Por Betty Zambrano Zabaleta (Colombia, 1998)
Las travestis negras en Colombia están creando arte para desafiar las violencias de un sistema colonial, racista y transodiante que históricamente ha intentado borrar sus vidas. A través de la música, el cine y la escritura, artistas como LoMaasBello y Eleggua Luna Laverde narran sus experiencias, denuncian las violencias que atraviesan sus comunidades e imaginan otros futuros posibles.
La sentencia de un sistema colonial y transodiante
Colombia es uno de los países con mayores registros de violencia ejercida contra mujeres trans y travestis negras. Tan solo en lo que va del 2026 han ocurrido 15 transfeminicidios, de acuerdo a datos de la organización Caribe Afirmativo. Pero la violencia transodiante no sólo se representa en los transfeminicidios, sino también en las violencias cotidianas que impone el sistema colonial.
Cuando a las personas trans y travestis no se las considera estadísticamente en el censo nacional, cuando se las excluye de los entornos familiares y eso provoca una cadena de violencias que les impide luego acceder al derecho a la educación, a la identidad, al trabajo, a la salud, a la vivienda.
Cuando las ofertas laborales no les garantizan una estabilidad económica y las orillan a la precariedad, cuando a las mujeres trans y travestis que ejercen el trabajo sexual se las criminaliza, cuando están expuestas cotidianamente a expresiones de violencia verbal, física, institucional y simbólica, cuando denunciar ante la justicia significa muchas veces que no les crean, cuando la misma policía las persigue, cuando en sus territorios les gritan que no pueden ser maricas, ni negras, ni travestis.
Cuando más de una vez por semana reciben una llamada o un mensaje con la mala noticia de que una de sus hermanas fue asesinada.
De acuerdo a los informes de Caribe Afirmativo, la violencia contra personas LGBTIQ+ en Colombia ha alcanzado niveles alarmantes en los últimos tres años. En 2023, la organización documentó 156 crímenes de odio contra esta población, de los cuales 46 corresponden a personas trans —41 mujeres trans, 3 hombres trans y 2 personas no binaries—. En 2024, la cifra aumentó a 164, uno cada 55 horas, reflejando un patrón sostenido de impunidad y odio estructural.
En el año 2025, se registraron al menos 52 crímenes de odio, 14 de ellos contra personas trans, lo que convirtió a ese año en uno de los más violentos para esta población. Estas cifras las conocemos gracias a los esfuerzos que hacen las organizaciones de la sociedad civil, pues el Estado colombiano continúa sin registrar los crímenes de odio contra las personas LGBTIQ+.
Frente a este panorama de invisibilización estadística, LoMaasBello habla de una deuda histórica para la comunidad trans en el país, y señala que en el Censo de 2018 el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) invisibilizó al pueblo afrocolombiano, ¿qué vendrá entonces para las travestis negras e indígenas?, se pregunta.
“Nosotras ni siquiera sabemos cuántas personas trans hay en el país, esos registros estadísticos deberían ser una política estatal, saber cuántas somos, cuántos recursos se destinan para esa población, entonces mientras eso no exista será complicado tomar medidas para mitigar estas violencias”, explica LoMaasBello.
La violencia contra las mujeres trans no culmina con el transfeminicidio; empieza mucho antes con la exclusión y el abandono familiar, social e institucional. Y aun así, resisten, construyen e inventan formas de ser ellas mismas. Las mujeres trans y travestis negras quieren amar, ser amadas y respetadas; vivir desde sus complejidades, sus sueños y su arte.
El arte trans como futuro posible
Las voces de LoMaasBello y Eleggua tienen puntos en común. Aunque cada una de sus experiencias con el arte es distinta, la música y la escritura son dos espacios que les ha permitido sanar, cuestionar, denunciar y acompañar a otras travestis, que al igual que elles, sobreviven en este sistema colonial, racista y transodiante.
