Paul, 43, Callao, Perú

Por: Nicolás Cisneros
Fotografía: Nicolás Cisneros

Paul Estrada ha vivido siempre en La Perla, Callao. Su casa está a cinco kilómetros del puerto que recibió, en los setenta, la herencia de la salsa. La esencia permanece aún, en murales y conciertos en las calles alrededor.

Para él, todo inició cuando era niño, en aquella vivienda de tres pisos que nunca dejó de llamar hogar.

Su padre tocaba congas en orquestas cada fin de semana. El resto de días, regresaba del trabajo y ensayaba en plena sala, con Ray Barretto, Celia Cruz y Bobby Valentín de fondo. Desde un rincón, Paul planeaba su más determinante travesura: esperar a que no hubiera nadie, colocar nuevamente los vinilos y subirse a la tumbadora.

“Quería sentarme ahí, ser como él», recuerda.

Sigue en La Perla. Con el pelo levantado con gel, contempla el estudio casero que armó en pandemia. Ahí graba congas, timbales y bongós para varios salseros nacionales. La lista incluye a Wilmer Cartagena, Daniela Darcourt, Tony Succar. En la pared, fotos con algunos de ellos conviven con manualidades de sus hijos. Sobre el piano, un CD de ‘Alma, Corazón y Salsa’: el disco en el que tocó la percusión y que le trajo a Perú su primer Grammy. 

  • Previous ProjectLourdes, 45, Jalisco, México

  • Next ProjectPaola, 34, Panguipulli, Chile