Desde los colectivos más jóvenes se van gestando nuevas formas de hacer feminismo: miradas frescas y unión en las calles. Igualmente, aún persiste la necesidad de alzar la voz, luchar por lo que es suyo, no bajar los brazos.

  • Nombre: Chola Contravisual

  • País: Perú

  • Twitter: @CholaContra

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  • Una frase: “Nuestro lenguaje es de resistencia, de lucha, de sororidad, de amor”.

  • Se definen como: Colectivo feminista, contrahegemónico, y comunitario. Buscan revitalizar el movimiento feminista con nuevas narrativas más directas y más expansivas. El arte, el audiovisual y el trabajo articulado con otras organizaciones son sus herramientas.

El rojo vivo recorrió las entrepiernas de cientos de mujeres jóvenes que dictaron el paso en la marcha del 5 de abril “Keiko No Va”. Caminaron decididas, gritando lo que sus antepasados callaron: “Somos las hijas de las campesinas que no pudiste esterilizar”. Pedían justicia por las 300.000 esterilizaciones forzadas durante la dictadura de Alberto Fujimori (1992-2000) en Perú; y porque su hija, Keiko Fujimori, no llegue al poder. Las imágenes de esas jóvenes sangrantes dieron la vuelta al mundo, y las cámaras de Chola Contravisual lo registraron todo.

Llama la atención el singular nombre de este colectivo peruano, integrado por siete mujeres, y un “bihombre”, una persona que “deconstruyó la idea de hombre social, lo consideramos como una chica más”, relató Geraldine Zuasnabar, integrante del colectivo. Todos comunicadores de profesión, y jóvenes de entre 20 y 23 años, van contra los medios de comunicación y las narrativas tradicionales. Responden a un movimiento contracultural, con el fin de “despatriarcalizar y descolonizar los discursos”. Intentan romper con el feminismo universitario-académico, que es necesario, pero no suficiente. “Buscamos otras formas de hacer activismo, estamos hartas de la teoría. Salimos a la calle a hacer trabajo de base, usamos el audiovisual y las redes sociales para difundir nuestro trabajo”, describió Geraldine.

Con un año de vida, la aspiración de Chola Contravisual es a ser un colectivo feminista, contrahegemónico y comunitario. Así como registraron la marcha contra la presidenciable Keiko Fujimori, también lo hicieron con la marcha de la mujer el 8 de marzo. Contribuyen con los registros audiovisuales y con la incidencia en las calles. Su trabajo es articulado con todo el movimiento feminista del país, que a pesar de que son pocas, según Geraldine, han “ayudado a que el movimiento resurja”. “Con nuestro trabajo hemos expandido el discurso feminista para que llegue a más personas”, explicó.

Encuentran en el arte una forma de hacer activismo, que cuestiona y educa. El año pasado realizaron una manifestación por la legalización del aborto en casos de violación. Mujeres repartieron en la calle flores con cifras de violencia sexual, impactando a quien recibía la flor. “La violencia está tan naturalizada en nuestro país que antes no se hablaba del tema, pero con lo artístico pudimos llevar el debate del aborto a la agenda”, contó Geraldine. En este sentido, apuntan a hacer productos audiovisuales con mayor elaboración y producción. Ya comenzaron con un documental sobre una persona transgénero andina que hace música originaria, pero lo suspendieron por falta de recursos.

Al ser un colectivo independiente y autónomo, la gestión corre por cuenta propia. Hacer fiestas para recaudar fondos es parte de su cotidiana. Geraldine dejó claro que su principal obstáculo es el dinero y el tiempo. Todos tienen otros trabajos, otras responsabilidades. “Más adelante queremos vivir del activismo”, dijo esperanzada. También articulan trabajo con Facción y con la Red Latinoamericana y Caribeña de Jóvenes por los Derechos Sexuales y Reproductivos. Siendo su forma de trabajo horizontal y organizada, Chola Contravisual cuestiona la institucionalidad y la burocracia.

“Nuestro objetivo es vaciar el discurso de género, de clase, de sexualidad, que está tan contaminado, y llenarlo de imágenes liberadoras”, contó Geraldine. Para esto apuestan a una narrativa más fácil que la tradicional, que le da al espectador la libertad de interpretarlo como quiera, pero que cuestiona y abre el debate. Para expandirse aún más, desde el colectivo son conscientes que no es suficiente su actuación en Internet, y en la ciudad de Lima. “La brecha digital es aún muy potente en nuestro país, y principalmente trabajamos en Lima. Quienes acceden a nuestro trabajo es gente de clase media o alta que tiene el privilegio de cuestionarse o hacer activismo”. ¿Cómo hacer para llegar a la población de las provincias y a quienes no tienen acceso a Internet? Es la interrogante que se plantea Chola Contravisual, un colectivo que pretende inundar todos los espacios de feminismo.


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Florencia Pagola

Florencia Pagola (1988) periodista uruguaya. Trabajó en La Diaria. Desde 2015 es una de las integrantes de la Red Latinoamericana de Jóvenes Periodistas, iniciativa inédita para impulsar el periodismo regional y destacar nuevos talentos. Twitter: @FlorPagolaLuc

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