Con 37 años, Kenya Cuevas es la directora ejecutiva de Casa de las Muñecas Tiresias A.C. Fundada por ella en 2018, esta organización ayuda a personas en situación de vulnerabilidad en todos los estados de la república mexicana: desde mujeres trans y personas con dependencia al alcohol hasta otras en situación de calle.


 

Con 37 años, Kenya Cuevas es la directora ejecutiva de Casa de las Muñecas Tiresias A.C., cuyo nombre se inspira en las “comadres” que le han dejado huella. El nombre de la organización, fundada por ella en 2018, apela a Tiresias, el único personaje de la mitología griega que fue hombre y mujer en la misma vida.

Surgida en Ciudad de México -donde mismo nació Kenya-, Casa de las Muñecas… ayuda a personas en situación de vulnerabilidad en todos los estados de la república: desde mujeres trans y personas con dependencia al alcohol hasta otras en situación de calle. Solo durante su primer año, la organización atendió a mil 864 de ellas.

Pero la historia de Kenya Cuevas no comienza con su trabajo como activista. Empieza cuando tenía nueve años y conseguía dinero como trabajadora sexual, o cuando, a los 13, la diagnosticaron con VIH, o cuando, a sus 28, la culparon por un crimen que no cometió y que la dejó encerrada por once años en la cárcel. 

La codependencia a las drogas por más de 15 años y el hecho de presenciar el asesinato de su amiga y compañera Paola Buenrostro en el 2016, también forman parte de la historia que convirtió a Kenya en la mujer cariñosa, enérgica y comprometida que es sus hoy. 

Kenya es un claro ejemplo de que el ave fénix existe, es mexicana y trans. 

Hace un año abrió uno de los programas más grandes e importantes de Casa de las Muñecas Tiresias A.C.: Casa Hogar Paola Buenrostro, un refugio que se enfoca en atender a mujeres trans en situación de calle. Quedarse quieta no es una opción y constantemente busca generar formas de ayudar a la gente. Considera que su inquietud empezó desde antes de nacer. “Soy sietemesina”, dice.

Vestida con una camisa verde de la selección mexicana, un par de cadenas de color plata y unos lentes, Kenya Cuevas se disculpa por llegar tarde: “Perdóname por la tardanza”, dice. “Salí a correr y una de mis amigas tuvo que ir a buscarme para recordarme que teníamos la entrevista”. Su cabello, recogido hacia atrás con algunos pelos alborotados, lo confirma. 

¿Me puedes platicar cómo surgió Casa de las Muñecas Tiresias?

Surge después de presenciar el transfeminicidio de Paola Buenrostro, una compañera mía en el trabajo sexual. Esto sucedió el 30 de diciembre del 2016, en una noche de trabajo sexual en la que yo estaba presente. Después de haber detenido al sujeto y presentarlo ante el Ministerio Público, en la audiencia de control el juez me mandó a sacar y dejó libre al sujeto. 

Me negaron dentro de la carpeta de investigación como testigo y me clasificaron como “curiosa del lugar”, una tipificación que no existe. Esto provocó que organizara muchas manifestaciones, entre ellas, una con el cuerpo de Paola sobre Insurgentes. Después de alzar la voz me vi amenazada de muerte, sin oportunidad de seguir trabajando. 

Me di cuenta de que el sistema penal que tenemos en el país es discriminatorio, violento y ventajoso. Ahí fue cuando comencé a hablar en foros, entrevistas y espacios públicos donde la gente se me acercaba a decirme que armara una organización. A mí me daba miedo porque es mucha responsabilidad. Sin embargo, el 2 de abril del 2018 me animé. 

Kenya Cuevas: la prueba de que el ave fénix existe, es mexicana y trans

Kenia Cuevas durante una protesta en septiembre de 2020 en recordación de su amiga Paola Buenrostro. Foto: Nicolas Tavira / Eyepix Group (Barcroft Media a través de Getty Images).

¿Qué hacen exactamente dentro de Casa de las Muñecas Tiresias?

La organización brinda acompañamientos integrales para la reinserción social a las personas que lo necesiten. Atendemos personas en situación de calle, usuarias de drogas, privadas de libertad, trabajadoras sexuales, personas con VIH, migrantes y a todo el colectivo LGBT+. Buscamos la protección de sus derechos, acompañamiento luego de crímenes de odio y sepultamos a mujeres trans que no son reclamadas por nadie. 

