Javiera Moreno es una futbolista chilena que destaca dentro y fuera de las canchas. En los últimos años, encabeza el desarrollo e implementación del Protocolo contra el acoso, abuso sexual y otras formas de discriminación en el fútbol femenino chileno.


 

Con sus ojos verdes, su sonrisa amplia y pelo oscuro, Javiera Moreno cuenta que nació en Santiago de Chile, que a sus 25 años lleva al menos 15 jugando fútbol, la mayoría en la Universidad Católica y hoy en Audax Italiano. Además estudia psicología, y realizó su práctica profesional en el ámbito deportivo, una forma de combinar ambas pasiones. 

En el 2016 la invitaron a ser parte del directorio de la nueva Asociación Nacional de Jugadoras de Fútbol Femenino (ANJUFF), que tenía el objetivo de rescatar el fútbol femenino. Entonces la selección femenina había salido del ranking FIFA por inactividad, el campeonato local estaba en el olvido y los clubes deportivos empezaron a cerrar sus ramas de mujeres por falta de recursos e interés. 

En medio de la catástrofe, como la describe Javiera Moreno, levantaron la ANJUFF junto a jugadoras de la talla de Christiane Endler, Romina Parraguirre y la gestora de todo, Iona Rothfeld. Desde ese momento, se logró gran adhesión de las jugadoras y voluntarias de diferentes áreas para trabajar en recuperar el fútbol femenino chileno.

En menos de cinco años han posicionado las demandas de las jugadoras: la necesidad de invertir en las ramas de mujeres de los clubes locales, que las deportistas tengan seguro médico y caminar hacia la profesionalización con el pago de contratos, ser las dueña de su pase al cambiarse de equipo y tener mayor cobertura de los medios de comunicación. 

Javiera Moreno es jefa del el área de Género y Desarrollo de la organización y el 8M de 2021 lanzaron el Protocolo contra el acoso, abuso sexual y otras formas de discriminación en el fútbol femenino chileno, que viene a romper los paradigmas culturales machistas en la disciplina y le valió el reconocimiento del Sindicato Mundial de Futbolistas (FIFPro), en los Premios al Mérito 2020 en la categoría Premio al Activismo.

También colaboró con el protocolo deportivo nacional contra el acoso y abuso en el deporte, impulsado por el Ministerio del Deporte de Chile.

¿Tú llegaste al fútbol o el fútbol llegó a ti?

Yo empecé a jugar fútbol en los recreos en el colegio y a los nueve años vimos un anuncio en el periódico de que había una escuela sólo para niñas. Eso fue el año 2005, en esos tiempos era algo impensado. Fui y allí ya no lo solté más. Ahí estuve cinco años en la escuela y a los 14 años salté a la Sub 17. Después me fui a la Universidad Católica y he estado ahí todo este tiempo. 

Yo descubrí muy tarde el fútbol, quedó truncada mi carrera (risas).

Eso pasa caleta (con frecuencia). Tuve la suerte de acceder desde pequeña. Yo le pregunto a la generación más grande que yo y son muy pocas las que parten a temprana edad. Lo ideal es partir a los cinco, seis años, por aspecto de coordinación y de formación. Pero en verdad yo soy afortunada de haber partido tan chica, porque no es algo tan común. 

Desde tu experiencia en la ANJUFF, ¿cuál consideras que es la importancia de organizarse de manera gremial en el deporte?

La mayor importancia es, sobre todo, porque el deporte en Chile está sumamente abandonado. Yo creo que nosotras tenemos la fortuna de que somos parte del fútbol que es uno de los deportes rey, pero otros como el basketball, el handball, el rugby y el hockey, que también tiene hartos buenos resultados, no tienen ni la misma cobertura ni el mismo financiamiento de lo que puede tener el fútbol.

Nosotras como fútbol de mujeres tenemos poco, entonces pienso que es vital la organización porque podemos dar la perspectiva y la mirada desde la realidad de las deportistas y de las cosas que necesitamos. En el fondo, quién es mejor para pelear por esos derechos que nosotras mismas.

Para mí es súper importante, sobre todo por el nivel del deporte a nivel de la sociedad, de lo que debe cambiar en Chile respecto a la actividad física. A mí el deporte me ha cambiado la vida, no solamente el fútbol, sino que está dentro de mi identidad, de mi forma de ser, de mi regulación del ánimo, entonces creo que es vital que nos organicemos para seguir teniendo las condiciones y para poder hacer un cambio de paradigma cultural de lo que implica el deporte en la sociedad. 

Como mujeres vivimos y vemos las violencia de género de forma más evidente. ¿Te inclinaste a trabajar temas de género por tu experiencia dentro del fútbol femenino o esa “semilla” se plantó desde antes por tu propia vivencia de ser mujer?

Yo creo que toda la Anjuff es un trabajo de género, porque la discriminación de género que hay en el fútbol es muy grande. Mi motivación a trabajar en esta área es un poco por mi cercanía a la psicología y de poder tener más de herramientas y conocimiento en algunas cosas que yo veía mientras crecía en el deporte. 

