera contuvo el aliento. En los cuartos de final de la Copa del Mundo, la selección colombiana de futbol varonil acorraló a Brasil en su propia casa. Los últimos 10 minutos fueron memorables. Con más garra que técnica, Colombia arremetió una y otra vez. Finalmente, el marcador favoreció a los brasileños, pero este partido marcó un punto de inflexión en el balompié colombiano. Desde entonces, Colombia vive y respira futbol en todos sus rincones, sin importar edad, clase social o género.

En 2016 la Federación Colombiana de Fútbol lanzó formalmente la Liga Profesional Femenina, con la intención de llevar este deporte a públicos más amplios. La respuesta fue inmediata. En el primer torneo (2017) se registraron 16 equipos y la tendencia va a la alza. En su tercera edición, la Liga celebró su tercer edición con 20 equipos participantes. 

Si bien la Liga femenina comienza a tener el respaldo de clubes profesionales de futbol, patrocinadores y el apoyo decidido de la Federación, la diferencia salarial entre jugadores profesionales hombres y mujeres sigue siendo desproporcionada.

Según Juan Pablo Moreno, integrante la Comisión Femenina de la División Mayor del Fútbol Colombiano (DIMAYOR), “Los sueldos son muy distantes, podría decirse que puede haber un margen de 1 a 20 comparado con lo que gana un hombre en condiciones top”.

Si tomamos como referencia que el jugador Teófilo Gutiérrez es el mejor pagado de la Liga colombiana con 70 mil USD mensuales. De acuerdo con El Tiempo, en Colombia hay algunas futbolistas que ganan hasta 864 USD mensuales, pero una parte importante de ellas reciben salarios menores a los 288 USD al mes.

En 2019, el torneo profesional femenil de Colombia estuvo a punto de no disputarse debido a problemas financieros. También debido a acusaciones de acoso sexual denunciadas por varias jugadoras del torneo y la selección colombiana. Las jugadoras han tenido tirunfos importantes, por ejemplo el Atlético Huila ganó la Copa Libertadores en 2018. A pesar de ello, el futbol femenil aún se ve como un deporte menos frente al masculino, lo cual se refleja en lo irregular de la Liga. Por ejemplo, en 2017 y 2018 la Liga Femenina duró cuatro meses, y en 2019 duró solo dos. Esto generó inestabilidad laboral y de competencia para las jugadoras. Además, los dirigentes del torneo y de los clubes han dicho que el dinero no les alcanza y que no existe un modelo de negocio que garantice el retorno de la inversión. 

Argentina

2019 fue un cambio de era para el deporte en Argentina. Tras años de lucha, las futbolistas argentinas lograron la profesionalización del futbol femenino en el país. En marzo de este año la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) firmaron un acuerdo para profesionalizar la disciplina.

En el acuerdo se explicitó que en cada uno de los 16 equipos participantes de la Primera división femenina debe haber un mínimo de 8 contratos profesionales y un máximo de 11 y en un anuncio oficial realizado en aquel entonces el presidente de la AFA, Claudio «Chiqui» Tapia, anunció que la entidad destinaría 120 mil pesos mensuales a cada club durante un año para que puedan cumplir con el pago de los salarios de las jugadores profesionalizadas.

Tras el acuerdo los clubes comenzaron a presentar a sus equipos de futbol femenino y en septiembre de este año empezó el primer campeonato oficial de futbol femenino en el país. 

Si bien la profesionalización de la disciplina es una lucha de años de las futbolistas, este año cobró mucha popularidad mediática el pedido tras el lapidario anuncio de Macarena Sánchez, una ex futbolista del Club UAI Urquiza y actual futbolista de San Lorenzo de Almagro, en redes sociales. 

A principios de año, Macarena denunció que el club en donde jugaba hacía siete años (la UAI Urquiza) la desvinculó sin motivo aparente antes de que empiece el torneo (por aquel entonces, no profesional). Contó que no quisieron reconocerle el tiempo que jugó en la institución. Por este motivo Macarena le realizó una intimación al club y mandó una carta a la AFA pidiendo la profesionalización del futbol femenino. El resto es historia: Macarena fue la primera de las muchas chicas que firmarán contratos profesionales tras la profesionalización del futbol femenino en el país. 

La lucha, de todas maneras, sigue. Si bien las futbolistas ya no cobran menos de cinco mil pesos de viáticos (como sucedía antes de la profesionalización y sólo con las figuras de los equipos) hoy en día el sueldo básico de cada una de ellas es el equivalente al contrato que percibe un jugador de la Primera C (última categoría rentada del género masculino).

Uruguay

Argentina y Uruguay están muy cerca. Comparten río, grandes figuras internacionales de las que se debate su nacionalidad (¿Gardel era argentino o uruguayo?) y la pasión por el futbol. Pero en Uruguay, a diferencia de en Argentina, aún no se profesionalizó el futbol femenino. 

Luego de la profesionalización del futbol femenino en Argentina se generó el debate en redes sociales de cuándo la práctica también se profesionalizaría en el país vecino. Pero la pregunta no salió del ámbito virtual. Los dirigentes no dieron respuesta y e futbol femenil charrúa sigue siendo amateur. Esto aunque la Primera División Femenina de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) tiene 1,500 jugadoras federadas, organizó la Copa Libertadores femenina y en 2018 el Mundial Sub 17. 

La realidad uruguaya, por lo menos hasta este año, es que sólo dos clubes (Peñarol y Nacional) le pagan viáticos a sus futbolistas. Hay equipos que se costean con rifas o con barras para poder pagar el campeonato. Ante esta situación en 2018 las jugadoras se agremiaron y fundaron la “Organización de Futbolistas Uruguayas” (OFU). 

El objetivo de la OFU es nuclear a todas las futbolistas y trabajar para avanzar en la conquista de sus derechos.

Links de interés:

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Laboratorio Distintas Latitudes es un ejercicio de investigación y experimentación periodística con temas diversos. El objetivo es aportar nuestra mirada ante la realidad, mientras aprendemos. En esta colaboración participaron: Jordy Meléndez Yúdico, Lizbeth Hernández, Ketzalli Rosas, Tania Chacón y Alma Ríos en México; Diego Pérez Damasco en Costa Rica y Florencia Luján en Argentina. Aportaron: Juan Carlos Zapata y Alejandro López en Colombia; Victoria Mujica en Uruguay y Agustina de Luca y Bruno Grappa en Argentina. 

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Diseño e infografías: Alma Ríos

Este explicador fue publicado por primera vez el 2 de mayo de 2018 y actualizado el 24 de octubre de 2019.

One Comment

  • Solo señalaría que lo de las jugadoras jóvenes (que son las de las inferiores y están empezando), quienes reciben los auxilios, es igual para los hombres. Los equipos de fútbol no invierten en salario sino hasta después, cuando ya los empiezan a incluir en la nómina, lo cual es complicado para cualquier persona. Claro, después si se dispara la diferencia salarial.

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