LoMaasBello es cantante de rap y a ella le gusta cuidarse, va al gimnasio y le encanta hacerse el skincare. Este año quiere dedicarlo a promocionar su música con videos musicales y presentaciones en vivo del LP “Maricadebarrio” que lanzó en noviembre del año pasado. “Ese es mi futuro más cercano”, dice sonriente.
Eleggua Luna Laverde que es escritore, cineasta, cantore y artista multidisciplinar se define como negricaribe sin género. A elle le encanta escribir. “Lo que más disfruto es sentarme a escribir a solas —escribir es la base de mi universo creativo— y luego me gusta compartirlo con mis amigues más cercanes”, dice. El año pasado estrenó su película “Danzan las luciérnagas” en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias (FICCI) y recientemente publicó su primer libro “Inquisición”, bajo la editorial Ona Ediciones.
Sanación y futuros posibles
“Desde la sanación, a mi me gusta crear universos donde las maricas negras existimos más allá de las etiquetas. Somos personas y también somos complejas, interdisciplinares, integrales”, explica LoMaasBello.
En su proceso creativo recurre a las palabras de Diana Navarro, lideresa trans negra, abogada y trabajadora sexual que murió en el 2022. “Yo retomo sus palabras, cuando dice: negra, marica y puta y que somos mucho más que eso, y entenderdeme desde ese lugar es lo que me ha permitido narrar y crear universos diversos que también son muy sonoros”.
Es por eso que las letras de LoMaasBello hablan de lo que es ser marica, negra y travesti, construyendo universos narrativos que cuentan futuros posibles para intentar romper con los relatos trágicos que históricamente han condenado a las poblaciones trans.
“Siento que imaginarnos estos universos donde ser una marica negra no sea una sentencia de muerte, y crear esa posibilidad de una forma digna es lo más antisistema que podemos hacer y que existe”, explica LoMaasBello desde Bogotá, donde vive desde hace más de diez años.
Esta exploración de futuros posibles lo trasladó al cine la directora y guionista Eleggua. En su película “Danzan las luciérnagas” narra y explora estas historias con LoMaasBello como protagonista. “Es un corto que habla de una travesti negra a la que le sale un trabajo como bióloga, ella hace su inscripción y la aceptan. Después de eso tiene que averiguar qué sucede en el cuerpo, en el corazón, qué sucede cuando una tiene que irse del lugar que ama, pero ella también necesita encontrar una flor que puede ser crucial para el desarrollo de la tierra”.
Eleggua hace una crítica a las narrativas que el colonialismo ha impuesto, como la guerra nuclear, el futuro distópico y el fin del mundo. Considera que esto ha quitado la posibilidad de imaginar desde la esperanza, el amor y lo comunitario, por eso insiste en que hoy más que nunca se necesitan narrativas que muestren otros mundos posibles.
“Todo el arte que vemos en pantalla configura nuestras vidas, y la esperanza puede ser camino para pensarnos, para imaginarnos, para creer en nuestras espiritualidades. Que sí hay un futuro en el que la tecnología no ha destruido la naturaleza y el planeta no ha sido acabado por la avaricia… Lo que hago es, en parte, una crítica a todos esos futuros que nos ha vendido el imperio”, afirma Eleggua desde Cali.
En ese mismo futuro que juntes tejen y comparten, para LoMaasBello también es fundamental narrar desde los territorios y las conexiones espirituales y ancestrales de su comunidad, recuperando, sobre todo, los rituales que realizaba con sus tías en Buenaventura.
Sin embargo, denuncia que esto le ha sido negado por la transfobia y homofobia que existe también dentro de los movimientos negros, por lo que reclama “como una persona negra en un mundo racista, ¿cómo entro en mis tradicones?, ¿cómo me van a quitar mi ancla más importante que es mi espiritualidad?”.