Actualmente tenemos sede en Nayarit, Morelos y el Estado de México, además de en Ciudad de México y, próximamente, en Guerrero. Gracias a un equipo de 32 personas que están de forma voluntaria trabajando, todo esto es posible. 

Tenemos varios proyectos dentro de la asociación. Uno de ellos es la Casa Hogar Paola Buenrostro. Este albergue abre en pandemia, el 2 de abril del 2020, ya que las chicas fueron arrojadas de los hoteles a la calle. En dos meses logramos diseñar un proyecto enfocado en la reinserción social, brindándoles herramientas educativas, culturales, cívicas, apoyo psicológico, médico y todas las necesidades básicas de una persona.

Mencionaste a varios grupos sociales. Entonces, ¿no se enfocan solo en atender a la Comunidad LGBT+? 

Atendemos a todos. Esto fue pensado por mi historia de vida, pues a los nueve años fui arrojada a la calle. A esa edad conocí el trabajo sexual y las drogas. Después, a los 13, me infecté de VIH. Y a los 28 me metieron a la cárcel por un delito que no cometí y me encerraron por 11 años. Todo esto me hace creer que no tengo por qué enfocarme solo en personas trans, sino en las que necesitan ayuda.

Creo que si estoy buscando una inclusión en la sociedad, lo mismo debo de hacer desde mi trinchera. 

Generalmente se tiene la errónea idea de que cuando somos personas LGBT+ solo nos enfocamos en ayudar a personas de la misma comunidad. Cuando la realidad es que hay muchas personas LGBT+ ayudando a diferentes grupos.

Así es. También es importante mencionar que la Casa Hogar sí va dirigida exclusivamente a personas trans. La asociación Casa de las Muñecas Tiresias es la cabeza del proyecto y la Casa Hogar un programa más.

¿Cuál es la meta? ¿Tener sedes en todo el país?

Una sonrisa en señal de ilusión se proyecta frente a la pantalla de la videollamada.

Por supuesto. Que en cada estado logremos colocar tanto una sede de Casa de las Muñecas, como un albergue. Cada albergue llevará el nombre de una mujer asesinada que se ha quedado en la lucha y cuyo asesinato haya sido muy mencionado dentro del estado. 

Casa de las Muñecas cumplió tres años constituida como Asociación Civil. ¿Cuál es la principal enseñanza que te ha dejado dirigirla durante estos años? 

Amar a todas las personas. Ni los premios, ni las coberturas en diferentes medios, ni el reconocimiento de otras organizaciones se comparan a esta enseñanza. El amor que puede brindar el ser humano es lo que me mueve. 

Algunas personas llegan muy mal: delgadas y sufriendo discriminación. Verlas después de un tiempo estudiando en una computadora, haciendo ejercicios, poniendo uñas, lavando su ropa en una lavadora y comiendo en un plato de loza, hace que todo valga la pena.

Después de tanto sufrimiento, he logrado transformar lo malo en amor. Hace tres días fui a un lugar en el que generalmente como y la persona que me atendía se refería a mí desde el masculino. Le pedí que se dirija a mí como mujer, me pidió disculpas y dejó de hacerlo. Si tienes intenciones de educar y de construir, la gente lo acepta. Si llegas con la intención de querer imponer, ya no hay un diálogo. 

Esta anécdota quizás hace diez años no la habrías podido contar, porque no hubiera pasado. ¿Crees que ha habido un avance en el respeto de las identidades trans?

Totalmente. A mí me tocó vivir las persecuciones hace veinte años. Entrabas a un mercado y te apedreaban con manzanas o papas, empezaban los chiflidos. Era un delito ser trans en el país.

Actualmente, sigue habiendo violencia y sigue siendo grave, pero ya no es como antes. Ahora son más reservados, ya no se exponen tanto. He visto un avance muy importante de ocho a diez años para acá. 

¿Crees que algún día no tenga que existir una asociación como Casa de las Muñecas Tiresias, o alguna casa hogar como la de Paola Buenrostro?

Antes de que termine de hacer la pregunta comienza a mover la cabeza de izquierda a derecha y muestra una mueca de decepción

Como decía mi abuela: en la villa del Señor, hay de todo. Podemos cambiar muchas mentes, pero no todas. ¿Cuántos años lleva la lucha por los derechos, la igualdad y el respeto de la mujer y sigue existiendo violencia de género? 

