Maya es una artista trans hondureña que, desde pequeña, se sintió atraída por entender cómo funcionan las cosas. Recuerda desarmar aparatos electrónicos como controles remotos y grabadoras para descubrir su funcionamiento. Esta curiosidad sigue siendo el principio que guía su vida y su arte: entender, capturar y mostrar la realidad que la rodea.
Como fotógrafa, ha documentado la vida nocturna y callejera de Tegucigalpa, pero su mirada trasciende esa escena. Su identidad trans atraviesa su proceso creativo, que no se limita a congelar imágenes, sino a comprender y mostrar a las personas tal como son, más allá de cualquier máscara o pretensión.
Tras dos años de tratamiento hormonal, Maya sigue encontrándose a sí misma como mujer trans y artista. Este proceso la ha llevado a explorar nuevos medios, como el cine, donde busca narrar historias que han pasado desapercibidas en Honduras.
Su arte se nutre de la complejidad de su natal Tegucigalpa, mientras sigue desarmando y reconstruyendo no sólo su trabajo artístico, sino también su vida. Para Maya, moverse es la forma de existir, de crear y de ser.
«El significado de la vida es el que le das cada día», dice.