El proyecto del protocolo sentí que iba a tener un impacto súper fuerte para los códigos culturales y la forma de relacionarnos que tenemos. Me parece que por ahí fue mi acercamiento con esa área, pero es constante. Yo creo que todas las que estamos en la ANJUFF y todas las futbolistas en sí, deportistas mujeres, tienen esa noción ahí de la discriminación de género.

Todos los temas que vemos en la organización, por alguna u otra razón, van a terminar conectados con la violencia de género.

Javiera Moreno encabeza la implementación del Protocolo contra el acoso, el abuso sexual y la discriminación en el fútbol femenino chileno. Foto: Cortesía de la entrevistada.

El Premio al Activismo que recibiste por parte del Sindicato Mundial de Futbolistas (FIFPro) es un tremendo reconocimiento a la labor que han realizado y por el Protocolo contra el acoso, abuso sexual y otras formas de discriminación en el fútbol femenino chileno, ¿cuáles son los pasos que vienen en esta materia a trabajar? Por ejemplo, ¿tienen en vista a las personas no binaries?

Nuestro principal enfoque este año en el área de género es lograr capacitar, hacer charlas y poder darle herramientas a las jugadoras con este nuevo protocolo. Ahora, con este premio, se nos abren más materias que tenemos que seguir trabajando y estamos en deuda. Hace poco tuvimos un jugador que es trans, que transicionó de mujer a hombre, y tenemos que ver qué pasa con esos casos. 

La diversidad sexual en el fútbol practicado por mujeres, no en el de hombres, está super normalizado. Igual una de repente ve notas de periodistas que preguntan cosas como “¿tus jugadoras son lesbianas?”. Allí ya es más como un entendimiento a nivel país, de lo social y cultural. Es muy difícil ver que una muy buena jugadora sea excluida por su orientación sexual, en este tiempo, yo creo que en su momento sí lo hubo.

¿Cuál futbolista latinoamericana consideras una crack?

Yo creo que Catalina Usme ahora en la Copa Libertadores me flechó, no sólo como futbolista sino también como persona también. Lo que ha hecho Marta Vieira es innegable. A mí me gusta mucho lo que hizo Natalia Campos, que es amiga mía. Creo que es una exponente latinoamericana potente y como persona también.

¿Alguna playlist o artista motivacional para superar las frustraciones?

Cuando estoy media apagada pongo Bomba Estéreo. Pero playlist, por ejemplo, en la Universidad Católica tenemos una pre partido que se llama “volvieron las heladas”, porque a nosotras nos trataban como heladas por ser de San Carlos [sector precordillerano de Santiago de Chile], que es básicamente una lista de reggaetón. Para pasar la frustración, tengo algunas en mi Spotify con música más reflexiva como Residente, Ana Tijoux, como esa onda

Dentro del camarín, ¿las mujeres forjan mayores amistades o también caen en algunas luchas de ego como vemos en el fútbol masculino?

Los camarines que me ha tocado compartir a mí se forjan amistades, hay una camaradería innata de jugar fútbol y saber lo complicado que es. Mis grandes amigas las he conocido en el fútbol.  Mis amigas han sido compañeras mías en alguna cancha. Yo me imagino que en los hombres igual se debe dar algo parecido. A veces, en algunos lugares más que en otros, hay personajes que tienden más al ego, pero hay de todo en los dos lados, yo creo.  

¿Prefieres los completos o las chorrillanas?

Los completos (Es un tipo de “sandwich” que se compone de un pan largo en el que tiene una vienesa. El relleno varía, pero el más tradicional es el italiano que posee tomate, palta [aguacate] y mayonesa, más aderezos).

¿La cerveza o el vino?

Depende del momento. Yo soy bien fan del vinito. Depende mucho del mood en el que estés. Si tuviese que preferir uno, diría el vino. 

¿Qué le dirías hoy a Marlene Ahrens?  [Marlene Ahrens, ganadora de la única medalla Olímpica femenina en Chile en los Juegos Olímpicos de Melbourne en 1956, en la disciplina de lanzamiento de la jabalina. Su carrera se ve truncada, ya que en 1959 presentó una denuncia ante el Comité Olímpico de Chile  contra el dirigente Alberto Labra por acoso sexual hacia ella y otras dos deportistas. Luego Labra fue presidente de la institución y la suspendió para participar en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, lo que provocó el fin de su carrera olímpica en la disciplina].  

Yo creo que marca un precedente y un ejemplo tremendo. Me imagino lo difícil que tuvo que haber sido tomar la decisión de hacer esa denuncia. No sé, innatamente trataría de darle un abrazo, porque como deporte, como sociedad, fallamos. Fallamos todos ahí, en que ella no tuviera mecanismos seguros de denuncia.

Yo creo que debe haber sido tremendamente doloroso para ella como mujer, como deportista, haber visto truncados sus sueños y más encima con el potencial que tuvo. Mucha admiración y que su valentía no ha sido en vano, por más tiempo que pase, y estamos haciendo esa pelea para que en casos como el de ella una deportista nunca más tenga que vivirlo.

Ilustración de portada: 
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Daniela León

Periodista de la Universidad de Chile, feminista y vegetariana. Con principal interés en temas de memoria, derechos humanos, medio ambiente, género y niñez y adolescencia. Exploradora de nuevas historias, formatos y formas para la innovación del periodismo.

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