Ahora, imagínate a nosotras que vamos iniciando y que nos vulnera aún más ser mujeres trans. Nosotras renunciamos a los privilegios que le ha entregado la sociedad a los hombres, entonces se sienten con el valor suficiente para violentarnos. Es un tema que seguirá y falta mucho camino, pero ahí vamos. 

Kenya Cuevas es la directora ejecutiva de Casa de las Muñecas Tiresias A.C., organización fundada por ella en 2018 para ayudar a mexicanxs en situación de vulnerabilidad. Foto: Andra Gama / Twitter: Homosensual.

Me parece que las personas LGBT+ jóvenes no alcanzamos a percibir el avance porque no vivimos la discriminación con la misma intensidad. Una de las hipótesis que tengo para entender la discriminación que existe dentro de la misma Comunidad LGBT+ viene de ahí. ¿Cómo ves tú los problemas dentro de la Comunidad?

La violencia y la exclusión hacia las mujeres trans dentro de la Comunidad LGBT+ siempre han existido. Quienes se quedaron en la lucha, en las organizaciones, en los puestos políticos, hace 40 años, fueron las personas gays. Nunca involucraron a las mujeres trans. Ni siquiera había una definición clara para las personas trans. Nos decían: “la vestida de la estética”, “la vestida de la calle tal”, “la vestida que se va a prostituir en la avenida tal”.

Ahora me gustaría hablar más sobre ti. Si pudieras observar tu historia de vida como el editor de una película que puede cortar, pegar y adelantar, ¿qué cambiarías de todo lo que has vivido, Kenya?

Una sonrisa pilla cubre su rostro y, segura, contesta:

Absolutamente nada, bebé, ni siquiera un segundo. Si no hubiera pasado por todo lo que pasé, y aprendido todo lo que he aprendido, no sería la persona que soy hoy. Ya hubiera perdido la cabeza desde hace mucho, mi amor. 

He conocido gente que con dos entrevistas ya no te quiere voltear a ver. No perder los pies es volver a regresar con esa gente con la que estuve en la calle tirada, drogándome y en la cárcel. 

¿Cómo le haces para encontrar fuerzas y seguir adelante?

Mi motor es porque me amo. Al amarme a mí, amo la vida. 

Has tenido muchos logros en tu vida. ¿Qué es de lo que más te sientes orgullosa? 

El hecho de que logré salir de donde estaba: un lugar solo, oscuro y sin metas. Ahora camino con una intención. De lo que más me siento orgullosa es que haya salido de esas vulnerabilidades yo sola. No necesité ayuda de nadie. 

¿Qué es algo que jamás imaginaste hacer y lo hiciste?

Una sonrisa genuina se desprende de su rostro.

Abrir el albergue. Me lo había imaginado por mucho tiempo y lo veía muy difícil. Pasaban muchas cosas en mi cabeza y ahora es cotidiano. Todo se ha dado tan fácil que ya estoy por abrir otro. Lo que pensaba lograr en cuatro o cinco años, lo logré en dos meses.

De todas tus experiencias, ¿cuál crees que marcó un antes y un después en tu vida?

La sonrisa desaparece lentamente y un suspiro advierte una respuesta más tensa. 

Paola. Paola fue el balde de agua fría que me hizo reaccionar y cuestionarme todo. Cuando pasó no sabía qué hacer, me quedé sin chamba. La impunidad y la impotencia generó que yo comenzara todo este proyecto. Aunque en ese momento no sabía ni leer ni escribir, ahora me he preparado.

No me veía en otro lugar, ya me había conformado con el trabajo sexual, pues la sociedad nos encasilla en ese espacio. Luego pasó lo de Paola.

¿Cuál es una meta de Kenya independiente del trabajo? 

Un profundo suspiro de nostalgia abre camino para la respuesta.

Tengo muchas, pero mis metas personales han quedado paradas por la lucha. Desgraciadamente, hasta que no logre conseguir justicia para Paola, no podré cumplirlas.

Antes de finalizar, Kenya me recuerda no olvidar agregar su frase en el texto: “Nuestra mayor venganza va a ser que seamos felices”.

Ilustración de portada: Alma Ríos
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Emiliano Contreras

Ha encontrado varias pasiones: la producción audiovisual, las causas sociales y la escritura. La lucha por los derechos de la Comunidad LGBT+ son un tema central en sus intereses. Actualmente está comenzando a encontrar su propia pluma narrativa.

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