Ante la exclusión de su propia comunidad y territorio, la música se convirtió en un espacio de sanación a través del rap. En su primer LP “Marica Negra” (2022) plasmó esas experiencias en versos, como un intento por rescatar raíces e insertar lo marica en el movimiento negro y la espiritualidad.
Para LoMaasBello esto es vital “porque a veces una se siente muy sola, ya que el movimiento negro suele ser muy heterosexual, muy cisgénero, y se olvida muchísimo que esas imposiciones de género son muy blancas. A veces yo digo, mira tú me estás hablando de racismo pero eso que tú tienes contra mi experiencia de vida trans es lo más racista que existe”. De eso habla su primer álbum.
La trampa de las definiciones y “el imperio”
Pero desde las artes elles siguen escribiendo estas historias hasta que ya no tengan que explicar en cada lugar al que llegan quiénes son, ni encajar en categorías que les obligan a definirse constantemente. La representación, afirma Eleggua, “en una forma más de violencia que atraviesan los cuerpos géneroinconformes”.
“Mi maricada tiene que ver con toda la interacción que yo siento en el mundo, y va más allá de definir mi género, mi identidad y la atracción sexual; siento que estas definiciones nos ayudan a comunicarnos con el imperio; el tener que reducirnos a palabras ya es una violencia más”, explica Eleggua.
Pero insiste, en que la violencia principal proviene del sistema que sostiene el imperio: uno que las obliga a explicarse y definirse dentro de las violencias entrecruzadas que se originaron por la colonización. “Esta violencia la siento más relacionada a mi cuerpo”, recalca la cineasta.
“La gente se confunde y se enoja porque no pueden saber quién soy. Muchas me ven masculina y otras me ven femenina. Otras veces soy yo diciendo a qué baño debo entrar por millonésima vez porque las mujeres me ven mal y los hombres también, entonces yo digo ¿cuál es la garantía que me está dando esta vida?, ¿por qué todo me lo tengo que pelear, por qué todo me lo tengo que luchar?”, agrega.
Por eso como forma de sanación y cuestionamiento Eleggua escribió su libro “Inquisición”. Una historia narrada en poesía a tres voces que relata el amor entre dos travestis negres en la Cartagena del pasado, atravesado por los ecos del Santo Oficio de la Inquisición y la colonización.
Camino hacia la liberación
Para Eleggua y LoMaasBello hacer arte de manera independiente siendo travestis negras es todo un desafío, sobre todo en un país como Colombia y una región como América Latina, pero su sueño es llevar estas narrativas del cine a la televisión y seguir haciendo eco con la música hasta llegar a tener colaboración con artistas como Liniker, travestí negra de Brasil.
“El frente para el pueblo negro, la comunidad marica y las personas que escapamos la trampa del género es la descolonización. Inventar maneras no solo para resistir, sino también para acabar el sistema colonial. Educar y crear procesos comunitarios siempre sobre el camino que trazaron las ancestras”, asegura Eleggua.
En el camino que han recorrido lo han dicho más de una vez: “por las violencias nosotras no crecimos con referentes de las maricadas”. Sin embargo, hoy elles son referentes y abren otras posibilidades, escribiendo canciones y contando sus propias historias.
“Es importante redescubrir el camino que nos dejaron nuestras ancestras y labrarlo, retomarlo. Porque estamos hablando de un sistema estructural, necesitamos acciones, estrategias, herramientas, así como hicieron nuestras ancestras en los palenques y así como lo han hecho varios movimientos liderados por el pueblo negro que nos han llevado un poquito hacia adelante”, finaliza Eleggua.
Nota: Apoya el trabajo artístico e independiente de Eleggua Luna Laverde aquí: Paypal: @mojanahistorias
«Este trabajo fue realizado por medio de la Beca Zarelia – Poder Elegir, impulsada por Festival Zarelia, Fundación El Churo, Wambra, con el apoyo del proyecto Poder Elegir de Oxfam en Latinoamérica y Asuntos Mundiales Canadá.»




